Una huelga en pro de la educación y la igualdad

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La huelga del pasado 9 de mayo fue el reflejo de lo que miles de personas opinan de la reforma de José Ignacio Wert. Miles de personas (profesores, padres y alumnos) salieron a la calle para defender la educación pública, la igualdad en el acceso a la educación, y la igualdad de sexos.

Estudiantes, profesorado, madres y padres se movilizaron de forma conjunta en numerosas ciudades del estado español. Se trata de defender a la educación de los recortes y la reforma que ultima el ministro José Ignacio Wert. Una reforma que, entre otras atrocidades, pretende instalar –de nuevo- el sexismo en las aulas.
“Quieren un ciudadano solitario y sumiso antes que solidario y combativo. Por eso la educación les es fundamental, ya que es el campo de abono de lo que quieren cosechar a futuro”
La huelga “fue todo un éxito en la historia reciente de nuestro país”, asegura la principal convocante: la Plataforma Estatal por la Escuela Pública. La jornada ha estado precedida de varias acciones. Ayer los integrantes de la Plataforma -los sindicatos de docentes CCOO, Ugt, STEs, Cgt y el Movimiento de Renovación Pedagógica (MRPs), la Ceapa y el Sindicato de Estudiantes- registraron en el Ministerio una carta a la atención de Wert solicitándole la retirada del anteproyecto de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (Lomce). También le pidieron "la apertura de un proceso de diálogo y negociación con la comunidad educativa". En diversas facultades han sucedido encierros y protestas y en la red hemos asistido a un fluir de comunicados, campañas y documentos dinamizado por diversos colectivos.

Con la reforma que pretende llevar a cabo el gobierno del PP no simplemente se privatiza la educación –intención que ya es repudiable-, sino que se pretende convertir a la enseñanza en una poderosa herramienta de manipulación al servicio de una ideología caduca. El texto aboga por la vuelta a las reválidas, segregación antes de finalizar la ESO, mayor centralización… y, cómo no, supresión de la educación en valores, de la educación en igualdad de los sexos y en el respeto a la diversidad de orientación genérica y afectivo sexual, refuerzo del adoctrinamiento religioso –católico, evidentemente- y refuerzo de los centros que segregan por sexo al alumnado.

Quieren producir un tipo determinado de persona y de sociedad
“Quieren un ciudadano solitario y sumiso antes que solidario y combativo. Por eso la educación les es fundamental, ya que es el campo de abono de lo que quieren cosechar a futuro”, asegura Paloma, madre de dos niños y una niña, que hoy irá a manifestarse a Cibeles.

Mar, profesora en un instituto madrileño, sostiene que el gobierno “sabe que la educación es un pilar fundamental en la lucha por la igualdad entre los sexos y en la construcción de una sociedad más libre, en la que estén incluidos distintos modelos afectivos y sexuales, diferentes opciones, y por eso quieren reformarla –lo cual no estaría tampoco mal pues hay muchas carencias- en función de sus parámetros morales e ideológicos”.

“Quienes hemos reclamado, y practicado, la coeducación, tenemos también mucho que oponer a los recortes y al retroceso que va a suponer esta reforma –la LOMCE- en el avance de la igualdad” advierten desde la Federación de Enseñanza de CCOO.

Y es que con la cuestionada reforma desaparece la educación en valores democráticos, como eje transversal del currículo educativo, y se sustituye por el “espíritu emprendedor”, algo ajeno a la formación de personas para una convivencia participativa, democrática e igualitaria.

Asimismo, la propuesta de Wert refuerza la asignatura de Religión –católica-, con su particular visión del papel social que las mujeres deben cumplir y sus particulares creencias en materia de sexualidad y reproducción, “que tanto perjudican a las mujeres”, tal y como señalan desde CCOO.

En la LOMCE desaparecen las asignaturas de Ética, de 4º ESO y Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, con su específico tratamiento a la igualdad entre los sexos, al respeto a la orientación sexual y a la diversidad afectivo-sexual, recomendadas por las instituciones europeas y avalada, la segunda, por diversas sentencias del Tribunal Supremo.

Además se fomentan los centros educativos que segregan a su alumnado en función del sexo, negando que la educación diferenciada que practican sea discriminatoria y avalando con ello la conveniencia de currículos diferentes según el sexo.

“Nos ha costado mucho llegar hasta aquí para que ahora retrocedamos al siglo pasado, como parece que pretende el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, justificando los centros segregados mediante una convención de 1960, una fecha anterior a la Constitución española y, sobre todo, muy lejana a nuestra actual configuración social, a la evolución social de las mujeres y a las nuevas mentalidades y prácticas en relación con la convivencia entre los sexos”, dice el comunicado de uno de los sindicatos mayoritarios.

El Anteproyecto de Ley Orgánica de Mejora de la Calidad Educativa es visto por la mayoría de la comunidad educativa como un retroceso para el desarrollo de una sociedad democrática y como un nuevo obstáculo insalvable para la igualdad de los sexos.

Si bien es cierto que el sistema educativo español necesita producir importantes cambios de manera urgente, sería bueno contar para ello con las personas implicadas diariamente: profesionales de la educación, madres y padres, alumnado, además de especialistas de distintos ámbitos, incluido el político. De este modo sería posible que el cambio apuntara a lograr una educación en libertad y para la libertad. Ni sexista, ni clasista, ni alienante, ni mercantilista, ni depredadora del hábitat humano. Por supuesto, pública y de calidad para todas las personas. Estaríamos construyendo las mejores bases de nuestro futuro y el futuro de las nuevas generaciones.

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