Un reparto desparejo

166

Sólo un 22,7% de las parejas madrileñas comparten equilibradamente las responsabilidades laborales y domésticas y el 49% de las mujeres tiene dificultades para conciliar la vida familiar y laboral.

El contrato temporal o el empleo a tiempo parcial afecta al 21% de las mujeres jóvenes que trabajan, frente al 8% de los hombres

El 53% de las que tienen entre 25 y 34 años son universitarias, cuatro puntos por encima de sus homólogos varones

El 70% de las mujeres que tienen entre 30 y 44 años hacen doble jornada, la de trabajo y la de las tareas familiares, frente al 40% de los hombres

El 45% de las mujeres jóvenes desean tener hijos, frente al 60% de los varones

La conciliación entre la vida laboral y familiar es el pilar básico de la igualdad de oportunidades ante el empleo. La opinión pública, los agentes sociales y económicos y los responsables políticos así lo reconocen. Sin embargo, la realidad demuestra que, aunque con evidentes mejoras, aún queda camino por recorrer, incluso en un contexto tan desarrollado como el madrileño. Así se pone de manifiesto en los resultados de la Encuesta Periódica sobre Mujer, Mercado de Trabajo y Conciliación de la Vida Laboral y Familiar (EMTC), que hoy ha presentado la delegada de Familia y Servicios Sociales del Ayuntamiento de Madrid, Concepción Dancausa.

El estudio ha sido realizado por el sociólogo y profesor de la Universidad Carlos III, Carlos Lles Lazo, y compara los resultados de la primera oleada realizada en el tercer trimestre de 2004, y la segunda, correspondiente al segundo trimestre de 2007.

La encuesta ha sido encargada por el Gobierno de la Ciudad de Madrid para conocer los cambios que afectan a la sociedad madrileña y hacer más eficaces las políticas municipales de igualdad de oportunidades.

Según la encuesta, se ha incrementado significativamente el número de mujeres con responsabilidades familiares que perciben dificultades para conciliar la vida familiar y laboral. El porcentaje ha aumentado del 45% de 2004 al 49% de 2007.

El abandono del mercado laboral por parte de las mujeres a partir de los 35 años para dedicarse en exclusiva a las labores del hogar, sintomático de las dificultades para conciliar ambos ámbitos, sigue produciéndose en la segunda oleada de la EMTC, aunque tiende a mejorar, tanto entre los 35 y los 44 años, como en especial entre los 45 y los 54 años.

La segunda oleada ratifica la persistencia de desigualdades de las mujeres en el mercado laboral madrileño, no sólo en términos de cantidad de empleo, sino también en términos de calidad. De hecho, entre 2004 y 2007 se mantiene al alza el contrato temporal o el empleo a tiempo parcial entre las mujeres jóvenes (21% frente al 8% de varones). Permanecen los comportamientos de segregación ocupacional según género, con la creciente feminización de sectores como el sanitario (en el que por cada hombre hay tres mujeres) o la masculinización de los cargos directivos.

Asimismo, continúa con tendencia al alza la segregación vertical: el 36% de los hombres tiene mando sobre otras personas, frente al 26 de las mujeres.

Discurso igualitario
El 70% de los encuestados afirman que la familia ideal es aquella en la que hombres y mujeres comparten equilibradamente las responsabilidades laborales y domésticas. Pero la realidad de las familias madrileñas demuestra que sólo un 22,7% de las parejas cumplen ese objetivo. Eso sí, este porcentaje se ha incrementado algo respecto 2004, en el que era del 20,2%.

Aunque disminuye significativamente el protagonismo exclusivo de las mujeres en las labores domésticas (del 68,4% al 61,6%) y cuidado de dependientes (60%-56%), estos porcentajes continúan estando muy lejos de la igualdad.

La muestra de 2004 incluyó la realización de 7.350 entrevistas telefónicas, 350 en cada uno de los 21 distritos madrileños, y la de 2007, en la que se acotaron más los ámbitos temáticos, 4.200, 200 por distrito.

Un lugar en el mundo
La diferencia entre la teoría y la práctica también se pone de manifiesto en las jóvenes generaciones. Aunque este colectivo se pronuncia claramente a favor de la igualdad de género, la realidad sigue inclinando la balanza de manera desfavorable para las mujeres. El libro "Un lugar en el mundo", que también ha presentado hoy Concepción Dancausa, así lo constata. En él se hace un pormenorizado análisis de la situación personal, laboral y familiar de la población joven madrileña en su proceso de inserción socioprofesional.

Ese colectivo alcanza un nivel de formación sin precedentes en ninguna otra época de la historia de España, lo que se aprecia sobre todo en las mujeres de menos edad: el 53% de la que tienen entre 25 y 34 años son universitarias, cuatro puntos por encima de sus homólogos varones.

Los madrileños y madrileñas con edades comprendidas entre los 25 y los 44 años afrontan un escenario marcado por los cambios en sus respectivos papeles que, aunque lentos, van abriéndose paso.

Un 23% de los integrantes de las nuevas generaciones son inmigrantes, un porcentaje que es casi el doble del que se registra en el resto de la población.

En este colectivo, todavía son muchas las mujeres que abandonan su trabajo para hacerse cargo de las responsabilidades familiares y domésticas. Un 71% de las mujeres de más de 44 años se declaran activas, mientras que, antes de cumplir esta edad, lo está el 84%.

El estudio atribuye este abandono al menor grado de corresponsabilidad en las tareas domésticas y familiares de los varones, lo que limita el horizonte laboral y profesional de las mujeres.

Las que permanecen en el mercado laboral, reducen su jornada: un 71% de las mujeres de entre 35 y 39 años en parejas de doble ingreso con hijos trabajan a tiempo parcial para poder atender a la familia.

Otros datos que hacen pensar: el 70% de las mujeres que tienen entre 30 y 44 años hacen doble jornada, la de trabajo y la de las tareas familiares, frente al 40% de los hombres. Aunque el 70% de los hombres considera que el modelo ideal de familia es el igualitario, sólo el 20% de las mujeres aprecia que sus compañeros practican la corresponsabilidad.

Tal vez todas estas circunstancias expliquen uno de los datos que más llaman la atención del estudio: el 45% de las mujeres jóvenes desean tener hijos, frente al 60% de los varones.

Para las nuevas generaciones de madrileños, especialmente para las mujeres, la importancia atribuida al tiempo personal supera con creces al destinado a la carrera profesional. Se sitúa en el tercer puesto de un ranking encabezado por la familia y seguido por la relación de pareja. Sin embargo, una de cada cinco mujeres asegura que carece de tiempo para sí misma. También lo hacen uno de cada siete varones.

Artículo anteriorFamilias ensambladas
Artículo siguientePiden que los bancos mundiales actúen juntos en la crisis