Sexo y poder

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El escándalo protagonizado por quien  en ese momento era máximo responsable del FMI está dando mucho que hablar. La respuesta que los distintos medios están dando a los hechos dice mucho de la sociedad en la que vivimos. Descubre lo que de verdad piensan y sienten quienes tienen influencia en la creación de corrientes de opinión.

En un acto cometido sin testigos, lo que se sabe es la palabra de una persona en contra de la otra. Esa es la dificultad y para resolverla está uno de los poderes del estado. Pero la justicia es igual para todos sólo cuando todos tienen a su disposición los mismos medios para defenderse. El caso tomó un cariz decisivo cuando, nada más conocerse la denuncia, los abogados del poderoso denunciado anunciaron que investigarían la vida de la denunciante, hasta probar que no era digna de ser creída. En ese momento  la suerte de la denunciante estaba echada. Sólo puede salvarse si cuenta, ella también, con poderosos medios para investigar la privacidad del denunciado e influir en fiscales y opinión pública.

El caso tomó un cariz decisivo cuando, nada más conocerse la denuncia, los abogados del poderoso denunciado anunciaron que investigarían la vida de la denunciante, hasta probar que no era digna de ser creída.  La imposibilidad de ser víctima
Argumentan que la mujer mintió en el pasado y que por eso su testimonio no es creíble. Si repasamos la prensa veremos, probablemente sin estupor porque parece que ya estamos acostumbrados, cuántos de quienes tuvieron poder, cuántos de los que ahora lo tienen y cuántos de los que gestionan nuestros intereses vitales mienten y han mentido, para conseguir lo que se proponían o para mantener lo conseguido. Es decir, tampoco son creíbles en ningún otro aspecto. La presunción de inocencia es un derecho. La presunción de veracidad de quien se reclama víctima debería serlo.  En caso de no ser así, se le estaría privando de su presunción de inocencia al aceptar, sin que haya juicio, que es culpable de denunciar un hecho en falso.

De lo conocido hay unos hechos incontestables: los restos hallados en la habitación y las lesiones en la vagina y el hombro de quien denunció.

Es sabido que muchos de estos delitos cometidos sin testigos quedan impunes porque ni siquiera se denuncian. Parece que el objetivo final de lo que se publica no es informar, sino  amenazar a futuras víctimas. El mensaje que queda es que, si usted denuncia por un delito contra su integridad como mujer a alguien con poder, ya sabe lo que arriesga.

Explicaciones delatoras
Muchos de los textos publicados rezuman racismo e ideas preconcebidas contra las mujeres. En algunos de ellos, quienes escriben, se extrañan de que un hombre poderoso desee abusar de una mujer que limpia habitaciones. No sólo demuestran una ideología clasista, sino que desconocen la naturaleza, las necesidades y las carencias de quienes tienen necesidad de sentirse poderosos en todo momento y lugar.

Otras opiniones parecen sugerir, que las mujeres que limpian habitaciones de hoteles superlujosos, están dispuestas a comerciar con su sexualidad a la menor oportunidad. Ser mujer pobre significa, desde su punto de vista, motivo suficiente para que se le pueda pedir cualquier cosa siempre que se le pague.

Algo más que abusos financieros
No es casualidad que en el excelente documental Inside Job, premiado con un Oscar en 2011, estén también los testimonios de una mujer que proporciona sexo pagado y la de un psicoterapeuta especializado en el tratamiento de desordenes sexuales. Ambos trabajan para poderosos banqueros y operadores financieros de Wall Street. El documental, además de explicar las razones del desastre financiero,  también muestra la relación con las mujeres de hombres que acumulan poder e influencia.

*Teresa Pascual Ogueta, es Ingeniera de Telecomunicación y escritora. Conferencista, autora de libros y  publicaciones, se especializa  en el análisis crítico de la realidad.

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