Celebremos a las mujeres y no a la mujer

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Celebremos a las mujeres en sus individualidades y no a la mujer como genérico. El genérico discrimina. Es hora de tomar nota y de erradicar la discriminación de la regla lingüística.

No existe La Mujer. Es una construcción simbólica a partir de la mirada de los hombres. La mujer fue "construida" para poder ser pensada como "mujer de" (o propiedad de), o en su mejor acepción como "madre de", pero siempre pensando que ella es madre porque alguien es el padre.

En realidad existen las mujeres, y cada una es distinta a las otras. No hay dos idénticas. En sus individualidades todas son absolutamente distintas unas de otras.  Las hay que son enfermeras, abogadas, obreras, pilotos de avión, etc. En este caso su diversidad pasa por sus ocupaciones.

Pero también una misma mujer puede ser diversa en distintos momentos de su vida o dentro de un mismo día: novia, hija, madre, esposa o amante. O ecologista, miembro de una junta directiva, alumna, profesora, jardinera, o ciclista.

La Mujer es una construcción masculina que las reduce a todas a una esencia que no existe, que las vuelve invisibles.De esto se trata, de celebrar su diversidad y en ella su diferencia.

Porque La Mujer es una construcción masculina que las reduce a todas a una esencia que no existe, que las vuelve invisibles.

El castellano tiene esta "trampa" que no se da tanto en inglés. "International Women’s Day" se dice, marcando que ese día internacionalmente se celebra a todas las mujeres en su lucha por la igualdad y la equidad de género. Algo que no resulta igual en castellano.

Por todo ello proponemos dos cosas:

1.  Que comience a hablarse del Día Internacional del las Mujeres.
2.  Que se destierre en el habla el considerar genéricamente a la mujer y comenzar a utilizar siempre el plural mujeres.

De esta forma comenzaremos a ser más equitativos e igualitarios.

Debemos hacer consciente lo inconsciente. Esa mujer idealizada oculta la jerarquía, donde los varones están primero. 

Y en este particular día debemos celebrar, precisamente, el disolverla.

Lo lamento por la regla. Pero a la lengua la va haciendo el habla.

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