Un recorrido por la obra de Elena Blasco

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El vicepresidente y consejero de Cultura y Deporte del Gobierno regional, Ignacio González, presentó la exposición Millones y abundantes razones, de la artista madrileña Elena Blasco. Esta muestra podrá visitarse en la Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31, del 29 de marzo al 20 de mayo. Junto a González participaron en la presentación la comisaria de la muestra, la crítica de arte y editora Alicia Murría, así como la propia artista.

La exposición consta de 140 obras producidas a lo largo de más de tres décadas. La selección fue realizada por Murría, con objeto de recorrer las diferentes etapas de la producción de la artista. Para ello, ha seleccionado obras significativas, incluyendo pintura, escultura, fotografía, instalaciones, dibujo y obra gráfica. Ignacio González dijo que “por medio de estas piezas podemos observar los rasgos más característicos de su trabajo”. Y continuó explicando que revelan un espíritu libre e innovador que combina con soltura técnicas, temas, medios expresivos y elementos plásticos para conseguir una original y singular obra.

La muestra incluye 140 obras de la artista madrileña, incluyendo pintura, escultura, fotografía y dibujo, entre otras técnicas. Algunas piezas van acompañadas de textos breves en los que la artista deja asomar su característica ironía.La forma de trabajar de Elena Blasco ha sido pionera a la hora de combinar materiales extraordinariamente diversos, logrando transgredir con naturalidad las fronteras entre pintura, fotografía y escultura. Sus objetos pueden surgir de la superficie del cuadro para invadir el espacio o a la inversa, como si se empeñasen en regresar al interior del lienzo. En sus trabajos, Blasco mezcla paisajes con telas estampadas; coloca cuadros del revés o los acumula, componiendo una cascada multicolor; combina piezas que no encajan entre sí, e introduce personajes, formas o materiales que establecen extrañas fricciones y una voluntaria inestabilidad narrativa.

Elena Blasco consigue que sus obras adquieran una aparente inmediatez y agilidad, como si el azar rigiese una forma de hacer en la que, sin embargo, todo surge de una meticulosa preparación. Los aspectos íntimos o autobiográficos aparecen tamizados por la distancia y la ironía.

Entre los recursos de los que se sirve la artista madrileña, destaca un lenguaje desbordante y de aspecto anárquico donde el humor juega un papel determinante.

Su obra aparece poblada de guiños, de humor, de comentarios ácidos bajo una apariencia de juego desenfadado, y también aparece cierta inocencia y banalidad, que esconcen su rebeldía y actitud crítica ante ciertos prejuicios y comportamientos, tanto en el ámbito privado como en la vida pública.

Los títulos de las piezas de Blasco son casi siempre frases jocosas, desconcertantes e irónicas, donde también se ríe de sí misma (por ejemplo Como si no supiera nada de lo que sé que sé). Y, en ocasiones, acompaña la obra de textos breves o pequeños relatos, con juegos de palabras en los que asoma su humor malicioso y su radical ironía.

La Sala Comunidad de Madrid-Alcalá 31 (C/ Alcalá, 31. Madrid) ofrecerá visitas guiadas gratuitas a la exposición en el siguiente horario: miércoles a las 12:00; sábados a las 12:00, 13:00, 18:00 y 19:00; y los domingos a las 12:00 y 13:00.

Siempre al margen de grupos y estilos
Elena Blasco nació en Madrid en 1950. Se licenció en Bellas Artes y se diplomó en Fotografía y Decoración. Es pintora, escultora y docente. Realizó su primera exposición en 1976, una década en la que convivían las experiencias conceptuales y las actitudes políticas, junto a la denominada ‘nueva figuración madrileña’, que reivindicaba un retorno a la pintura y a su potencialidad expresiva y conceptual. Sin embargo, su obra camina al margen de estas corrientes, como también lo haría, en los años 80, respecto a las influencias neo-expresionistas que recorrieron la pintura de aquellos años.

La no pertenencia a grupos o estilos determinados que, en cierto modo, mantiene a la artista madrileña al margen, corrió a su favor en los años noventa, caracterizados por criterios más abiertos y eclécticos. Es entonces cuando su obra comienza a ser más apreciada, entrando a formar parte de importantes colecciones privadas y públicas de arte contemporáneo, y siendo reivindicada hasta hoy por artistas mucho más jóvenes con quienes a menudo se la identifica.

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