El varón tierno

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Que el hombre del siglo XXI cuida a los hijos y se anima a llorar podría ser sólo una expresión de deseos. Sin embargo las nuevas generaciones de mujeres impulsan nuevos contratos con sus compañeros. El argentino Sergio Sinay, que lleva mucho tiempo investigando el tema y haciendo talleres para hombres, habla de “el varón tierno” como una tendencia que no para.

La salida de la mujer al mercado laboral determinó que modelos tradicionales se ajustaran a los nuevos tiempos y hoy los últimos datos dados a conocer por el Instituto de la Mujer, (España) hablan claramente de una vuelta de tuerca: el 80% de los varones se toma la baja por paternidad. Cambiar pañales, bañar o dar de comer a los niños ya no es algo extraño. Y casi, casi se está logrando lo que muchas mujeres aspiraban: que lo hagan y que ya no se trate de un deber, sino que lo disfruten, y reclamen ese tiempo como un derecho.

Sinay propone abandonar la “masculinidad tóxica” y habla no sólo de los hábitos machistas, sino también de los domésticos: asistir a los actos o reuniones escolares, cuidar y llevar al médico a los hijos, jugar con ellos, cocinar, lavar o planchar forman parte del nuevo contrato de la pareja.

Una nueva manera de pensar

Del hombre proveedor al hombre implicado con otras áreas de la vida cotidiana y de los afectos, es un tránsito lógico si se parte de la base que desde que la mujer se ha metido de cabeza en el ámbito laboral necesita repartir las responsabilidades. De lo contrario, gana en obligaciones pero no derechos.

“La masculinidad tóxica” de la que habla Sinay, se exhibe en un modelo que predomina en la política, en los negocios, en el deporte y que no está ausente aún de las relaciones afectivas y familiares.

En la medida en que los varones se ven inicialmente forzados a participar en lo ámbitos que alguna vez sólo estuvieron en manos de las mujeres, empiezan a descubrir un mundo que vale la pena compartir. Algunos llegan a él naturalmente, otros por un imperativo social, pero difícilmente salgan de esta experiencia, iguales.

La misma sociedad ha cambiado la mirada y el juicio sobre lo que “corresponde” a cada sexo. Y entonces el varón tiene se permite cada vez más mostrar lo que siente, compartir experiencias con sus hijos y entusiasmarse con cosas que antes no le hubieran parecido “poco importantes”. Y estadísticamente, está comprobado que las mujeres no sólo no rechazan sino que se sienten atraídas al ver a los hombres en situaciones domésticas o emotivas poco frecuentes en el estándar.

Machos eran los de antes… por suerte

En una entrevista publicada por el diario argentino “La gaceta” de la provincia de Tucumán, Sinay critica a quienes creen que un hombre se mide por su rendimiento sexual. “No podemos pasar la vida haciendo demostraciones sexuales. Hay que aprender a mostrar lo que verdaderamente somos y lo que podemos dar”. Que hoy los hombres también se preocupan más por su salud, se cuidan en las comidas, van al gimnasio o consumen productos cosméticos es algo que hubiera sido impensable hace tan sólo una década. “Es un proceso lento, que cada hombre debe transitar. “No todos tienen el valor para hacer aquellas cosas que antes estaban prohibidas socialmente para un hombre”explica Sinay, quien cree que en gran medida es tarea de las mujeres facilitarles a los hombres la inserción en este nuevo mundo.

Una reflexión pendiente para las mujeres, que ayudará a avanzar en la nueva sociedad que queremos y necesitamos construir. Y aunque afortunadamente para muchos varones esto no es motivo de discusión y lo tienen incorporado por elección o porque lo han aprendido y valoran lo que este cambio les ha supuesto, otros muchos, deberían también analizar en qué situación se encuentran y dónde, de qué manera y con quién, quieren seguir su camino.

Por Mercedes Wullich para Mujeresycia.com