Operación Semana Santa

113

Las distracciones, más frecuentes en viajes de ocio, son la causa directa o indirecta de 4 de cada 10 accidentes. A pesar de que existe la idea generalizada de que el mal estado de las carreteras provoca la inmensa mayoría de los accidentes, está constatado que sólo entre el 10% y 35% de los accidentes se deben a este factor. Es importante revisar el vehículo y utilizar correctamente sus elementos de seguridad como el alumbrado, ya que el 40% de los vehículos lleva los faros mal regulados.

Planificar el viaje con antelación para evitar riesgos como:

Comer copiosamente:
Las comidas abundantes provocan difíciles digestiones y somnolencia.
Somnolencia: Evitar conducir entre las 14h. y las 16h. y entre las 3h. y las 5h.
Fatiga y cansancio: Se debe comenzar a conducir descansado y realizar detenciones frecuentes, cada 200 km, o cada 2 ó 3 horas.
Estrés: No usar el vehículo para liberar tensiones y estrés acumulado.
Alergia primaveral: Provoca distracciones por la necesidad de sonarse la nariz, estornudos, ojos llorosos, etc. y los antihistamínicos que se utilizan para combatir estos síntomas provocan generalmente una fuerte somnolencia.
Medicación: Pueden causar mareo, náuseas, vértigo, somnolencia, etc.
Alcohol: Incluso en pequeñas dosis, el alcohol altera las capacidades para conducir aunque el conductor, subjetivamente, piense que no es así.
Distracciones: Son causa directa o indirecta, de 4 de cada 10 accidentes. Los desplazamientos de Semana Santa son muy peligrosos ya que está comprobado que se producen más distracciones en este tipo de trayectos de ocio y durante el día.

Las causas más frecuentes son:

Navegador GPS: se debe situar de forma que no interfiera en la visión del conductor y preferentemente oír sus indicaciones más que mirar constantemente a la pantalla.

Teléfono móvil: Solo se puede utilizar con un dispositivo de manos libres e incluso con él a partir del minuto y medio de conversación, el conductor está más pendiente de lo que habla que de la conducción (la eficacia de la atención disminuye casi un 40%).

Fumar: Aunque no esté prohibido, los conductores fumadores tienen el doble de accidentes ya que genera problemas de visión, inutiliza una de las manos y disminuye la atención. Además, el CO producido dificulta la visión nocturna. Se necesitan entre 4 y 5 s para encender un cigarrillo, que implica una gravísima pérdida de atención durante muchos metros.

El vehículo. La tecnología ha perfeccionado la seguridad, fiabilidad y funcionamiento de los vehículos, pero se requieren unos mínimos cuidados:

Lubricación. Mantener el nivel de aceite entre el mínimo y el máximo (siempre mejor cuanto más cerca del máximo, pero sin superarlo). Al reponerlo se añadirá aceite de las mismas características. La medición debe hacerse con el motor parado y frío, y situando el vehículo en una superficie llana y horizontal.

Refrigeración. El nivel de líquido refrigerante en el vaso de expansión debe situarse lo más cercano al máximo, pero sin superarlo. Debe comprobarse el nivel cuando el motor esté completamente frío y una superficie llana y horizontal. Para evitar quemaduras importantes, no debe abrirse el vaso de expansión con el motor en marcha ni, especialmente, con el motor caliente. Al reponer líquido, debe utilizarse líquido refrigerante, y nunca agua de grifo ya que posee unas sales calcáreas que, a la temperatura de funcionamiento del motor, se tornan abrasivas, dañando los manguitos y superficies metálicas internas del motor.

Neumáticos. La presión debe ser la indicada por el fabricante. Debe revisarse con los neumáticos fríos, es decir, como mucho tras haber conducido unos 2 ó 3 km. En condiciones de mayor carga y/o cuando se vaya a circular a mayor velocidad, debe respetarse el aumento de presión previsto por el fabricante. Un neumático bajo de presión, además de desgastarse prematuramente por los lados de la banda de rodadura, produce mayor efecto de deriva e inestabilidad del vehículo, desestabiliza la frenada y no permite que los sistemas de ayuda a la trazada, frenada, etc., funcionen correctamente. No hay que olvidar nunca la rueda de repuesto a la que se le debe dar el máximo de presión recomendada para el resto de neumáticos. También se debe comprobar la profundidad de las canalizaciones de la banda de rodamiento (al menos, 1,6 mm) y observar los flancos del neumático para comprobar que no tienen cortes o deformaciones.

Frenos. Es importante comprobar que los distintos elementos frenantes (discos/pastillas y tambores/zapatas) se encuentran en perfecto estado. Asimismo, el líquido de freno debe ser sustituido cada 2 ó 3 años, o bien, cuando indique el fabricante.

Escobillas limpiaparabrisas. Del buen estado de los limpiaparabrisas dependerá la visión de la carretera durante la lluvia, circunstancia que ya de por sí, disminuye sensiblemente la visibilidad.

Alumbrado. Se debe comprobar el funcionamiento de todas las lámparas o bombillas del vehículo; de su buen estado depende que el conductor vea y sea percibido correctamente y a tiempo por los demás usuarios de la vía. El reglaje de las luces de cruce y carretera debe ser una prioridad; el 40% de los vehículos en España llevan estos alumbrados mal reglados, lo que supone ver más tarde marcas viales, obstáculos, señales, peatones, etc. Sólo deben instalarse lámparas y bombillas homologadas. Las lámparas de xenón sólo pueden manipularse en talleres especializados.

Utilizar correctamente los elementos de seguridad del vehículo, por ello:

Abrocharse el cinturón siempre, tanto dentro como fuera de poblado, aunque el recorrido sea corto (a 50 km/h sin cinturón el golpe contra un objeto inmóvil es como caer desde un tercer piso). Además hay que cerciorarse de que la banda abdominal del cinturón pasa por encima de la pelvis y no del abdomen.

No utilizar fundas ni respaldos no homologados (de mercadillo, etc) que permiten que, en caso de accidente, el conductor pueda deslizarse por debajo del cinturón de seguridad chocando con las rodillas en el salpicadero, lo que produce graves lesiones en la cadera.

Situarse a una distancia del volante, en su parte más cercana al cuerpo, de 25 cm como mínimo.

Situar correctamente el apoyacabezas, fijándolo en la parte más alta de la cabeza, aproximadamente a la altura de los ojos, y no más lejos de 4 cm.

No llevar objetos sueltos en el interior del vehículo
; en caso de accidente conservan su cantidad de movimiento y se transforman en objetos que golpean severamente a
los ocupantes del vehículo.

Vía.
A pesar de que existe la idea generalizada de que es el mal estado de las carreteras el que provoca la mayoría de los accidentes, está constatado que no es así, ya que sólo entre un 10% y un 35% de los accidentes son debidos a este factor

Es necesario planificar la ruta a seguir. Tener muy en cuenta las previsiones de la Dirección General de Tráfico y sopesar la posibilidad de retrasar o adelantar el viaje para evitar colapsar las vías.

Utilizar, preferentemente, las autopistas o autovías, son vías más seguras aunque pueden producir mayor monotonía y distracción.

Los conductores alérgicos deben evitar conducir al amanecer y por zonas húmedas (en estas circunstancias se producen grandes concentraciones de polen).

Respetar los límites de velocidad. La probabilidad de que un accidente sea mortal es un 60% mayor con una velocidad inadecuada. Es recomendable utilizar limitadores de velocidad que, además de evitar sanciones, economizan carburante.

Consultar el parte meteorológico y, en caso de meteorología adversa, tomar las medidas oportunas (p. ej. cadenas si va a nevar).

Utilizar, lo antes posible el alumbrado (incluso antes de que comience el ocaso del sol).

Guardar una distancia de seguridad suficiente con respecto al vehículo que circula delante; para ello, habrá que comprobar que se circula, al menos, a 3 segundos del vehículo que nos precede.

Anticiparse a los imprevistos: Siempre que sea posible, intentar mirar hasta donde nos encontraremos transcurridos 20 segundos.

En caso de lluvia, niebla o condiciones meteorológicas adversas que disminuyan la visibilidad, anticipar el encendido del alumbrado para garantizar algo tan importante como ser visto.

Controlar la temperatura interior del vehículo; por ejemplo, a una temperatura de 35º es como si el conductor tuviese una tasa de alcohol de 0,5 g/l. (La temperatura debe situarse alrededor de 22-23º).