La sostenibilidad empresarial está experimentando una transformación profunda en 2026. Lo que antes se consideraba una responsabilidad ética o un requisito normativo se ha convertido en una disciplina estratégica central que impulsa la competitividad, reduce costes operativos y fortalece la resiliencia de las organizaciones frente a los desafíos globales.
Según datos del Pacto Mundial de la ONU España, el 88% de las empresas globales percibe la sostenibilidad como un motor de crecimiento futuro, mientras que el 72% de los consumidores considera este factor determinante en sus decisiones de compra. Este cambio de paradigma está redefiniendo la forma en que las organizaciones operan, invierten y se relacionan con su entorno.
Cisco, líder mundial en redes y seguridad, ha identificado cinco tendencias clave que están marcando el rumbo de la sostenibilidad corporativa en 2026.
1. La sostenibilidad como disciplina estratégica transversal
La primera gran transformación es la integración de la sostenibilidad en todas las capas de la estrategia empresarial. Las organizaciones están incorporando la eficiencia energética, la seguridad, la resiliencia operativa y la circularidad en sus operaciones diarias y en su planificación a largo plazo.
Los estándares y prácticas de reporte globales se están armonizando, facilitando la transparencia y la comparabilidad. Marcos como el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad (ISSB) y las Normas Europeas de Presentación de Informes de Sostenibilidad (ESRS) están estableciendo un lenguaje común para medir y comunicar el impacto.
Las grandes empresas ya divulgan información relacionada con la sostenibilidad, pero el desafío ahora radica en la calidad y verificación de estos datos. Como señala el informe de Forética sobre tendencias ESG 2026, las empresas están pasando del reporting aspiracional a la demostración de impacto real con datos precisos y auditables.
2. Circularidad desde el diseño: más allá del reciclaje
La economía circular está evolucionando de forma significativa. Se trata de incorporar principios de circularidad desde el momento del diseño y la fabricación. Este enfoque preventivo busca reducir residuos, prolongar la vida útil de los productos y crear sistemas donde los materiales mantengan su valor el mayor tiempo posible.
La circularidad se está consolidando como una estrategia clave de resiliencia empresarial. Transformar residuos en recursos permite a las empresas reducir su dependencia de materias primas, disminuir costes y fortalecer sus cadenas de suministro frente a la volatilidad de los mercados globales. Según estimaciones de la Unión Europea, la transición hacia una economía circular podría generar un crecimiento económico adicional del 0,5% del PIB y crear aproximadamente 700.000 empleos para 2030.
Las empresas están adoptando modelos innovadores como la «servitización» (vender acceso o resultados en lugar de productos) y la minería urbana, que consiste en recuperar materiales valiosos de productos al final de su vida útil. Estos modelos no solo reducen el impacto ambiental, sino que también generan nuevas fuentes de ingresos y mejoran la rentabilidad a largo plazo.
3. Innovación a escala en sistemas energéticos
La transición energética se está acelerando con la modernización de infraestructuras y la adopción de soluciones como edificios inteligentes y tecnologías de eficiencia energética avanzada. En 2026, la demanda eléctrica está creciendo por múltiples vías. Esta presión está obligando a las empresas a implementar estrategias concretas sobre cómo asegurarla y utilizarla de manera eficiente.
El cuidado energético ya no es solo una cuestión ambiental, sino una estrategia de gestión de riesgos y costes operativos. Las empresas están apostando por cuatro movimientos estratégicos: eficiencia operativa seria, autoconsumo renovable, sistemas de almacenamiento energético y gestión inteligente de la demanda para usar energía en los momentos más favorables. Esta combinación permite no solo reducir la huella ambiental, sino también ganar independencia energética y estabilidad de costes.
4. La inteligencia artificial redefine la ecuación energética
Por un lado, la IA permite optimizar rutas logísticas, predecir patrones de demanda, mejorar el mantenimiento preventivo e identificar ineficiencias operativas. Por otro lado, representa un reto significativo para la sostenibilidad. Los servidores optimizados para IA actualmente representan alrededor del 21% del consumo eléctrico de los centros de datos, y se estima que podrían alcanzar el 44% para 2030. Este crecimiento exponencial impone nuevas exigencias sobre la infraestructura energética global. El equilibrio entre aprovechar el potencial de la IA y gestionar su impacto energético será una de las prioridades empresariales más críticas en los próximos años.
5. Preparación para la era cuántica
2026 marca el inicio de la preparación para tecnologías cuánticas, con organizaciones planificando redes seguras y criptografía de próxima generación. Aunque la computación cuántica a gran escala aún está en desarrollo, las empresas visionarias están comenzando a preparar sus infraestructuras para esta revolución tecnológica.
Las empresas comienzan a desarrollar sistemas cuánticos tolerantes a fallos, reflejando los primeros pasos hacia un futuro donde la seguridad, la resiliencia y la confianza serán fundamentales. Esta anticipación estratégica permitirá a las organizaciones adaptarse más rápidamente cuando estas tecnologías alcancen madurez comercial.

Transparencia y colaboración: los pilares del cambio
Más allá de estas cinco tendencias principales, dos elementos transversales están emergiendo como factores críticos de éxito: la transparencia radical y la colaboración público-privada.
Los consumidores, inversores y empleados exigen claridad sobre el impacto ambiental y social de las actividades empresariales. El greenwashing ya no se tolera, y las organizaciones que exageran o maquillan su desempeño se enfrentan a riesgos reputacionales significativos. Por el contrario, comunicar avances y retos con honestidad refuerza la confianza y credibilidad.
La colaboración entre empresas, gobiernos y comunidades también se está consolidando como una palanca esencial. La magnitud de los desafíos ambientales y sociales hace inviable abordarlos desde una única esfera. Las alianzas público-privadas permiten movilizar inversión, escalar soluciones innovadoras y generar marcos regulatorios más eficaces.
Conclusión: un año decisivo para la sostenibilidad empresarial
2026 se perfila como un año de consolidación donde la sostenibilidad deja de ser un ejercicio de cumplimiento para convertirse en un factor determinante de competitividad y resiliencia. Las organizaciones que integren estas tendencias en su estrategia estarán mejor posicionadas para prosperar en un entorno empresarial cada vez más exigente.
Las empresas exitosas serán aquellas que entiendan que la sostenibilidad es un proceso continuo de transformación. Invertir en eficiencia energética, adoptar modelos circulares, aprovechar responsablemente la inteligencia artificial, modernizar infraestructuras y prepararse para tecnologías emergentes son imperativos estratégicos.
La pregunta ya no es si las empresas deben adoptar prácticas sostenibles, sino qué tan rápido pueden transformar sus operaciones para construir modelos de negocio resilientes que respondan con coherencia a lo que el planeta y las personas necesitan.


