¿Seremos capaces de vencer los estereotipos?

602

El otro día leía un artículo sobre el manido tema de la corresponsabilidad, de las horas que las mujeres invierten en las tareas del hogar, en la educación de los niños, y pensé  ¡qué horror, no evolucionamos! Y lo peor de todo, es que según este artículo, seguimos cometiendo los mismos errores;  educamos a nuestras hijas del modo tradicional, y son ellas las que más ayudan en casa. ¿Estáis de acuerdo?

Yo no termino de estar de acuerdo del todo, pero me ha hecho reflexionar, ¿seguiremos cometiendo los mismos errores? ¿le pedimos sólo a nuestra hija que nos ayude a quitar a mesa y que nos acompañe al supermercado?

Pero también me hizo reflexionar sobre otra cosa, ¿qué ocurre para que siga siendo la mujer la responsable de la compra, de las tareas de la casa, y de los niños? Así que esta vez he pedido a los hombres su punto de vista y quiero compartir con vosotros el punto de vista de algunos compañeros, y amigos:

"¿Qué ocurre para que siga siendo la mujer la responsable de la compra, de las tareas de la casa, y de los niños?" "Los hombres no cuentan con apoyo": ¿Cómo? ¿A qué os referís?  "Tú llamas a tu madre y le pides ayuda" o "le preguntas a una vecina", pero cuando eres hombre ¿a quién pides ayuda? "¿Tú me ves  a mí hablando con mi compañero de trabajo de pañales o de papillas? ¿De cómo haces para que el puré salga más suave? Seguro que me mirarían mal".

"Si estás casado, o tienes pareja…ya no llamas a tu madre a pedir ayuda, ya que asumes que ella te dirá pregúntaselo a xxxx, no se te ocurre comentarlo en la oficina, y menos con el vecino con el que hablas de fútbol ¿A quién le pides ayuda? ¿Con quién compartes tu frustración porque no  sabemos y no sabemos a quién preguntar?"

"Alguna vez lo has preguntado, y o estás separado, o vives sólo. Las mujeres también tienen sus estereotipos. Si apareces un día mal planchado, el comentario es ¿Y tu mujer? ¿Cómo te lleva así? Y te da vergüenza decir: ‘Es que me lo plancho yo, no mi mujer’, porque eres tildado de calzonazos".

"Las mujeres lo critican todo": "Estoy cansado de recibir la famosa crítica: ‘¿pero cómo has hecho esto así, si lo haces así, asá’. Así que la próxima vez no lo haces. ¿Y vestir a un bebé? Eso es peor que hacer un presupuesto, que si la camisita, el jerseicito, las polainitas, los miles de colores y matices…, vamos, que tienes que hacer un máster para sacar al niño a la calle. Nunca aciertas con la compra, y no hablemos de la elección de la fruta o la verdura… Así que terminas no haciendo las cosas"

"No somos capaces, no vienen con el manual de instrucciones": "Nosotros nos leemos el manual de instrucciones y ya sabemos cómo funciona, pero un bebé no tiene manual de instrucciones  y en cambio vosotras tenéis un sexto sentido. Sabéis cuando tiene frío, que debe estar incómodo…nosotros ni nos lo planteamos, así que nos sentimos inútiles y acabamos haciéndolo mal. Nos encontramos que nos criticáis y como además no tenemos a quién preguntar, pues vosotras acabáis haciendo todo".

"Si a eso le añadís, que al principio por falta de sueño  estáis más irascibles y que además habéis cogido toda la práctica durante la maternidad, pues nosotros somos unos meros aprendices de brujo y nos equivocamos. Y vosotras no tenéis paciencia y acabáis haciéndolo vosotras porque os desesperáis. Quizá vosotras al haber estado durante esos cuatro meses con el niño, habéis ido aprendiendo, pero nosotros nos sentimos incapaces, nos frustramos y, muchas veces, somos incapaces de reconocerlo, nos da miedo".

¿Es eso verdad?  ¿Somos nosotras mismas las que nos construimos esa situación?

¿Seremos capaces de no criticar a nuestra pareja? De animarle a equivocarse porque nadie ha aprendido sabiendo, que yo no tengo todas las respuestas ….y que en vez de salir corriendo la primera vez, si te enfrentas a esa comida, a plantearte que la lavadora y el lavavajillas son como un ordenador y que la aspiradora seguro que tiene algún tipo de encanto, quizá no asumamos nosotras todo el trabajo de las tareas del hogar y podamos confiar en que él también puede hacerlo y si no nos gusta cómo lo ha hecho…¿mordernos la lengua?

"Todos deberíamos ser capaces de entender que no hemos nacido sabiendo, que a todos nos dan miedo ciertas cosas y que sin el apoyo de ellos no podremos llegar a nuestras metas" ¿Podremos nosotras mismas ser capaces de no cargarnos la corresponsabilidad familiar? ¿Seremos capaces de entender que  se les olvide la sal, el azúcar y la harina cuando va a hacer la compra? ¿Ser capaces de quitarle hierro al asunto cuando se le haya olvidado la leche o los pañales?

Yo he de reconocer que odio llevar el coche al taller, echar gasolina y mirar la presión de las ruedas y siempre intento no hacerlo, quizá tengamos que llegar a un entente cordiale, y entender que quizá él odie ir al pediatra porque se le van a olvidar la mitad de las cosas que tiene que preguntar, acercarse al colegio porque "sólo hay mamás y soy el raro"… Y también entender que yo no dejo de echar gasolina, aunque lo odie y acercarme al taller donde no voy a entender nada de lo que me dicen, pero a fuerza de ir y de enfrentarme a lo que no me gusta ya me da menos miedo y menos pereza.

¿Qué cambios estamos dispuestos a hacer? ¿Qué cambios están dispuestos hacer los hombres y las mujeres? ¿Qué cambios está dispuesto a hacer la sociedad? ¿Seremos capaces de ver que cada vez hay más hombres recogiendo a los niños?

Todos deberíamos ser capaces de entender que no hemos nacido sabiendo, que a todos nos dan miedo ciertas cosas y que sin el apoyo de ellos no podremos llegar a nuestras metas. ¡Hagamos que sean los hombres nos primeros valedores en nuestra apuesta por ascender!

*Marta Lamas es experta en Diversidad e Inclusión, y RSC. Coordinadora del Grupo de Diversidad e Inclusión, Club de Benchmarking del IE (Instituto de Empresa).

Otros artículos de nuestros/as columnistas…

 ¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?

 

 

Normal 0 21 false false false ES X-NONE X-NONE

Artículo anteriorLa ilusión de esperar
Artículo siguiente¿Eres freelance? No te olvides de construir tu marca personal