Padres jóvenes, menor riesgo de esquizofrenia

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Los pacientes con trastorno bipolar pasan más tiempo a lo largo de su vida en fases depresivas que maniacas, sin embargo los estabilizadores del humor suelen ser más eficaces sobre las fases de manía en tanto el crecimiento de la población inmigrante subraya la necesidad de mejorar la capacidad de ofrecer una atención eficiente a pacientes con pautas culturales distintas.

Hasta el desarrollo de la psiquiatría biológica, la madre era un factor clave bajo la influencia del psicoanálisis, sin embargo diversos estudios epidemiológicos ponen de manifiesto que la edad del padre resulta especialmente relevante en la aparición de la esquizofrenia y de la patología autista.

“Con el paso de los años, aumenta el porcentaje de mutaciones genéticas que produce células defectuosas”, señala el profesor Jerónimo Saiz, catedrático de Psiquiatría en la Universidad de Alcalá de Henares y Presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría.

De hecho, la principal consecuencia de estas mutaciones es que “la paternidad después de los 40 años triplica el riesgo de que los hijos padezcan esquizofrenia y multiplica por cinco el riesgo de autismo, según datos de un estudio epidemiológico”, apunta el profesor José Luis Ayuso, catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid.

Este estudio, elaborado por la Dra. Dolores Malaspina, directora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York, ha sido replicado en diversos países como Israel y Suecia y recientemente en España —a cargo del grupo del profesor Saiz— y los datos confirman la influencia de la edad paterna en las patologías psiquiátricas de los hijos.

Este es uno de los temas principales que abordarán expertos nacionales e internacionales de reconocido prestigio que junto con mal de mil psiquiatras españoles se dan cita en el XIV Simposio Internacional de Avances en Psiquiatría, que se celebra en Madrid hoy y mañana.

Esta reunión científica se ha convertido en un clásico de los encuentros sobre Psiquiatría se organizan en España, debido a la actualidad y trascendencia de los temas que se abordan y el prestigio de los ponentes invitados, que siempre son primeras autoridades mundiales en cada una de las materias que se tratan. De hecho, ya son muchos los que consideran este Simposio “la referencia formativa en el calendario de reuniones de la psiquiatría española”, señala el profesor Saiz.

Como en ediciones anteriores, la celebración de este foro ha sido coordinada por los Profesores Jerónimo Saiz, José Luis Ayuso y Julieta Montejo, profesora Asociada de Psiquiatría en la Universidad de California en San Diego, con el respaldo de la Universidad de Alcalá y el Departamento de Psiquiatría de la Universidad Autónoma de Madrid y la colaboración técnica de GlaxoSmithKline (GSK).

“El principal objetivo de este encuentro es promover una formación médica continuada y de calidad entre los psiquiatras de nuestro país. El modelo educativo que propone esta reunión permite recibir información práctica y los últimos avances de la especialidad tanto en el nivel de la investigación básica como en el manejo clínico y tratamiento de los diferentes trastornos”, explica el profesor Saiz.

La paternidad después de los 40 años triplica el riesgo de que los hijos padezcan esquizofrenia y multiplica por cinco el riesgo de autismo, según datos de un estudio epidemiológico.

Por su relevancia y actualidad, los temas que se tratarán las cuatro mesas redondas de esta decimocuarta edición del Simposio Avances en Psiquiatría serán el trastorno bipolar, abordado por el Dr. Joseph Calabrese, director de Programas de Trastorno del Ánimo de la Universidad Case Western Reserve de Cleveland; la Psicoterapia en Psiquiatría ante el nuevo Milenio, analizado por el Dr. Glen Gabbard, profesor de Psicoanálisis de la Universidad Baylor de Houston; la edad paterna en la esquizofrenia y el Autismo, tema expuesto por la Dra. Dolores Malaspina, directora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad de Nueva York; y Salud Mental e Inmigración, abordado por el Dr. Javier Escobar, director del departamento de Psiquiatría de la Universidad de New Jersey. La conferencia magistral del Simposio correrá a cargo del Dr. Johan Ormel, profesor de Psiquiatría Social de la Universidad de Groningen.

Fases depresivas del trastorno bipolar
El trastorno bipolar, también conocido como psicosis maníaco-depresiva, es una enfermedad mental de naturaleza biológica compleja, donde factores externos, físicos o psicológicos —tales como el estrés ambiental, la falta de sueño, algunos fármacos o las drogas— pueden contribuir a desencadenarla.

Esta patología se caracteriza por alteraciones en el estado de ánimo que se presentan en forma de episodios que pueden ser de manía (elevación patológica del humor) o de depresión (con tristeza o melancolía patológicas) o mixtos, consistentes en una mezcla de síntomas maníacos y depresivos.

El Dr. Calabrese aborda este aspecto desde el punto de vista de los fármacos estabilizadores del humor en estos pacientes. La clave en el enfermo con trastorno bipolar es tratar de evitar los episodios tanto maniacos como depresivos, por tanto “el papel de los estabilizadores del humor es profiláctico, con el fin de evitar recaídas”, señala el profesor Ayuso.

Sin embargo esta familia de fármacos ayuda fundamentalmente a evitar las fases maniacas, no obstante, “estos pacientes a lo largo de su vida, pasan más tiempo deprimidos que maniacos”, matiza el Dr. Ayuso, “por lo que resultan relevantes los estudios que presenta el Dr. Calabrese, cuyo objetivo es conocer qué estabilizadores son más eficaces en la prevención de las fases depresivas”.

Inmigración: pautas culturales diversas
La experiencia en inmigración que tenemos en España es significativamente inferior a la de países como Estados Unidos, cuya población inmigrante de primera y segunda generación supone el 25% de la misma. Por eso, la experiencia del Dr. Javier Escobar (de origen colombiano y residente en EEUU) resulta clave para abordar esta materia.

Asimismo, tratarán la relación entre la salud mental y la competencia cultural, que es la “capacidad de poder atender con la misma eficiencia a pacientes que llegan con pautas culturales muy distintas”, apunta el Dr. Saiz. “Algo que no resulta sencillo —añade— puesto que cada población tiene unas peculiaridades muy diferenciales, y debemos ser capaces de ofrecer una atención equitativa y similar en cualquiera de los servicios de salud”.

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