El Senado de EEUU aprobó un plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares, con una serie de enmiendas destinadas a suavizar el proyecto inicial y que se supone conseguirán ablandar a sus detractores en la Cámara de Representantes. Con 74 votos a favor y 25 en contra, los senadores, entre ellos los candidatos presidenciales Barack Obama y John McCain, aprobaron el plan, cuando faltan 34 días para los comicios generales y la economía figura como tema dominante. En una declaración escrita, el presidente George W. Bush elogió la aprobación del controvertido plan, al que calificó como "clave para la seguridad financiera de todo estadounidense". El texto tendrá que ser ahora aprobado por al Cámara de los Representantes, que el pasado lunes rechazó la versión original del plan de rescate.
Los senadores han introducido una cláusula que aumenta el seguro de los depósitos ante la posible quiebra de bancos, que pasa de 100.000 dólares a 250.000 (de 72.000 euros a 180.000). Además incluye alivios fiscales y medidas que benefician al ciudadano medio relacionadas con la protección de los depósitos bancarios, y medidas sanitarias. La meta es persuadir a los 133 republicanos que hicieron que el plan naufragara el lunes. En todo caso, se requeriría el "sí" de 12 legisladores para superar la votación anterior.
Bush, convencido de que se aprobará
Bush está convencido de que Cámara de Representantes acabará apoyándolo. "El pueblo estadounidense espera, y así lo exige nuestra economía, que la Cámara apruebe este buen proyecto de ley y lo envíe a mi despacho", puntualizó.
Clinton y Lieberman, a favor
Entre los senadores que dieron el "sí" al proyecto, que supone la mayor intervención estatal en la empresa privada en varias décadas, figuraron Obama, su compañero de fórmula, Joe Biden, y Hillary Clinton. El senador Edward Kennedy, que se recupera de cáncer cerebral, no estuvo presente. Al final, 40 demócratas, 33 republicanos y el independiente Joe Lieberman votaron a favor de la medida, mientras que 9 demócratas, 15 republicanos y el independiente Bernie Sanders, lo rechazaron.
Algo más que Wall Street
Durante el debate, de casi seis horas, los senadores pintaron un panorama sombrío si se rechazaba el plan, en momentos en los que tanto los negocios como los consumidores afrontan restricciones de crédito. "Podríamos ver el cierre de miles de negocios, la pérdida de millones de empleos, a lo que seguiría una larga y dolorosa recesión. En otras palabras, esta no es solo una crisis de Wall Street, es una crisis estadounidense", advirtió Obama.