¿Qué hacer ante el desamor?

Lo primero trabajar para no llegar a él. A los primeros síntomas de enfriamiento en la relación, hay que reaccionar. Y mejor pronto que tarde. El desamor es como una termita. Entra en la madera sin que nos demos cuenta y cuando ya ha hecho su trabajo el armario se viene abajo.

¿Quién dijo que las relaciones de pareja no cuestan esfuerzo? Tienen trabajo y mucho. Lo que hace que dos personas se gusten y decidan apostar por un proyecto en común (en el formato que sea) no tiene nada que ver con lo que viene después. Las personas podemos parecernos, complementarnos o ser opuestas. Da igual. Con la convivencia todo florece.

Es como la primavera. Y no tiene solución. Lo que se es cuando se empieza a convivir se sigue siendo después y así para el resto de la vida. Cierto es que hay personas que aprenden y evolucionan. Por lo que, con el
paso del tiempo y el curte de las relaciones rotas, mejoran. Otras no lo hacen jamás.

Un momento crítico

En la vida en común hay momentos muy críticos. Uno de ellos coincide con el momento de tener los hijos. Ahí hay que poner mucha energía y no siempre ambas partes están dispuestas. Da igual que los niños sean más o menos deseados. Si ambos tienen conceptos diferentes de cómo organizarse en este punto, ya vamos mal. Arranca el primer indicador de enfriamiento.

Lo que hace que dos personas se gusten y decidan apostar por un proyecto en común no tiene nada que ver con lo que viene después.Al principio con la ilusión del nacimiento, cada uno hace lo que puede con el torrente de emociones y obligaciones que tienen por delante. Si la pareja tiene una buena comunicación y han hablado de cómo quieren exactamente que funcione ésto la cosa irá bien.

Se complicará hasta el infinito si no lo han hecho y uno no está de acuerdo con el reparto de "tareas" o con el rol que le ha tocado asumir. La termita empieza su trabajo.

¡Hay que comunicarse!
A muchas personas les cuesta hablar en pareja de temas delicados. Esos que van a crear disgusto. Sean del tipo que sean. Pero, aúnque duela el estómago, es preferible afrontarlos con el tacto que sea necesario, antes de llegar a ese punto en el que lo único que quiere uno es salir corriendo. Mi recomendación es que primero se piense bien qué hay que decir y cómo lo va a entender mejor el otro; después hay que crear el momento. Crear. Sí, lo he dicho bien.

El lugar debe ser adecuado (alejado de escenarios habituales y de entornos molestos que puedan perturbar el mensaje que quieres dar) y tu aspecto y actitud tiene que ser acorde con el mensaje que estás dando. Eso lo dejo a tu elección.

Pero, en cualquier caso, adereza todo con mucha calma y seguridad en ti mismo. No olvides que no importa sólo lo que dices sino cómo lo dices. Esto es capital. Y, ¡por favor!, como todavía hay amor, ponlo por delante. Que el otro sepa que le amas. Hay un problema y como le amas y deseas seguir ahí, a su lado, se lo cuentas para que juntos podáis darle arreglo.

¿Qué hacer si no has reaccionado a tiempo?
Vivir en el desamor es lo peor. Todo es gris. Y si estás en pareja, o te inventas mundos a los que huir o mueres de pena. ¡Y en muchos casos, ni te das cuenta!. El amor nos dá vitalidad y alegría de vivir. Dá igual el tipo de amor que sea.

Vivir en el desamor es lo peor. Todo es gris. Y si estás en pareja, o te inventas mundos a los que huir o mueres de pena.Por cierto, ¿sabías que hay muchos tipos de amores?. Muchos piensan que sólo el amor en pareja es amor. Falso. Amar la vida y a uno mismo (no me refiero a ser un egoísta integral) es el primer amor que deberíamos cultivar todos por defecto. Parece simple, pero no es así.

¿Sabías que nuestro cerebro está programado para la infelicidad?. Sí, por eso cuesta tan poco al ser humano pensar en negativo. Para pensar en positivo hay que esforzarse y aprender. Al final sale solo.

¡En fin!, para ser feliz y tener una vida plena, hay que trabajárselo. Así que, no bajes la guardia y manos a la obra.

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