Sobre Anne-Marie Slaughter y cómo llamar a las cosas por su nombre

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Recientemente, según organizaba conversaciones para mi investigación sobre “cómo hablar sobre aquello de lo que no se puede hablar” llegó a mis manos un artículo muy interesante. Al parecer su publicación había causado un enorme revuelo, y no era para menos. Se acercara uno desde dónde se acercara al mismo algo se removía. Leerlo para mí supuso energía y esperanza… tímidamente se empezaban a poner las cartas boca arriba así que podíamos dejar de hacer conjeturas, llamar a las medias verdades por su nombre y quizá hasta comenzar un debate fascinante sobre la sociedad que nos gustaría legar a futuras generaciones.

Anne-Marie Slaughter, la primera mujer en ocupar el puesto de directora de planificación de políticas en el Departamento de Estado del gobierno de los Estados Unidos, abandonó esta posición para continuar con su brillante carrera como profesora de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales en la universidad de Princeton, donde se encuentra su esidencia y así poder estar presente durante la adolescencia de sus hijos.

Nos aferramos al credo feminista con el que crecimos, a pesar de haber visto una reducción progresiva en nuestras filas a causa de tensiones irresolubles entre mantener una familia o una carrera profesional"Su decisión generó múltiples y muy diferentes reacciones dependiendo de la edad del interlocutor. La gran distancia observada entre las distintas opiniones impulsó a Anne-Marie Slaughter a escribir este artículo. Y así dice: “Las mujeres de mi generación, con el objetivo de mantener el listón para la siguiente generación de mujeres, nos aferramos al credo feminista con el que crecimos, a pesar de haber visto una reducción progresiva en nuestras filas a causa de tensiones irresolubles entre mantener una familia o una carrera profesional. Cuando muchos miembros de generaciones más jóvenes han dejado de escuchar porque el “se puede tener todo” no responde a la realidad que viven (con grandes barreras y fallos en el sistema que impiden aprovechar las oportunidades que hemos heredado, según sostienen Kerry Rubin y Lia Macko en su libro, “Crisis existencial a los 30”), ha llegado el momento de hablar. Continuo pensando que las mujeres “podemos tenerlo todo” (y los hombres también). Creo que “podemos tenerlo todo y al mismo tiempo”. Pero no hoy, no con la estructura actual de la economía y sociedad americanas. Mi experiencia durante los tres últimos años me ha hecho ver muchas realidades incómodas que la sociedad debe reconocer y cambiar lo más rápidamente posible”.

Al parecer, las mujeres de las generaciones X e Y entendemos la vida de modo diferente. Eternamente agradecidas a las generaciones de mujeres que han hecho posible para nosotras una participación en la sociedad todavía inimaginable en muchos lugares del mundo, queremos continuar avanzando. Muchas de nosotras aspiramos a dar un paso más para llegar al ideal (al menos el mío) en el que todos, hombres y mujeres, pudiendo libremente elegir, podamos ser padres, realizarnos como profesionales, como personas o cualquier combinación posible de las anteriores sin que ello implique necesariamente tremendos sacrificios. Como bien dice una buena amiga mía, que seamos personas y no personajes.

Hasta la fecha, cuando preguntamos a las mujeres “que han conseguido tenerlo todo”, cómo lo consiguieron (sobre todo porque la mayoría de nosotras, haciendo verdaderos esfuerzos, no acabamos de ver el modo) los consejos recibidos o bien no funcionan o no podemos ponerlos en práctica. Como dice el artículo, “las mujeres que han conseguido ser madres y profesionales de relevancia son sobrehumanas, adineradas o empresarias que determinan su horario. Anne-Marie Slaughter se atreve a decir claramente, que éstos consejos, son “verdades parciales” y sostiene que es necesario “eliminarlas para posibilitar una conversación honesta y productiva sobre soluciones reales a los problemas a los que se enfrentan las mujeres en el desarrollo de sus carreras profesionales”.

Entre estas medias verdades se encuentran las siguientes: “tenerlo todo es posible siempre y cuando estés realmente comprometida con lo que quieres hacer”, “es posible si tienes a tu lado el compañero ideal, que te apoyará en el camino”, “es posible si planificas la llegada de tus hijos correctamente” … Además de nombrarlas como lo que son, el verdadero éxito del artículo, propone reevaluar la estructura de nuestra sociedad occidental y ofrece su opinión en varios temas clave cuyo debate puede ayudar a que se produzcar un avance social real.

Así apunta a “la necesidad de cambiar la cultura en la que únicamente es válido el tiempo presencial en la oficina”, habla de la necesidad de “volver a valorar los valores familiares, “redescubrir el camino hacia la felicidad”, “crear espacio para innovar y
crear” e “incorporar a los hombres en una causa que es de todos”.

Concluye su artículo diciendo que “es el momento de revisar la asunción de que las mujeres deben adaptarse al “mundo masculino” para tener éxito … Debemos insistir en cambiar políticas sociales y en moldear las trayectorias profesionales para que también tengan cabida nuestras elecciones … En el proceso, crearemos una mejor sociedad para todas las mujeres … Y concentraremos esfuerzos para contribuir a que todos los americanos puedan disfrutar vidas felices, sanas y productivas, en las que puedan valorar a las personas a las que quieren tanto como al éxito que persiguen”.

Y yo añado, cualquier paso adelante que nos permita a todos ser personas y no personajes será un gran avance.

*María Lorente es Integral Coach y Change Consultant

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