¿Sabemos escuchar?

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Es interesante lo buenos que pueden llegar a ser, los cursos de comunicación para docentes en todos los ámbitos de la vida. Muchas veces las carencias pasan inadvertidas, pero debemos tener en cuenta lo importante que es mejorar para evitar que se conviertan en fallos más serios. Por naturaleza tenemos necesidad de comunicarnos y establecer relaciones interpersonales: somos receptores y emisores y por lo tanto, hacerlo bien es fundamental.

En nuestra rutina diaria, en la casa, en el trabajo, siempre nos estamos rodeando de otras personas cuya manera de sentir y pensar son diferentes, y que pareciera lógico, que para llevárnosla bien con ellos, debemos comunicarnos efectivamente. Sin embargo, la gran mayoría de las personas incurrimos en un error, y es el hecho que tomamos el rumbo de nuestras vidas sin haber aprendido a escuchar activamente a otras personas.

Escuchar activamente implica oír, y procesar lo que el otro te dice, sin suponer lo que quiere decirte, sin anticiparse a completar palabras del otro en la conversación, o dar por sentado lo que otra persona te quiere decir.Sí, esta falla es colectiva, y muy común. Debemos estar conscientes no solo de la forma como hablamos, sino también como escuchamos, porque quizás muchos de los problemas que a veces enfrentamos en nuestra vida se deban a esa razón.

Es muy común que sepamos de rupturas de relaciones por causa de fracturas en la comunicación: mujeres quejándose de que sus esposos no las escuchan, jefes molestos porque sus empleados no siguen instrucciones, empleados molestos porque el jefe no toma en cuenta sus sugerencias, y de pronto surgen las excusas causadas por acciones erradas: “Es que yo creí que tu querías esto…”. Tantos malos entendidos, todos ellos debido en parte a nuestra baja capacidad para escuchar.

Escuchar activamente significa prestar atención a lo que otra persona te dice, estar en el momento presente, en el aquí y el ahora. Es muy diferente oír a escuchar. Escuchar activamente implica oír, y procesar lo que el otro te dice, sin suponer lo que quiere decirte, sin anticiparse a completar palabras del otro en la conversación, o dar por sentado lo que otra persona te quiere decir, sino tan solo eso, escuchar, y en lo posible, recibir el mensaje tal cual como te lo quieren hacer llegar.

En la mayoría de las culturas, existe la opinión colectiva de que lo más importante en una conversación es hablar, pero se equivocan, porque están obviando una parte muy importante que involucra directamente al receptor del mensaje, que es la persona, que al fin y al cabo, tiene la responsabilidad de aceptar y procesar la información que recibe por parte del que habla. En el proceso de comunicación, el hablante debe estar en plena consciencia de lo que dice, pero la otra persona, el oyente, debe ser responsable en como escucha e interpreta, y, para evitar malos entendidos, es mejor preguntar, o confirmar con el emisor a través de un breve resumen, lo que creyó haber entendido. Claro está, esto es la teoría, y es lo ideal. Poner en práctica lo indicado depende de cada quien.

De ahora en adelante evitemos malas interpretaciones. Seamos responsables con lo que escuchamos.

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