Mujeres trabajadoras: 100 años y un día

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Soy poco entusiasta de las conmemoraciones y los "días de" porque no dejan de ser fechas que tienen poca efectividad y mucha repercusión mediática para los de siempre, los que quieren rentabilizar la fotografía de turno a favor de sus intereses personales. Pero ya que esta semana se celebra el centenario del Día Internacional de la Mujer, saquémosle provecho.

Es obvio que los avances en nuestra lucha han sido incontables e incuestionables, pero la igualdad todavía no es plena. Durante estos cien años nos hemos beneficiado de la determinación de pioneras valientes que contribuyeron a cambios significativos: Coco Chanel revolucionó la moda adaptando prendas del vestuario masculino, reclamando una mujer exenta de ataduras y rigideces, moderna, actual, decidida; Virginia Woolf desbordando ingenio desde su literatura, demandó una y otra vez la libertad y la independencia de las féminas; Marie Curie consiguió la proeza de ser premiada, no con uno, sino con dos Premios Nobel sin haber pasado siquiera por la universidad porque a las mujeres de su época no les estaba permitido ; Teresa de Calcuta, inmensa, puso de manifiesto al mundo entero de lo que es capaz la generosidad y la perseverancia. Y otras tantas -muchas anónimas- que han colaborado con sus aportaciones a erradicar injusticias.

En los países islámicos y en la mayoría de los que están en vías de desarrollo, la discriminación de la mujer es el mejor de los escenarios, porque la opresión o situación de cuasi esclavitud son una realidad. Sin dejar de nombrar la consecución de la total conciliación laboral-familiar y la desaparición de prejuicios machistas sobre la sexualidad femenina, en la España del siglo XXI todavía existen tres circunstancias intolerables: la discriminación salarial, el maltrato y el techo de cristal en los verdaderos círculos de poder.

Sea cual sea el camino que elijan las mujeres de nuestra generación, lo primordial es respetar su decisión y animarlas para que conquisten sus objetivos: Ser empresarias, profesionales, deportistas, artistas, políticas, madres o todo a la vez. La maternidad para las mujeres de hoy en día es una opción, no una obligación. Tenemos la oportunidad de elegir. Lo conveniente es que cada cual siga lo que su corazón le pida, porque al final, por encima de estereotipos o presiones sociales, el verdadero éxito es la felicidad de cada una.

Sin dejar de reclamar la igualdad absoluta para todos los seres humanos, creo fervientemente en el justo reconocimiento del talento y la generación de oportunidades para las personas valiosas, por encima de la condición de su género. Hoy les toca a las mujeres ¡Felicidades!

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