Ingeniería y economía

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Leo con estupor en la prensa económica un reciente editorial que plantea la bajada del precio del petróleo como un riesgo para la recuperación económica. (http://goo.gl/IvqTMB). Intrigado por descubrir qué razonamiento sustenta tal aseveración, profundizo en su contenido: según su autor, el fantasma de la deflación acecha y un escenario de precios a la baja retrae el consumo y perjudica a la economía.

No puedo evitar recordar cuando los precios del petróleo mantenían una escalada que no parecía tener techo: los economistas argumentaban que con los precios del petróleo al alza, la salida de la crisis se complicaba. O sea, petróleo caro, el Apocalipsis; petróleo barato el desastre: ¡no hay futuro!

La Economía es clave para el progreso, está fuera de toda duda; pero la ciencia económica no es una ciencia exacta desgraciadamente y por ello, es difícil predecir con seguridad resultados de estrategias económicas. Vaya por delante mi respeto por los economistas; pero me da la impresión de que suelen acertar mucho más cuando se dedican a explicar el pasado, que cuando hacen pronósticos a futuro. Mi mentalidad de ingeniero se resiste a entender disquisiciones como las anteriores. Toda vez que la citada  teoría sobre la deflación no deja de ser eso, una teoría y hay autores que sostienen por el contrario, a precios más bajos mayor consumo. El problema no es tanto que los precios bajen, como que la deuda crezca. ( http://goo.gl/cc3JXR )

La Economía es clave para el progreso, está fuera de toda duda; pero la ciencia económica no es una ciencia exacta desgraciadamente y por ello, es difícil predecir con seguridad resultados de estrategias económicas, caben interpretaciones diversas y al final se debería aprender de los errores y no repetirlos.

Ingenieros y economistas  tenemos a veces diferentes aproximaciones a la realidad y trabajamos con diferentes paradigmas. Con frecuencia a lo largo de la vida profesional afrontamos problemas a la hora de sintonizar los puntos de vista de unos y de otros en un proyecto o equipo; que deberían ser complementarios y no contradictorios. Porque la ingeniería es un motor de progreso; sin ella, estaríamos todavía en las cavernas. Por otro lado, la economía es necesaria para que la ingeniería pueda desarrollarse. A través del desarrollo se generan recursos económicos. Ingeniería y economía constituyen un “circulo virtuoso”.

Volviendo al inicio del artículo, la bajada de precios del petróleo que se está produciendo no es sino fruto del desarrollo tecnológico: nuevas técnicas de extracción como el “fracking”, mayor eficiencia energética, fuentes alternativas de energía, diferentes actores en el mercado, etc, están conformando las bases de un nuevo paradigma energético. Una vez más ingeniería y tecnología son motores del progreso. Y en mi opinión, esto ni perjudica a la economía ni hipoteca la recuperación, sino todo lo contrario.

Mención aparte merece el hecho de que, a menudo, los avances tecnológicos se encuentran con un rechazo social, fruto a veces del miedo o la manipulación, basado más en especulaciones que en evidencias científicas. No se entiende como el  “fracking” y las antenas de telefonía móvil, por citar dos ejemplos, sean fuentes de rechazo y controversia y, sin embargo, la contaminación de las grandes ciudades y sus perniciosos efectos en la salud  no provoquen fenómenos de contestación social similares.

Si gracias a la ingeniería la eficiencia crece, la producción se abarata. Si se generan más recursos a menor coste, la capacidad de compra aumenta, se reactiva el consumo. ¿Será esto malo para la economía?

 

 

 

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Rafael de Sádaba es Ingeniero de Telecomunicación. Directivo jubilado de Telefónica. Colaborador para España del World Bank Group. Colaborador/asesor en Technovation Girls. Forma parte del Consejo Asesor de Media Responsable. Colabora ocasionalmente con Fundación Telefónica. Ha participado como coordinador, profesor o conferenciante con diversas Instituciones (ETSIT, CEPT, UIT-T, Unión Europea, ESIC, Escuela Superior Militar, Universidad Carlos III, EOI, etc). Autor de publicaciones y ponente en foros internacionales.