Reputación social personal: tú eres una marca

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Vivimos un momento histórico. De forma simultánea estamos metafóricamente perdidos en un punto definido por tres vectores principales: una revolución tecnológica que ha cambiado el mundo para siempre, una crisis económica global de una magnitud desconocida y una pérdida generalizada de valores en la sociedad actual.

El pasado siglo se estableció un sistema cartesiano basado en la división de las artes y las ciencias. Las ciencias se asociaron a la objetividad y a los resultados y las artes a las emociones y la intuición. Dentro de este contexto aún vigente se definió el éxito directivo y empresarial pibotando sobre el concepto de obtención de resultados económico-financieros pero dejando en un plano secundario tanto la sostenibilidad de los mismos como su forma de consecución. Mientras el mundo de los negocios está siendo literalmente sacudido por un sin fin de nuevas oportunidades la sociedad empresarial parece estar atrapada en el viejo paradigma y su framework institucional.

La imaginación inspira, la creatividad contextualiza, la innovación impulsa, los resultados demuestran y los valores mantienen y diferencian. Por ello, en mi opinión debemos promover la cultura de los valores directivos, la diferenciación por la forma. Darwin desembarca en las organizaciones para garantizar la permanencia de la evolución adecuada y adaptada a un nuevo contexto. Y la raza directiva y empresarial es la primera en asumir ese reto.

¿Qué cualidades debe tener un líder ahora? Desde luego un equilibrio entre razón y emoción, entre creatividad y resultados, entre valores y balances.

Las grandes revoluciones en la historia de la humanidad normalmente han tenido como detonante nuevas ideas, nuevas formas de enfocar anteriores certezas ahora cuestionadas. A menudo suceden realizando conexiones entre ideas y experiencias que nadie antes había conectado y, adicionalmente una vez hechas hay que saber comunicarlas e implementarlas.

La imaginación inspira, la creatividad contextualiza, la innovación impulsa, los resultados demuestran y los valores mantienen y diferencian.

Un directivo, y sobre todo, una directiva, debe cultivar todos estos aspectos pero tambien ser capaz de cuidarlos comunicarlos y gestionarlos. Como las marcas. Una vez mas se rompe el modelo cartesiano : razón/emoción, profesional/personal, analógico/digital… LA directiva/o es un “producto” único en sí mismo, único e indivisible y necesita establecer una estrategia de inteligencia del conocimiento y del sentimiento de su personal branding. Como las marcas.

La “marca directiva" es un valor anañido en las compañías adicionalente a los resultados. El directivo/a proyecta la imagen de su compañía pero indudablemente tambien de sí mismo/a y debe aprender a valorar la importancia de saber gestionarla como una vacuna imprescindible en una era en la que tenemos la oportunidad de pasar de la homogeneidad estéril a la diversidad fértil. En un entorno hipercompetitivo la diferencia es ser único.

*Monica Deza es experta en Media-Marketing y nuevas tecnologías. Es directora del 1º Encuentro de Gestión de Marca Personal. Visita su web: www.monicadeza.com

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