Mujeres fuertes en tiempos críticos: Cristina Fernández y la muerte de Néstor Kirchner

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Cuando empezó la campaña que llevaría a Néstor Kirchner a la presidencia, se lo conocía como "el marido de" una senadora que había logrado hacer mucho ruido con las denuncias de corrupción desde el Palacio Legislativo. Ella, su sucesora en el cargo, su compañera de militancia desde la juventud, cuando ambos eran estudiantes de derecho en la Universidad Nacional de La Plata, Cristina Fernández de Kirchner, asume desde hoy la conducción absoluta del destino de la Argentina.

El día del censo es un día único en 10 años. Todo cerrado -locales, escuelas- y pocos medios de transporte. Desde la mañana, después de ser censada, se fue acercando a la plaza mucha gente acongojada. Desde la pantalla de Crónica TV un hombre se presenta como ex combatiente de Malvinas. Dice que está ahí como ciudadano, que no puede creer como sufre el pueblo argentino: "Quiero decirle a Cristina que somos muchos los que estamos ahí, con ella, defendiendo este modelo de país". En el mismo canal, más temprano una mujer dice que lo admira y que fue "un hombre visionario". A las 20 se convoca una concentración a Plaza de Mayo, para agradecer a Néstor Kirchner por lo hecho y para darle fuerzas a Cristina Fernández, ahora su viuda.

La situación no será simple. Cuando Néstor Kirchner asumió su mandato el 25 de mayo de 2003, desde su discurso inaugural marcó con contrastes que se avecinaba un cambio de etapa. En su primera semana de gobierno ya delineó algunas políticas con las que se condujo el Estado hasta hoy: la defensa de los derechos humanos, la soberanía política respecto de los organismos internacionales de crédito, la implementación de políticas sociales cada vez más inclusivas, la reapertura de las negociaciones paritaria que permitió que los salarios de los trabajadores mejoraran, el aumento de las jubilaciones, y un crecimiento económicos sostenido, que protegió al país de los avatares de la crisis mundial de 2008.

En el marco internacional, desde 2003 la Argentina intervino activamente en la construcción de alternativas regionales al modelo de integración hegemónica que en ese momento proponía Estados Unidos. Eran momentos donde el ALCA parecía inevitable. Después de haber logrado la construcción de UNASUR, que mostró su efectividad defensiva hace semanas, cuando todos los presidentes del bloque reunidos en la Argentina lograron evitar el intento de golpe de Estado en Ecuador.

Tal vez Cristina siempre haya sido la más fuerte de los dos. Cuando Evita reivindicaba a Perón, no lo hacía por el amor "rosa" sino convencida, porque la estrategia era también suya.

El próximo año habrá elecciones nuevamente. El comando estratégico parecía estar en manos de Kirchner. Además de que el prejuicio desde el sentido común machista lo instala, también el ex presidente tuvo acciones muy fuertes. Fue inimaginable el momento en el que logró deshacerse del aparato duhaldista, el más poderoso en el conurbano bonaerense, y seguir gobernando.

Juntos, él y ella, conquistaron a pura política pública a sectores sociales muy diversos -a la comunidad homosexual con el casamiento igualitario, por ejemplo- y aún continúa un enfrentamiento con los conglomerados económicos más importantes del país. Son los grupos que concentran los medios de comunicación y los dueños de la tierra que pelean por un modelo de país que privilegie al productor agroexportador, entre otros.

A la oposición le gusta repetir que "los Kirchner" son autoritarios, que no tienen diálogo. Por el contrario, al mirar tan sólo la composición del ejecutivo, es posible leer la cantidad de sectores sociales organizados que han sido incorporados, con diversas tradiciones ideológicas. Todos asumiendo el discurso de la defensa de los derechos humanos, de la fortaleza del país en términos económicos, y de la distribución de las riquezas a favor de los más humildes. Ese es el discurso que todo el arco político reivindica. Muchos desde el peronismo, otros desde la izquierda, habrá algunos que lo hacen por conveniencia personal. Pero el rumbo marcó un antes y un después en la historia reciente.

Tal vez Cristina siempre haya sido la más fuerte de los dos. Cuando Evita reivindicaba a Perón, no lo hacía por el amor "rosa" sino convencida, porque la estrategia era también suya. De todas formas muchos – muchas mujeres también – la condenaron. No quisieron el voto femenino, que se conquistó con el activismo de Eva Perón, armando una organización de mujeres censistas. Cuando se hizo ley, las feministas de la academia escribieron su slogan: "Ahora no queremos votar". Ellas estaban a favor del voto calificado. Si Evita viviera…

La realidad es que Cristina Fernández está en las primeras filas del proyecto político desde siempre. Todo cambiará sin Néstor Kirchner, un cuadro irreemplazable. Mal que le pese a sus detractores, su huella ya es un surco que indica el rumbo. Si son muchos los que lo caminan, se seguirá marcando. Y las mujeres ya hemos demostrado a lo largo de la historia, nuestra increíble capacidad para salir adelante en tiempo de crisis.

*Vanina Pasik es editora de Mujeres&Cia. Argentina

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