Ultimatum de Reding:´Derrochar talento femenino es estúpido´

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“Quiero lanzar un mensaje muy claro a las empresas de Europa: más mujeres en puestos de responsabilidad quiere decir mejores negocios”, destacó la vicepresidenta de la Comisión Europea y eurocomisaria de Justicia, Derechos Fundamentales y Ciudadanía. “Desestimar la aportación de la mitad de la población es una estupidez”, sintetizó Viviane Reding, quien no se considera feminista, sino realista. Autorregulación o cuotas obligatorias de género, esa es la cuestión.

Reding impulsa una serie de medidas para que las empresas europeas que cotizan en bolsa se comprometan a incluir a mujeres en sus consejos. En principio, de forma voluntaria, aunque si el 8 de marzo de 2012 no se registra un “progreso significativo”, se podría optar por un sistema de cuotas obligatorio.

Según las estadísticas de la Unión Europea, sólo el 12% de los miembros de consejos de administración de las grandes compañías europeas son mujeres, y en el 97% de los casos el consejo es presidido por un hombre. “El 8 de marzo del 2012, la Comisión Europea evaluará si ha habido un progreso significativo”, dijo la comisaria comunitaria Viviane Reding. Las destinatarias del ultimátum son las empresas europeas que cotizan en bolsa.

La imposición de cuotas trajo buenos resultados, porque las empresas debieron esforzarse por atender al talento femenino. Si el 60% de los graduados de universidades son mujeres, las cuotas son tan sólo un ligero empujón. En principio, Reding apuesta a la autorregulación, promoviendo a las empresas que cotizan en bolsa a firmar un compromiso, aunque hasta ahora sólo dos empresas lo han rubricado: la francesa de perfumes Guerlain, y la consultora barcelonesa FES. La autoregulación ha resultado inútil en otros casos, como por ejemplo en Noruega, porque quiénes seleccionan personal en la alta dirección suelen ser hombres, que tienden a seleccionar candidatos en sus núcleos de influencia, donde mayoritariamente hay varones. La imposición de cuotas obligatorias sí trajo buenos resultados, porque las empresas debieron esforzarse por atender al talento femenino que siempre tuvieron cerca. Si el 60% de los graduados de universidades son mujeres, las cuotas son tan sólo un ligero empujón para que los altos directivos amplíen su visión periférica y empiecen a considerar a las talentosas mujeres que desde hace años que están cerca, muy cerca.

“Tenemos que utilizar todo el talento disponible en nuestras sociedades para asegurar que la economía europea despegue”, apuntó al respecto la misma Reding en una entrevista de María Paz López para La Vanguardia. “Creo que la autorregulación puede producir cambios, si es creíble, efectiva, y se da en toda Europa. Lo dije en marzo cuando anuncié mis propósitos, y lo repito ahora: si en un año no hemos visto cambios, es decir, si la autorregulación fracasa, estoy preparada para tomar medidas a nivel de Unión Europea”, anticipó. Y hablando a título personal sus declaraciones fueron aún más claras: “Considerar a las mujeres ciudadanas de segunda categoría es simplemente injusto. Además, soy muy realista, y desestimar la aportación de la mitad de la población es una estupidez”.

Obstáculos
Las cuatro ediciones del informe de la consultora McKinsey, aseguran que las empresas con diversidad en su cúpula logran resultados mejores. La edición de 2010 del informe McKinsey, donde fueron consultados 1.500 ejecutivos en todo el mundo, sostiene que para la diversidad de género en la alta dirección de empresa hay algunos obstáculos: la distribución inequitativa del trabajo doméstico, que suele recaer en la mujer; la disponibilidad horaria absoluta y el presentismo total en que se basa el modelo de trabajo; y la dificultad de muchas mujeres para promocionar sus aptitudes y logros.

Durante estos meses, Reding pretende “dar una última oportunidad a la autorregulación”. Prefiere apelar primero a la creatividad de las empresas: “Lo que cuenta para mí es el resultado. Mi objetivo es que la presencia de mujeres en consejos de administración de las grandes empresas europeas que cotizan en bolsa alcance el 30% en el 2015, y el 40% en el 2020”. Si estos objetivos no se cumplen en el plazo de un año, será el turno de los legisladores para ser creativos.

Porcentajes
Reding no está sola. La jefa de la unidad de Igualdad de Género, Daniela Bankier, se pregunta cómo se define la paridad: “¿Por qué el 40% y no el 50%?”, interroga. Según sus informaciones, en un grupo se necesita al menos un 30% de presencia para promover que determinado colectivo no se comporte como una minoría. En el caso de las mujeres, representan el 60% de los licenciados universitarios de la UE, y sin embargo ese volumen no se plasma en la toma de decisiones en la economía. “Hay ahí una cantera de talento que necesita ser empujado para que aflore; ahora se desperdicia ese talento. La igualdad de género tiene impacto económico. No es sólo de una cuestión de justicia o equidad, aunque también eso sea importante”, explicó.

“No soy el tipo de eurocomisaria feminista, pero cuando se analiza la sociedad europea, se ven varias cosas. Casi el 60% de los licenciados universitarios son mujeres, que, una vez formadas, se evaporan, desaparecen. Nuestra economía las necesita, es un derroche. Además, tenemos una sociedad más envejecida; necesitamos que las mujeres participen en el crecimiento”, marcó Reding.

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