Vacaciones: toca desconectar; toca colaborar

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¡¡Vacaciones!! Cuantas expectativas ponemos en este período del año tan esperado, que debería servir para relajarnos y cargar pilas. Pero a veces no resulta de acuerdo a aquéllas. Incertidumbre y crisis ponen difícil abstraerse del entorno profesional. La mayor convivencia hace aflorar problemas familiares ocultos o latentes. Y, para muchas mujeres, solo representan un cambio de escenario, en el que seguirán sobrellevando el peso de la familia y el hogar.

La capacidad de aislarnos debe derivarse de una actitud mental, del convencimiento de que estos días de descanso nos pertenecen y vamos a gestionarlos a nuestra manera.Desconectar y reinventarse
Apuesto que la mayoría de Vds. y me incluyo, sentirían un escalofrío si les propusieran irse de vacaciones dejando en casa PC, PDA, móvil… La razón: las nuevas tecnologías están imbricadas en todas las facetas de nuestra vida, no las concebimos sin ellas. Tranquilícense, para desconectar no debería ser necesario recurrir a tan drástica medida, salvo en casos de adicción patológica. La capacidad de aislarnos debe derivarse de una actitud mental, del convencimiento de que estos días de descanso nos pertenecen y vamos a gestionarlos a nuestra manera, sin que una llamada intempestiva del jefe o un mail inoportuno de un colega nos amarguen la fiesta.

La crisis que vivimos constituye una dificultad adicional para romper con la rutina diaria. Rumores, reducciones de plantilla, reestructuraciones, deslocalizaciones, resultados económicos a la baja, se suman a la presión de un entorno laboral que marca: jornadas interminables, jefes incompetentes, gestión caótica y, en más casos de los que afloran a la luz, acoso laboral (del que suelen ser victimas mujeres en el 57% de los casos, según el Workplace Bullying Institute, dato que agradezco a Uxio Malvido).

Qué decir de quienes forman parte de las estadísticas de desempleo. Hablarles de vacaciones puede sonar a chanza, a provocación. Sin embargo dedicar un período a abstraerse y reflexionar, a valorar lo que se tiene y disfrutarlo, puede redundar en un aumento de la autoestima; así encontrar nuevos caminos y replantearse el futuro, será menos complicado.

Hacer un alto es imprescindible si queremos concentrarnos en lo que hemos dejado desatendido, en reinventarnos como persona, en reflexionar sobre nuestro proyecto de vida.Con estos precedentes, podemos deducir que desconectar tiene que ser un propósito en sí mismo y va a requerir un esfuerzo. No vale echar la culpa a las muchas inquietudes que tenemos, o en última instancia, al “lap-top”, al móvil. Hacer un alto es imprescindible si queremos concentrarnos en lo que hemos dejado desatendido, en reinventarnos como persona, en reflexionar sobre nuestro proyecto de vida.

Colaborar y compartir
Raramente es posible aislarse del todo. Quien tiene una familia, continúa teniéndola en vacaciones. Y quien no ha asumido aún que las tareas y obligaciones que conlleva deben ser cosa de dos, tiene una buena oportunidad para empezar a revertir la situación. Sí, me estoy refiriendo a las parejas en las que el hombre se considera demasiado ocupado o demasiado importante para arrimar el hombro a la hora de cuidar de los hijos o en las tareas del hogar. ¿Es que no ven lo injusto de la situación? La mujer trabaja el doble y ahora, que necesita el descanso más que nadie, ¿lo único que tiene es un cambio de decorado?

Son de admirar las mujeres capaces de compaginar el ejercicio de su profesión con su papel de madre y pareja. Como lo son las que, bien porque la sociedad machista las obliga a escoger, bien porque ésa ha sido su elección, deciden dedicarse en exclusiva a un trabajo no remunerado ni reconocido: la familia. En uno u otro caso, un buen comienzo para reconocer esta dedicación es compartir su carga. Si aún no has empezado a hacerlo, las vacaciones pueden ser un buen momento. Date por aludido importantísimo y estresado ejecutivo, que, por supuesto, no puedes ayudar en casa, no tienes tiempo. ..¿No será que prolongas la jornada laboral todo lo que haga falta con tal de huir de los problemas del hogar? ¿O es que vales tan poco que no eres capaz de realizar tu trabajo si no estás en la oficina hasta las once de la noche? y claro, no vas a estar solo; tus colaboradores contigo por supuesto. Aprovecha estos días de ocio para empezar tu proyecto de cambio, en casa y en tu empresa.

Un buen comienzo para reconocer esta dedicación es compartir su carga. Si aún no has empezado a hacerlo, las vacaciones pueden ser un buen momento.Que después del verano vuelva el optimismo
A la luz de las líneas anteriores, cada uno debe mirarse en el espejo de su circunstancia personal y ser consciente de lo que está haciendo con su vida y con las de los que le rodean.
Sólo me queda desear, para quienes tienen vacaciones y quienes no; para quienes son capaces de desconectar y para quienes no lo consiguen; para los que ayudan en casa y para los que no pero han hecho propósito sincero de hacerlo, que después de este período veraniego nos encontremos un horizonte más optimista; que las cosas comiencen a “pintar” un poco mejor.

*Directivo prejubilado de Telefónica y colaborador de Fundación Telefónica. Ingeniero de telecomunicación, experto en TIC y RSE.

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