RSC, oportunidad en la crisis

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El estudio, publicado por la revista TELOS, señala que a través de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC), las empresas pueden conseguir verdaderos motores de crecimiento económico basados en los grandes temas de la agenda pública.

Una de las causas de los escándalos financieros recientes –aseguran los expertos- es la falta de un sistema de información adecuado: la economía no es sostenible si se dejan de lado los principios éticos. La RSC está muy vinculada a la transparencia empresarial: el Dow Jones -principal índice de sostenibilidad- valora mucho más el diálogo de la empresa con los grupos de interés que las meras acciones filantrópicas.

La responsabilidad social corporativa (RSC) ofrece una oportunidad extraordinaria para reforzar la reputación y la imagen de las empresas e instituciones en tiempos de crisis económica, financiera y de valores, según la opinión generalizada que manifiestan los expertos que escriben sobre la materia en el cuaderno central del número 79 de la revista TELOS, publicación de pensamiento y debate editada por Fundación Telefónica.

La responsabilidad social corporativa (RSC) ofrece una oportunidad extraordinaria para reforzar la reputación y la imagen de las empresas e instituciones en tiempos de crisis económica, financiera y de valores.En el dossier participan especialistas de las áreas académica y profesional de este ámbito: entre otros, escriben Bernardo Kliksberg, Ramón Jáuregui, Justo Villafañe, Juan Manuel Eguiagaray, Alberto Andreu, Tomás Garicano, Diego Torres, Antonio Argandoña, Victor Viñuales, Teresa Royo, José Luis Lizcano, Esther Trujillo y José Fernández Beaumont, que ha coordinado el dossier.

La RSC, como categoría incorporada de forma voluntaria a las modernas prácticas de las empresas es uno de los activos más destacados con que cuentan las empresas e instituciones en estos tiempos de dificultades de desarrollo, al tiempo que ofrece una oportunidad para reforzar la reputación de las empresas en el área de los valores. El Libro Verde de la Unión Europea de 2001 sentó las bases para una definición de la RSC: “La integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores”

Los expertos destacan en este monográfico la magnífica oportunidad que tienen ahora las empresas para contribuir mediante la RSC al mejoramiento social, económico y ambiental por parte de las empresas, generalmente con el objetivo de mejorar su valor añadido. Todo ello pese a que la crisis deja al descubierto uno de los puntos aparentemente más débiles de la RSC: la no obligatoriedad. Pero, al mismo tiempo, al tratarse de una contribución voluntaria es precisamente lo que le da grandeza a la empresa que la desarrolla.

Las empresas tienen la oportunidad de contribuir mediante la RSC al mejoramiento social, económico y ambiental.

En un mundo empresarial competitivo, una RSC bien construida puede ser un factor diferenciador de la empresa. Las empresas que confundan la RSC con la pura filantropía o la estrategia de comunicación y de marketing de la compañía desaparecerán: sólo serán sostenibles aquellas que sean compatibles con la sociedad.

En tiempos de crisis se potencian algunos interrogantes: ¿se abandonarán las políticas voluntarias de apoyo e intensificación de la RSC? La lógica aparente podría conducir a pensar en el abandono del movimiento que se había intensificado en los últimos tiempos a favor de estas políticas voluntarias (el llamado soft law frente a las leyes coercitivas) que en los últimos cinco años había recibido el decidido respaldo de las grandes empresas e instituciones. Sin embargo, ahora más que nunca se necesitan buenas políticas de RSC por encima de cualquier visión coyuntural que nos incite a dar marcha atrás o a quedarnos parados.

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