Premio a Marta Pérez Dorao

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Primer premio para el relato “Zapatos de cocodrilo”, de la escritora y abogada Marta Pérez Dorao, en tanto “Las botas de Juan” de Sara Tatiana Rascovsky Parga -que viajó desde Chile, para recogerlo- exaequo con “Banco de España” de Manuel Miguel Dorado Usero, en la sección general.

El escenario de la entrega de la III Edición del Premio Literario Patricia Sánchez Cuevas 2008-2009 cuyo jurado presidió la escritora Almudena Grandes, fue la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina. Al premio de este año se han presentado 750 relatos procedentes de una veintena de países.

“Aún tengo que hacer otras cosas para comer, como por ejemplo trabajar en la construcción, pero también sé que hay que intentarlo. Y que, independientemente del éxito que se logre, si te gusta escribir, el simple hecho de hacerlo es gratificante"Tras la presentación del libro recopilatorio “Plaza de Oriente” y de los relatos ganadores, se entregaron los premios de la sección Construcción que ganó Pérez Dorao quien habló en nombre de los premiados.

Experiencia de vida
Hace algún tiempo perdí mi trabajo. Mi empresa, en la que estuve más de diez años, se vendió, y fue una especie de shock para mí. Pero como soy una optimista nata, pensé: ahora, mientras me dure el dinero del paro, tendré tiempo para hacer lo que me gusta. Que es sobre todo leer, pero también escribir. Se lo comenté a un gran empresario de este país, que fue mi mentor en el terreno profesional, y me dijo: "Uy, que va. Eso es muy difícil. No se puede comer de eso… no vas a poder”.

“Yo no necesité más. En cuanto me dijo que yo no podría, me puse a ello. La verdad es que sin pretensiones de “comer” de ello, simplemente porque me gusta y para dar salida a esa inquietud. También es verdad que, si José Ramón no me hubiese animado, a lo mejor nunca hubiera concursado. Pero lo hice el año pasado, y me dieron el accésit. Y el ver mi relato impreso en un libro “de verdad” me dio el punto que me faltaba”.

Reconoció Marta Pérez Dorao, que “aún tengo que hacer otras cosas para comer, como por ejemplo trabajar en la construcción, pero también sé, como la protagonista de mi relato, que hay que intentarlo. Y que, independientemente del éxito que se logre, si te gusta escribir, el simple hecho de hacerlo es gratificante. Si encima te dan un premio, ya es la bomba”.

Concluyó agradeciendo quienes la animaron y al jurado, especialmente a Almudena Grandes autora cuyos libros “devoraba” y por ello fue doblemente significativo recibir este premio de sus manos.

Por último, animó a todos a intentar hacer lo que les guste. “Aunque tengáis que simultanearlo con otra cosa, o sacar tiempo de donde no lo hay, hay que intentarlo: Como decía Emily Dickinson: “Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos de pie”.

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