Valorar las tareas del hogar y repartir las responsabilidades

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Las licencias por maternidad y paternidad se enmarcan en lo que se llaman políticas de cuidado. Históricamente estos permisos eran exclusivos de mujeres, ya que eran ellas las que se quedaban en el hogar mientras los hombres trabajaban. La tendencia ahora es diferente, las mujeres salen al mercado de trabajo y en esos casos: ¿quién se ocupa de las tareas del hogar y el cuidado de los niños? El rol del estado, el mercado y las distintas formas de familia.

En Argentina, como en América Latina, la normativa y las políticas de conciliación entre la vida laboral y la familiar se han centrado en dos aspectos: en la protección de la madre trabajadora, fundamentalmente en el período de embarazo, parto y lactancia; y en la educación básica.

En cuanto a este último punto, los empleadores deben habilitar salas maternales y guarderías cuando tienen 50 trabajadoras ocupadas, pero esta norma nunca fue reglamentada y se aplica en contados casos.

Esto significa que a la brecha de género que existe en la precariedad laboral en desventaja de las mujeres respecto de los varones, se debe adicionar la desigualdad entre género en detrimento de las madres.   “Si se analiza el interior del grupo de las mujeres, se comprueba que son las madres quienes se encuentran en situación de desventaja respecto a las que también son jefas de hogar o cónyuges, pero no tienen hijos… La mitad de las madres asalariadas no están registradas, contra el 32,3% de las mujeres jefas de hogar o cónyuges que no tienen hijos. Esto significa que a la brecha de género que existe en la precariedad laboral en desventaja de las mujeres respecto de los varones, se debe adicionar la desigualdad entre género en detrimento de las madres.  Finalmente, son ellas quienes continúan siendo las principales responsables del cuidado”, dice Carina Lupica en el informe Trabajo decente y corresponsabilidad de los cuidados en Argentina, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Muy pocas empresas van más allá de lo que pide la ley
En el mismo informe Lupica dice que en general las empresas “se limitan a cumplir o extienden mínimamente los derechos estipulados por la ley: servicios de guarderías, salas de lactancia, licencias de maternidad y paternidad. Así, por ejemplo, Unilever instaló salas de lactancia materna en las nuevas instalaciones de la empresa; Santander Río realiza un aporte no remunerativo a los empleados y empleadas con menores de cinco años para el servicio de cuidado infantil particular o institucional; Coca-Cola implementa una política de reincorporación paulatina de las madres después del período post-natal; Roche y Microsoft extienden las licencias por maternidad más allá de lo establecido por la ley”.

Es por ello que aún queda mucho camino por recorrer. La economista Alma Espino, plantea entre sus recomendaciones algo que es consenso de especialistas en la temática “es importante visualizar el valor del trabajo doméstico y transformar la concepción del cuidado como una responsabilidad única de los hogares y las mujeres, y reconocer que es una actividad de la sociedad y que la carga debe ser redistribuida entre el Estado, el mercado y las diversas formas de familia”.

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