Niños, adolescentes: algún dia serán como tú

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Acabo de leer un informe que me ha dejado helada. Según un estudio de análisis de consumo de Nielsen -sobre una base de 40.000 facturas de móviles- que se hizo público recientemente, los adolescentes americanos envían una media de 3.146 mensajes de textos al mes: una media de 10 mensajes cada hora que no están ni dormidos ni en el colegio.

Es un informe global de Telecomunicaciones publicado por BofAML -Bank of América Merryl Lynch y no puedo resistir la tentación de compartir mis impresiones con l@s lector@s de Mujeresycia.

En el caso de los menores de 12 años, la media es de 1.146 mensajes al mes, o sea cuatro mensajes cada hora que están despiertos y no en el cole. ¿No os parece una barbaridad?

Me pregunto si estos padres que se alegran por ese menor coste son los mismos que se lamentan por el poco respeto que demuestran los jóvenes hoy en día… Después de tan aplastante dato esperé una conclusión que pusiera de manifiesto el desmedido uso que hacen los niños de los aparatos electrónicos, quizás por la falta de vigilancia de sus padres, quizás por la falta de comunicación en familias desestructuradas. O tal vez, una conclusión relacionada con el riesgo que corren nuestros hijos por los efectos secundarios de las ondas cortas de los móviles.

¡¡¡Pero No!!!,¡¡¡Nada de esto!!! La conclusión es que los padres están gratamente sorprendidos porque las tarifas habían bajado un 47% en dos años y ahora el coste por mensaje era sólo de un céntimo (€0.007).

Me pregunto si estos padres que se alegran por ese menor coste son los mismos que se lamentan por el poco respeto que demuestran los jóvenes hoy en día; si son los mismos que se deploran la vestimenta de los adolescentes a veces al límite de la provocación; si son los mismos que critican las compañías de sus hijos y la desafortunada moda del botellón.

Porque si es así… no se dan cuenta que la culpa de la vestimenta de nuestros hijos la tienen los diseñadores que imponen las modas, los publicistas con sus campañas de marketing, los medios que difunden esas modas hasta debajo de las piedras. Pero sobre todo, nosotros, los padres, por nuestra escasa autoridad, nuestra falta de tiempo para aconsejarles y guiarles y nuestra poca dedicación.

Podemos pensar que la culpa del botellón es del gobierno y los ayuntamientos por permitir tales reuniones, pero sobre todo la culpa la tenemos los padres, por nuestra dejadez al vigilar sus compañías y los lugares que frecuentan.Podemos pensar que la culpa del botellón es del gobierno y los ayuntamientos por permitir tales reuniones en parques y plazas públicas, pero sobre todo la culpa la tenemos los padres, por nuestra dejadez al vigilar sus compañías y los lugares que frecuentan, y por nuestra poca imposición para negarles algunas cosas, como el uso hasta extremos alarmistas de los móviles.

Los adolescentes necesitan la atención continua y la cercanía de la madre y del padre, -si tienen la suerte de tenerlos-. Y cuando hablo del padre, lo digo simplemente porque aunque los roles vayan cambiando y existan afortunadamente otros modelos de padres que mirar, incorporados al ámbito familiar y doméstico, todavía siguen siendo minoría. Nuestros hijos nos necesitan a su lado, vernos -aunque sea poco tiempo-, y de poco les sirve un padre ausente, que está siempre en la oficina, en aviones, en reuniones… o en cenas con amigos…

Debemos asumir la responsabilidad porque está en nuestras manos, en nuestro comportamiento, en las prioridades, en el ejemplo que demos y en los límites que les marquemos.

Una vez leí en un libro este delicioso texto:

Hay unos ojillos puestos en ti, que te observan día y noche
Hay unas orejitas que no se pierden ni una sola de las palabras que dice
Hay unas manitas ansiosas por hacer todo lo que tú haces
Hay un niño que sueña con el día en que será como tu

Tú eres el ídolo de ese niño, tú eres el más sabio de los sabios.
En su mente jamás sospecha de ti. Cree en ti a pies juntillas, acepta todo lo que dices y haces,
dirá y hará a tu manera cuando sea grande como tú.

Hay un niño con los ojos bien abiertos que siempre cree que estás en lo cierto.
Sus ojos siempre están abiertos y te observa día y noche. En lo que haces todos los días le estás dando un ejemplo al niño, que espera ser algún día como tú.

No recuerdo el nombre del libro, ni siquiera su autor…..pero el mensaje del texto trato de no olvidarlo…

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