Reinventarse es elegir el rumbo

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Dice que la economía le gusta porque trata de personas y que lo que ella quería cuando se decidió por una carrera, era marcha. Se le nota en la energía que despliega. Dos horas de diálogo franco con una platea de 80 mujeres jóvenes que han asistido porque aceptan su reto: ¡Reinventarse!

Elena Pisonero ha andado mucho a sus 45 años pero tiene muy fresca la ilusión y se entusiasma ante la posibilidad de "despertar" a su auditorio, una sala llena gracias a la convocatoria de European Professional Women Network (EPWN).

Hoy socia de KPMG, es espontánea y campechana al hablar. No le da vueltas a las cosas y pone sobre la mesa lo que sabe y lo que es, porque lo aprendió a fuerza de vivir y decidir. Tiene claro que la organización está bien pero no tanto cuando llegas al punto de que todo lo organizas y analizas porque entonces no lo haces. "Hay que pensar lo justo, pero no demasiado. Es bueno reflexionar pero que este hábito no te paralice, no te deje vivir la vida a fondo."

Como novena de una familia numerosa, la lucha por sobrevivir le es familiar. Y si de familia hablamos dice que la suya le permitió la variedad generacional. O sea, un amplio panorama de la vida y sus bemoles. Buscando cosas que le apetecieran no paró hasta los 37. Sabía que no era bueno acostarse sin haberse quitado al menos un prejuicio de encima, pero también que era el momento de la reflexión y de replantearse su vida. "Me siento orgullosa de haber sabido cambiarme a mi misma"

Entre la organización y la parálisis
Los años en París no los cambia por nada aunque reconoce que fueron duros y muchas veces tuvo que tragarse la tristeza "por no dar el coñazo". "Lo más importante -afirma- es sentirte a gusto contigo misma. Ahí fuera está lleno de gente que te ayudará y las Asociaciones colaboran en que sepas que eres única pero que no estás sola ni eres distinta".

Claves para reinventarte
Si el camino trazado no te alcanza, el paso siguiente es reinventarte. Crear horizontes donde ahora no ves nada. Para ello es fundamental:

Conócete a ti misma. Siempre harás mejor lo que te guste. Y si no puedes elegir exactamente eso, al menos que esté dentro del espectro de posibilidades que te resultan atractivas. ¿O hay algo que te guste que no te sale bien? Haz una lista de las cosas que te gustan para tenerlas presentes. Motívate y empieza a caminar hacia ellas. ¿Quieres el camión? ¿O quieres hacer el amor en el camión? Debes saberlo y dedicar por lo menos una hora al mes a tu pasión, defendiendo a capa y espada tus ilusiones.

Toma las riendas. Si no lo haces, los demás elegirán por ti y lo más probable es que no acierten. Ser proactivas, estar a gusto con lo que hacemos y no cargar sobre los demás las decisiones que son nuestra responsabilidad.

Olvida la perfección. La obsesión nos lleva a perder tiempo en cosas que nadie valora. Tiempo, esfuerzo y expectativas deben ajustarse y formar una buena ecuación.Entiende que es una transacción. Asigna tiempo y esfuerzo a cosas que te reporten valor económico o reconocimiento. No des más que lo que los demás valoren.

Busca información en vivo. Si no tienes claro lo que te motiva, busca quien te cuente lo que han hecho. Encuentra qué te entusiasma e inclúyelo en tu plan de acción aunque sea en pequeña medida. Haz lo que te conviene y pregúntate cuanto antes qué es lo que no querrías dejar de hacer antes de morir. Piensa cómo te gustaría estar dentro de 10 años. Describe tu día ideal.

Relaciónate. Busca referentes, ve a conferencias, escucha a gente que tiene cosas que decir. También podrías leerlo, pero es mejor en vivo. Las oportunidades muchas veces surgen de gente que apenas conoces. Amplía tu círculo, aumenta tus oportunidades. Sal y se tu misma.

Agenda. Escribe lo que has hecho y lo que te hubiera gustado hacer y prográmate para que la próxima vez haya más equilibrio entre ambos. Programar es empezar a hacer. Si estás en números rojos aumenta el azul. Solo así podrás llegar a la jornada que quisieras tener.

Valor y precio
Dice Elena que hay que tener cuidado con las expectativas y la motivación: es necesario adaptarlas a nuestro alcance y saber manejarlas. La velocidad de los cambios es cada vez mayor y las situaciones cambian por minutos. ¿Entonces? Que todo tiene un precio y lo que hacemos lo tiene en virtud de los que dejamos de hacer.

El gran peligro está en algo tan sutil como creer que haces "lo que se supone que debes hacer" como si fuera algo obvio. Porque entonces el valor se desdibuja y ya no tiene precio. "Si eso ocurre estamos haciendo un negocio nefasto".

Aplausos cerrados y sonrisas cuando son ya las 9 de la noche. No ha sido una conferencia, sino un diálogo en el que hubo confesiones y sorpresas, preguntas y reflexiones. Y queda en el aire la certeza de que siempre será buen momento para dar un vuelco si el rumbo no es el que queremos. De eso se trata.

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