Un día con Laura

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Laura es la indiscutible protagonista de esta historia, desde que hace unos años, se unió a mi aventura. Fue cuando elaboré el proyecto que me permitió ver de primera mano cómo una mujer puede afrontar el verdadero “reto” de tener un hijo y trabajar. Y lo presenté al Premio Concilia.
A finales del año 2006 -concretamente en el mes de noviembre- comenzó mi aventura en el Premio Concilia que cada año organiza la Asociación Mujer Familia y Trabajo. Un año más tarde, en el 2007, fue la segunda vez que me presenté al premio universitario, y lo logré acompañando a Laura. Junto a ella, fui testigo de cómo su empresa le proporcionaba todo tipo de ayudas para poder tener a su hijo tranquilamente sin que por eso viera peligrar su puesto de trabajo.

Y es que todas las empresas, todas, están formadas por personas, y el ser capaz de comprenderlas, ayudarlas, apoyarlas y estar a su lado es fundamental.
Pude ver cómo la empresa en la que trabajaba le proveía confianza, apoyo y respeto en la decisión que había tomado. Y para ello, Laura contaba con una guardería en el primer piso del edificio de oficinas, un horario reducido, una ruta para ella y su hijo (además de para otras madres de la misma empresa), o un psicólogo en esos duros momentos de vuelta al trabajo…

En definitiva, un entendimiento total por parte de la empresa de la importancia de que Laura pudiera continuar con su vida, que no tuviera que elegir entre vida y trabajo, porque ambas podían ser posibles. La empresa de Laura era consciente de que estaban donde estaban, por personas como ella. Y es que todas las empresas, todas, están formadas por personas, y el ser capaz de comprenderlas, ayudarlas, apoyarlas y estar a su lado es fundamental. Al lado de Laura, vi que eso es posible y por lo tanto, que las empresas deberían entenderlo de una vez por todas, y cambiar.

Al día siguiente de haber acompañado a Laura durante su primer día de trabajo, Laura y yo despertamos, y nos dimos cuenta de que todo era un sueño. Nos dimos cuenta de que no tenía con quién dejar a su hijo, que en su empresa no contaba con un horario reducido, y que la habían amenazado con despedirla debido a su embarazo. Además, ya no iba a realizar la misma actividad que desarrollaba antes de quedarse embarazada: la habían relegado de su puesto de trabajo, sin que Laura pudiera defenderse.

Creo que el sueño de Laura debe ser una realidad incuestionable, y que algo tiene que cambiar ya.Desgraciadamente, cuando despertamos de este sueño, comprendimos que eso era la situación, una realidad en la que gente como Laura se ve obligada a elegir entre vida y trabajo. Una realidad en la que las empresas no entienden que lo más importante son las personas. Una realidad en la que el sueño de Laura, a pesar de ser posible, se trataba de una utopía, de algo inalcanzable.

Sin embargo, he de decir que creo en esa utopía, y que es posible. Creo que el sueño de Laura debe ser una realidad incuestionable, y que algo tiene que cambiar ya.

Estoy convencido de que lo hará, que algún día nos daremos cuenta de que nadie debería verse obligado a elegir entre su vida y su trabajo. Y de este modo, podremos por fin ver que el sueño de Laura, esa utopía, se habrá hecho realidad.

*Iván González ganó en año pasado el Primer Premio de la Convocatoria de Concilia para proyectos presentados por Universitarios.

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