Olga Pérez se presenta a la presidencia de la AEIT

140

La AEIT ha convocado elecciones para el 12 de enero y de su resultado dependerá el futuro de esta organización, que representa a los Ingenieros de Telecomunicación en nuestro país. En sus 83 años de existencia, Olga Pérez es la primera mujer que se presenta a la junta de la AEIT.

Se presentan tres candidaturas. De la que se autodenomina “candidatura institucional”, agrupada bajo el mandato de José María Vázquez Quintana, se espera continuidad respecto a la situación existente, dado el carácter conservador de sus miembros. La candidatura de Carlos González Mateos comparte el mismo modelo federativo que la “institucional”.

La candidatura liderada por Olga Pérez tiene como objetivo la defensa y mejora de la profesión de los ingenieros de telecomunicación españoles, en el imperativo escenario de armonización con la Unión Europea.Por su parte, la candidatura liderada por Olga Pérez tiene como objetivo la defensa y mejora de la profesión de los ingenieros de telecomunicación españoles, en el imperativo escenario de armonización con la Unión Europea. Para ello ha apostado por la incorporación en su equipo de un grupo de profesionales jóvenes y con experiencia, con diferentes perfiles que son una muestra del colectivo de ingenieros.

Según Olga Pérez “estamos en un momento de importantes cambios en las ingenierías. Por un lado, la transposición de la Directiva de Servicios al ordenamiento jurídico español va a afectar directamente a los colegios profesionales y a los ingenieros de telecomunicación. Por otro, el conocido como plan Bolonia también trae consigo consecuencias importantes para nuestro colectivo. Nosotros estamos convencidos de que hay que actuar de manera inmediata, y por eso nos presentamos a las elecciones. Las Asociaciones profesionales deben intervenir en estos temas orientando sus acciones hacia lo que mejor convenga a los intereses de los ingenieros asociados”.

También te pueden interesar…

¿Ya has visitado Nombramientos en nuestra ZONA EMPRESAS?

Artículo anteriorDiversidad y rentabilidad: ¿Qué aportan las mujeres directivas?
Artículo siguienteCopenhague: frustración y fracaso