Cuando el problema no es que no haya match…

Es que el match es demasiado perfecto. Hay una paradoja moderna que nadie reconoce en voz alta, pero todas hemos vivido: cuando el chico es demasiado guapo, nos bloqueamos. No hablamos de guapo normal. Hablamos de muy guapo. Guapo que parece inalcanzable. Guapo que activa todas las alarmas internas como si fuera una estafa emocional con patas.

En las apps pasa así: Lo ves, te gusta, te encanta. Y justo cuando tu dedo va a deslizar… NO le das match. Porque piensas: “Este no me va a elegir, tiene mil opciones. Seguro que es fake. Seguro que busca algo que no soy yo». Y lo descartas preventivamente. No porque no te guste, sino porque te gusta demasiado.

En la vida real pasa peor. Lo conoces en persona. Es guapo. Es simpático. Habla bien. Te mira. No parece idiota (dato clave).Y en lugar de disfrutar, te encoges.

Porque empieza el diálogo interno: “Es muy guapo. Es muy joven. Es demasiado para mí. Algo malo tiene que haber». Y ahí aparece la gran mentira mental: si es tan perfecto, no puede ser real.

Curiosamente, a ellos les pasa lo mismo con las chicas guapas. Las ven tan inalcanzables que ni lo intentan. Resultado: mujeres deseadas, pero solas. Hombres deseables, pero no abordados.

Y entonces llegan las amigas. Benditas amigas. Objetivas. Despiadadas. Claras: “Pero vamos a ver, esto es EXACTAMENTE lo que llevas años diciendo que querías. Es guapo, se cuida, tiene inquietudes, es educado, es simpático ¿Y ahora el problema es que es demasiado perfecto?”

Sí. Ahora el problema es ese. Antes no encontrábamos a nadie que encajara.Y ahora que encaja, nos entra vértigo. Porque aceptar a alguien así implica otra cosa mucho más incómoda: revisar la imagen que tenemos de nosotras mismas. No es que él sea demasiado. Es que quizá nosotras seguimos creyendo que somos “un poco menos”.

Y ahí está la trampa. Nos pasamos años diciendo: “Quiero a alguien así, quiero algo sano, alguien que me inspire». Pero cuando aparece, lo ponemos en duda, lo rebajamos o nos autoexcluimos por si acaso. Y entonces el amor, que es muy poco insistente, pasa de largo.

Quizá este capítulo no va de chicos guapos. Va de atrevernos a no huir cuando lo que llega sí está a la altura. Porque a veces no es que el amor no llegue. Es que cuando llega, nosotras aún no nos hemos dado permiso para quedarnos.


El proyecto El amor en los tiempos del Match vive también fuera del papel:

  • en Instagram, donde su comunidad crece cada día @srta.match,
  • en su podcast en Spotify El amor en los tiempos del Match,
  • y próximamente en su novela homónima, que completa este universo sobre los vínculos, la ironía y la búsqueda de autenticidad en tiempos de pantallas.
  • ¡Y ahora también en tiktok!
Marian Gómez Campoy
Marian Gómez Campoy
Marian Gómez-Campoy es autora, periodista y emprendedora. Desde muy joven sintió la necesidad de contar historias como forma de observar, comprender y ordenar el mundo, una vocación que la llevó al periodismo y, más tarde, a desarrollar una trayectoria profesional ligada a la comunicación y la reputación. Es experta en marca personal y estrategias de relaciones públicas en la era de la Inteligencia Artificial, y fundadora de MGC&Co PR & Talent, estudio boutique de comunicación y gestión de talento desde el que asesora a marcas y profesionales y trabaja como agente de actores. Como escritora, su obra explora la identidad, los vínculos y las emociones en la vida contemporánea. Es autora de RED. Conexión destino, Cadena de Perlas y El amor en los tiempos del Match, un proyecto transmedia que desdramatiza las relaciones en la madurez y acompaña, desde el humor y la honestidad, los procesos de reconstrucción personal.

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