Si Einstein viviera hoy, sería un indignado

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Hace un año, yo misma escribía acerca de este nuevo movimiento social que frente a los comentarios de la gente de la calle que los trataba de “gamberros”, que había que echar, se encontraron  con un panorama totalmente diferente. Un derroche de energía,  creatividad y frescura desbordaba la Puerta del Sol. “Esto no es un botellón”, “No somos un partido político” “Somos una juventud sin futuro, pero sin miedo”,  “La indignación al poder”, fueron algunas de las imaginativas  pintadas, que sorprendieron al ciudadano de a pie.

Un año después, reaparecen “Estamos en paro pero no parados”. Frente a la sociedad solitaria y desamparada surgieron nuevas voces de esperanza, de solidaridad. Solo las becas solidarias son uno de los tantos logros de este accionar.

La organización de los indignados se esparció globalmente como una mancha de aceite, creando conciencia, tomando la voz, revindicando valores éticosTodas estas nuevas organizaciones que generaron la ola del 15-M en los márgenes de la sociedad oficial son conscientemente líquidas: cambiantes, mestizas, sin grandes seguridades ni vocación de permanencia. Están pensadas como alternativa a las organizaciones de los siglos XIX y XX. Las nuevas tecnologías generan horizontalidad y trabajo en red de manera simultánea en tiempo real y en pie de igualdad.

La decepción con la clase política por su lejanía, por la crisis y por la corrupción y sobre todo la falta total de confianza en sus dirigentes, se traduce en protestas contra sus prebendas. Se exige sobre todo transparencia. La clase dirigente es el tercer problema que más preocupa a los españoles, tras el paro y la crisis económica. Los indignados del 15-M han hecho suyo este creciente desapego hacia los gobernantes para poner en la diana de sus reivindicaciones el fin de los privilegios de los que goza la casta política.

Indignación española traspasa fronteras
Cinco meses después de iniciado el movimiento, fue  convocada una acción de protesta coordinada en varios países del mundo, impulsado por el estimulo transformador de España. Finalmente se sumaron 1051 ciudades de 90 países. Estas manifestaciones fueron pensadas y promovidas por la plataforma ¡Democracia Real YA! coincidiendo con el movimiento Occupy Wall Street, que recibió amplia difusión en Internet, y la red social Twitter.

Simpatizantes de distintas nacionalidades -sobre todo belgas, franceses, holandeses y alemanes-, se unieron a la protesta y más de 200.000 personas participaron en Roma en una de las más multitudinarias de Europa. La organización de los indignados se esparció globalmente como una mancha de aceite, creando conciencia, tomando la voz, revindicando valores éticos que se habían perdido en la vorágine del neoliberalismo y  el híper consumismo.

En EEUU
Desde el 17 de septiembre, empezaron a realizarse protestas en Nueva York bajo el lema Occupy Wall Street que se expandieron a Boston, Toronto, Los Ángeles, San Francisco, Portland y Chicago. En Wall Street llegaron a congregarse más de 20.000 personas, y hubo choques entre manifestantes y policía en el Puente de Brooklyn.

El 15-M, suscitó variadas reacciones en las columnas periodísticas, y las tertulias de radio y televisión. Desde el apoyo sincero al oportunista e incluso comentarios sobre los tintes «izquierdistas» que podrían tener de fondo estas revueltas o su relación con los movimientos antiglobalización.

“No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es lo mejor  que puede sucederle a países y personas, porque trae progreso. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura".Según una encuesta de Metroscopia para el diario El País, el 15-M obtenía un nivel de respaldo de la población española del 64%. El 71% de los encuestados – 83% entre los votantes del PSOE y el 54% del PP- consideraba que se trataba de un «movimiento pacífico que pretende regenerar la democracia», mientras que el 17% lo veía de tipo «radical antisistema». Según la encuesta, un 79% aseguraba que «los llamados indignados tienen razón», una tendencia que se confirmó con otras encuestas.

En el 2011, los indignados españoles  marcaron  un cambio de modelo en las movilizaciones sociales. El impacto mediático de estas manifestaciones se  produjo  a pesar de la ausencia de canales habituales de información como radios y TV”. (Blogs, Wikis, Facebook, You Tube, Twitter) Una nueva generación de activistas vitaminizaron las calles desde las redes. El día 16 de mayo la protesta española se convirtió en trending topic mundial en Twitter. La # spanish revolución tomó la Red.

Algunos de los logros

  • Cambios en la ley electoral: Por vez primera en más de 30 años se ha resquebrajado el consenso al respecto de los dos grandes partidos.
  • Hipotecas:La Plataforma de Afectados por la Hipoteca(PAH),ha paralizado numerosos desalojos.
  • Transparencia: España es el mayor país de la UE sin Ley de Transparencia. La presión ha provocado un alud de iniciativas  para lograrla. La crisis y los indignados nos han humanizado.

Dice Einstein: “No pretendamos que las cosas cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es lo mejor  que puede sucederle a países y personas, porque trae progreso. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis, se supera a sí mismo, sin quedar superado por ella… El inconveniente de las personas y los países reside en la pereza para  encontrar soluciones. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno, porque sin  ella, todo viento es caricia. Callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de ello trabajemos duro. Acabemos de una vez con la única crisis amenazadora, que es la tragedia de no querer luchar por superarla”

Sin duda, si Einstein  hubiera estado sería  hoy un indignado.

*Alicia E. Kaufmann es Catedrática de Sociología (Universidad de Alcalá)

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