¡Quiero ser yo!

163

Si miramos alrededor, y las fiestas suelen ser el momento apropiado, vemos tristemente que nos hemos acostumbrado a vivir manteniendo relaciones basadas en “lo políticamente correcto”. La apariencia de un mundo perfecto de puertas para afuera, como en una película, se ha convertido en algo cotidiano.

¡A veces merece la pena ver películas en televisión aunque haya que armarse de paciencia con los anuncios! El largometraje norteamericano “La Boda”, The Wedding, 1998, es uno de esos contados casos, y no sólo por la exuberante Halle Berry, sino por ahondar en familias que viven en la apariencia a lo largo de varias generaciones a costa de su propia felicidad.

Llega un momento en que “el personaje creado” puede usurpar nuestra verdadera personalidad y que no lleguemos a ser conscientes de que hemos perdido el contacto con nuestra esencia.Cuando somos niños nos comportamos tal y como somos, pero según crecemos, vamos pasando por un proceso de domesticación que en demasiadas ocasiones nos hace vivir interpretando personajes que nada tienen que ver con nuestra verdadera forma de ser. Llega un momento en que “el personaje creado” puede usurpar nuestra verdadera personalidad y que no lleguemos a ser conscientes de que hemos perdido el contacto con nuestra esencia.

Los padres tienen una labor fundamental a la hora de educar y fomentar que sus hijos sean ellos mismos, en lugar de la proyección de sus sueños, intereses y planes de vida. Pero si ellos mismos no han recorrido el doloroso camino del auto-descubrimiento, es imposible que puedan enseñar a sus hijos. En ese caso, serán los hijos los que deberán tener la valentía de romper “la cadena de montaje” en algún momento de sus vidas y luchar por ser ellos mismos “le pese a quién le pese”.

Muchas veces hay en las familias quienes “rompen los esquemas y patrones establecidos” para dar un salto evolutivo en el desarrollo de la historia familiar. Estas personas suelen ser juzgadas, señaladas y marcadas como “las ovejas negras” que logran iluminar en la sombra, para alcanzar un estado de paz interior que sólo se consigue siendo honesto y consecuente con uno mismo.

El miedo a dejar de ser querido, a perder la idea de pertenencia a una familia puede resultar absolutamente paralizador para quienes luchen contra corriente.Más difícil todavía para quienes osan romper las creencias familiares establecidas, es no dejarse atrapar por los chantajes emocionales de otros, sus limitaciones, la utilización de la culpa que pretende encerrarlos en el redil y no permitirles volar. El miedo a dejar de ser querido, a perder la idea de pertenencia a una familia puede resultar absolutamente paralizador para quienes luchen contra corriente.

¿Dónde encontrar las fuerzas para atreverse a ser por encima de las creencias e imposiciones de aquellos que dicen querernos sólo si hacemos lo que nos imponen? ¡Siempre dentro de uno mismo!

La fuerza está en atreverse a “dejarlo todo para alcanzarlo todo”, tomar conciencia de que al fin y al cabo nos aferramos a ideas ilusorias como “la necesidad de pertenencia y el querer ser amados y aceptados por otros”… La aceptación está dentro de cada cual.

Hay quienes descubren tarde que desperdiciaron su vida interpretando papeles para ser aceptados al más alto precio. Una margarita no fue creada para ser una rosa ni un gato será tan veloz como un león. Hagamos el ejercicio de aceptarnos tal como somos.

*María Cicuendez es Periodista, Maestra de Reiki (Usui Shiki Ryoho), Terapeuta de Sonido, Cristaloterapia y Esencias Florales (clases y terapias). www.mariacicuendez.webs.com

Otros artículos de esta columnista…
*Combate el fantasma del paro con optimismo
*Las 13 abuelas sabias y el amor desde el útero
*Ni machista ni metrosexual, un hombre entero

*Vuela alto para ser tú
*Demos vacaciones a la tirana que llevamos dentro

¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN?

Artículo anteriorCientíficos europeos: el 30% son mujeres
Artículo siguienteKiala desembarca en España