Acción Contra el Hambre apoya negocios creados por mujeres

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El Programa de Microfinanciación para Mujeres Emprendedoras que Acción contra el Hambre desarrolla en España en colaboración con Nantik Lum ha asesorado a 63 mujeres y formado a 56 para que creen su propio negocio, ya sea mediante la creación de una empresa, una cooperativa o el autoempleo (como autónomas). El 23% de las mujeres asesoradas ya ha puesto en marcha su proyecto de emprendimiento. Vives Proyecto promueve el acceso al mercado laboral como una fórmula para la inserción social y lo hace mediante programas de empleo y emprendimiento.

“La mujer es motor de desarrollo en cualquier lugar del mundo, sin embargo, el emprendimiento sigue teniendo género masculino. Poner en marcha un negocio es un proceso largo y difícil, más aún si eres mujer ya que a dificultades externas como falta de financiación se suman cuestiones personales como la conciliación con la vida familiar. Esto provoca que las mujeres tengan más reticencias a embarcarse en un proyecto empresarial”, apunta Luis González, director de Delegaciones y Cooperación Descentralizada de Acción contra el Hambre.

El Programa de Microfinanciación para Mujeres Emprendedoras ha asesorado a 63 mujeres. De momento se han constituido ocho negocios y generado 15 empleos. La fórmula mayoritaria ha sido el autoempleo

En España, según datos del Global Entrepreneurship Monitor de 2014, sólo seis de cada 100 mujeres tienen intención de emprender y es el mismo porcentaje el que termina constituyendo una empresa. En los hombres, son nueve de cada 100. Como consecuencia, sólo cuatro de cada 10 nuevos negocios tienen al frente a mujeres.

Para equilibrar la situación y favorecer que el emprendimiento sea una alternativa laboral real para la mujer, Acción contra el Hambre ha desarrollado en el último año la primera edición del Programa de Microfinanciación para Mujeres Emprendedoras. En él, las participantes han recibido asesoramiento individualizado, acompañamiento durante todo el proceso de lanzamiento de su empresa y formación técnica en talleres grupales sobre cómo crear el plan de negocio, hacer el análisis económico o buscar financiación, entre otras cuestiones. El programa también ha incluido el acceso a un fondo de microfinanciación.

De momento, se han constituido ocho negocios y generado 15 puestos de trabajo. La fórmula mayoritaria ha sido la del autoempleo, dándose de alta en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Dos de los negocios creados han contado con un microcrédito. Carmen Pérez, directora general de Nantik Lum, señala la capacidad transformadora de las microfinanzas por su potencial para combatir la exclusión social y financiera: “No estamos hablando sólo de dinero, sólo de crédito. Estamos hablando de confiar en las personas, en sus ideas y en sacar todo el potencial que llevan dentro”.

¿Por qué emprenden las mujeres? ¿Qué dificultades encuentran?

La experiencia de este programa refleja que el emprendimiento femenino surge como respuesta a una situación coyuntural, esto es, al desempleo (el 24% frente al 20,7% de los hombres, según la EPA), pero también a una necesidad de independencia, de realización profesional y de conciliación con la vida familiar.

En cuanto a las principales dificultades, las mujeres muestran la falta de formación y de acceso a financiación y el exceso de trámites burocráticos.

Las mujeres emprenden ante la falta de oportunidades en el mercado laboral y la necesidad de independencia, realización profesional y conciliación con la vida familiar Negocios ya en pleno rendimiento

  Ana Lázaro, Sara Muñoz y Clara Aguayo han creado una cooperativa para producir cerveza artesana en Bustarviejo (Madrid). Bailandera, como se llama su cerveza, nace con el apoyo financiero de 85 personas mediante crowfunding “y mucho ahorrado y prestado”, expone Ana, quien sostiene que su mayor dificultad ha sido la burocracia. “Hemos tardado un año para tramitar los papeles y somos personas con estudios superiores. Cómo será para quien no tiene formación”, sostiene. El programa ha sido “un apoyo. Nos hemos sentido muy arropadas. Siempre teníamos a alguien para orientarnos”.

“A las mujeres nos atrae el emprendimiento por la flexibilidad, sobre todo si tenemos hijos. Trabajamos las mismas horas o más que por cuenta ajena pero somos dueñas de nuestro horario”, explica Lisbeth Yamileth Blanca, que ha recibido asesoramiento para crear una consultaría especializada en la internacionalización de empresas y la promoción comercial. Empezó en mayo. Su recomendación a futuras emprendedoras es: “Lo más importante  es saber que habrá obstáculos y que te va llevar más tiempo del que pensabas, pero que si crees en tu idea, vas a superarlo”.

Noelia Fidalgo ha abierto Hairlab Professional Shop, que vende productos de peluquería y estética y ofrece servicios de belleza en Tres Cantos (Madrid). Ha participado en los talleres formativos. “Trabajando para otros había tocado techo. No podía desarrollar mi creatividad así que tras quedarme en paro, me lancé. Participar en el proyecto ha sido el motor de arranque para plantearme mi nueva vida”, cuenta. “Corro riesgos, pero no más que trabajando para otro que puede despedirme en cualquier momento”, apostilla.

El resto de negocios creados son: una cooperativa de mujeres víctimas de violencia de género para la comercialización de vino, una franquicia de venta de consumibles para impresora, un restaurante mexicano, una consultoría sobre narrativa y escritura, una agencia organizadora de eventos infantiles y una entidad sin ánimo de lucro para la educación a través del cine.

El Programa de Microfinanciación para Mujeres Emprendedoras es una iniciativa de Acción contra el Hambre -a través de Vives Proyecto- y la fundación especializada en microfinanzas Nantik Lum, operado por la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; y financiado por el Mecanismo Financiero del Espacio  Económico Europeo –  EEA Grants.

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