Algarve: 150 km de playas y acantilados

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La provincia portuguesa de El Algarve se extiende desde el cabo de San Vicente hasta la desembocadura del Guadiana, y cuenta con 150 kilómetros de litoral en donde encontrar playas a la carta, todas ellas paraísos naturales mecidos por la refrescante brisa del Atlántico. Este destino turístico es el preferido de todos los que visitan Portugal, por ser un territorio lleno de playas por descubrir, de entornos naturales y vistas impactantes.

Las playas de El Algarve justifican por sí solas una visita a esta provincia ubicada en el sur de Portugal. Unas destacan por su espectacular extensión de finísima arena blanca, otras, por el contrario, ofrecen un pequeño e íntimo remanso de paz.

Su costa irregular, delimitada por abruptos e irregulares acantilados, es un paisaje que sobrecoge y queda grabado en la memoria como una de las más bellas manifestaciones del poder del océano. La región de Faro engloba las playas y paisajes más espectaculares.

Su costa irregular, delimitada por abruptos e irregulares acantilados, es un paisaje que sobrecoge y queda grabado en la memoria como una de las más bellas manifestaciones del poder del océano. La región de Faro engloba las playas y paisajes más espectaculares. Playas en Tavira
La región de Faro es uno de los lugares más concurridos de El Algarve y dentro de ella Tavira es soberana en arenales. Sus once kilómetros de espectaculares playas se enmarcan en paisajes de alto valor natural y paisajístico.

La playa de la Isla Tavira es la que mayor interés despierta al estar enclavada en un entorno natural único. Un curioso cementerio de anclas conmemora el pasado atunero de la isla, hoy volcada en cuerpo y alma al turismo.

El acceso a Isla Tavira y a su magnífica playa se realiza a través de barco. Una línea regular, como si de un autobús se tratase, realiza el trayecto de cinco minutos que separa el muelle de la isla. También pueden solicitarse los servicios de un “aguataxi” que, aunque suprime la tensa espera para disfrutar de las beldades del enclave, resulta más caro.

Una vez puesto el pie en tierra, un paseo de unos cien metros entre pinares, casitas de alquiler y un bonito camping, conduce directamente a la playa. La arena dorada, las cristalinas aguas y una nutrida concurrencia dan la bienvenida al visitante. La soledad es también posible, dada la extensión del arenal, pero hace falta armarse de ganas para dar un buen – y agradable- paseo. Cabe destacar que en la zona de las dunas está regulada la práctica del nudismo.

Alrededor de la playa se encuentran restaurantes de calidad, aunque los precios son algo más elevados respecto a los que se encuentran en el pueblo. Entre los servicios que se ofertan en la playa cabe destacar el alquiler de sombrillas y parasoles, ideal para quienes no quieren cargar con ellos durante el trayecto, y de pedales de agua.

La playa de Santa Luzia o de Barril, también extensa, cristalina y dorada, rivaliza en popularidad con la de Isla de Tavira. Ubicada a tres kilómetros del centro de Tavira, dispone de una zona amplia de aparcamiento y, siguiendo con los accesos curiosos, puede alcanzarse la playa a bordo de un trenecito. Quienes opten por ir a pie, recorrerán en quince minutos un paseo muy agradable y accesible para  todas las formas físicas.

Playa de Marinha, en Lagoa
La irresistible fotogenia de la playa de Marinha ha convertido a este arenal emblemático en paisaje de infinidad de películas y anuncios.

La Playa de Marinha, con fama de ser uno de los mejores arenales de Portugal, se encuentra en Lagoa, un maravilloso rincón de Faro. Además de gozar de una incomparable belleza, la playa cuenta con un prestigio internacional por la riqueza de su entorno, en el que destacan las caprichosas formaciones rocosas que la rodean. Sus excepcionales cualidades naturales la hicieron merecedora de la distinción “Playa de oro”, un galardón otorgado por el ministerio de Medio Ambiente de Portugal.

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