Cherchez la femme

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Si los amos del Universo han resultado ser los amos del desastre -en masculino- ¿por qué no cambiar las cosas para lograr otros resultados? Guillermo S. Edelberg se pregunta si no es hora de mirar hacia otro lado: hacia donde están las mujeres.

El tema de las mujeres en las organizaciones ya lleva varias décadas . Hoy día no constituye ninguna novedad leer acerca de su estilo gerencial, sus dificultades en llegar a los niveles más importantes de las empresas, sus menores salarios en comparación con los de sus colegas varones o la búsqueda del equilibrio trabajo-familia. El tema de las mujeres como inversoras, no obstante, tardó en hacer su aparición en los países industrializados (¿y en los otros?).

Un estudio dado a conocer a principios del nuevo siglo, citado en numerosas publicaciones, tal vez constituyó un punto de inflexión en el esclarecimiento de las discusiones acerca de las mujeres como inversoras.

Parecía como que las actividades financieras constituían uno de los últimos bastiones reservados casi exclusivamente a los hombres -el "último entre los últimos" pareciera ser Wall Street donde las mujeres destacadas no abundan-, como que a las mujeres no les interesaban tales actividades o que, si les interesaban, no contaban con la suficiente habilidad como para llevarlas a cabo. ¿Realidad o estereotipo?

Según algunos autores, la situación comenzó a cambiar en los últimos 10 a 20 años del siglo pasado, urgida por las estadísticas que señalaban que las viudas eran más numerosas que los viudos y que entre un cuarenta y un cincuenta por ciento de los matrimonios terminaban en divorcio. Diversas empresas financieras detectaron que existía un número importante de mujeres que manejaban sumas considerables de dinero y constituían un mercado que no debía descuidarse. Se comenzó a ofrecer conferencias, seminarios y cursos de variadas características que tenían por objetivo educar a mujeres de distintas edades y situaciones maritales en temas relacionados con inversiones financieras, a la vez que aumentaba el número de mujeres jóvenes inscriptas en distintas casas de estudio en carreras relacionadas con la administración de empresas.

Un estudio dado a conocer a principios del nuevo siglo, citado en numerosas publicaciones, tal vez constituyó un punto de inflexión en el esclarecimiento de las discusiones acerca de las mujeres como inversoras. Llevado a cabo por B. M. Barber y T. Odean, profesores de la Univeridad de California en Davis y titulado Boys Will Be Boys: Gender, Overconfidence, and Common Stock Investment (The Quarterly Journal of Economics, febrero de 2001), el trabajo analizó cómo se invirtió a lo largo de seis años en más de 35.000 hogares que eran clientes de una firma de inversiones financieras. Determinó que el retorno anual obtenido por las mujeres era, en promedio, un uno por ciento superior al de los hombres. El artículo citado al principio señala que, "dicho en forma breve, las mujeres compran y venden con menor frecuencia (con el consiguiente ahorro en costos), invierten en carteras menos volátiles y sus expectativas de ganancias son menores que las de los hombres."

Otros autores mencionan que las mujeres obtienen mejores resultados porque estudian
el mercado accionario
antes de invertir.

Un creciente número de estudios demostró que hombres y mujeres invierten en forma diferente. En por lo menos un aspecto importante, estas últimas lo hacen mejor. Vanguard, una empresa de fondos mutuos, informó recientemente que el análisis del comportamiento financiero de más de dos millones y medio de personas propietarias de fondos de retiro demostró que los hombres fueron mucho más proclives que las mujeres a vender sus acciones a precios bajos durante la crisis financiera de 2008 y 2009. Esto autoriza a pensar que tales ventas significaron grandes pérdidas e impidieron aprovechar las mejoras que comenzaron hace un año. Loa hombres parecen confiar demasiado en sus habilidades… piensan que saben lo que están haciendo, aun en ocasiones en las que realmente no lo saben. Las mujeres, cuando no saben algo -tal como la dirección en que se mueve el mercado accionario o el precio de una acción o un bono- son más proclives a admitirlo… además, la aversión al riesgo es mayor entre las mujeres que entre los hombres. (J. Sommer, How Men’s Overconfidence Hurts Them as Investors. The New York Times. Nueva York: 12 de marzo de 2010).

Otros autores mencionan que las mujeres obtienen mejores resultados porque estudian el mercado accionario antes de invertir. "Analizan más factores, incluyendo factores contradictorios, antes de tomar sus decisiones, en lugar de inspirarse en su instinto o en su orgullo". Un estudio llevado a cabo por Merrill Lynch entre 500 hombres y 500 mujeres en 2004 informó que los errores que éstas cometen en sus inversiones son menores a los de los hombres y los repiten con menor frecuencia. Por ejemplo: un 24 por ciento de los hombres informó que compraron acciones muy demandadas sin ninguna investigación previa mientras que así lo hizo sólo un 13 por ciento de las mujeres. Un 68 por ciento de los primeros ignoró más de una vez las consecuencias impositivas de una decisión de inversión. Esto lo hizo sólo un 47 por ciento de las segundas.

El creciente número de mujeres inversoras también se hace notar en otros campos, como ser el asesoramiento de inversiones, aunque esto depende de cada cultura en particular. En Asia las mujeres dominan las empresas dedicadas a lo que se conoce como wealth management (el manejo de la riqueza).

¿Qué duda cabe? Si buscamos la explicación de por qué a un matrimonio le va bien en sus inversiones, es probable que nuestra investigación deba comenzar por donde lo hacen los franceses. Cherchez la femme.


*Guillermo S. Edelberg DBA es Profesor Emérito, INCAE Business School

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