Mujeres en empresas familiarmente responsables

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Empresas efr como Fundación ONCE, MRW o Fundación Thyssen Bornemisza desarrollan medidas de conciliación para fomentar la igualdad de oportunidades favoreciendo el empleo a mujeres, reduciendo el techo de cristal para que sus empleadas puedan compaginar su vida laboral con la familiar y personal.

Hoy traemos los casos de mujeres que gracias al apoyo de sus empresas compaginan su vida profesional, personal y familiar.

Telebrabajo en MRW
Sara Pons Pallares, es madre de 3 hijos y Directora de Responsabilidad Social en MRW. Con una hija de 1 año, su realidad antes de trabajar para una empresa efr,  era como consultora por cuenta propia: “Impartía muchas formaciones y la mayoría recaían en horario de tarde-noche por lo que no podía estar por la tarde con mi familia”.

Ya son casi 200 las empresas efr que han validado su condición de comprometidas con la conciliación y la igualdad de oportunidades. Cuando le preguntamos qué es lo que más valora de su actual situación no duda: “Poder compartir mis responsabilidades de madre y ejecutiva. Saber que la empresa me apoya para que en ambos ámbitos obtenga la mayor satisfacción. Antes de tele-trabajar tenía con frecuencia la impresión de estar partida: si mis hijos -ahora ya son 3- necesitaban mi atención no podía dársela plenamente porque trabajaba lejos de casa y si por el contrario estaba con ellos tenía la preocupación de que mi trabajo se amontonaba y no podía dar respuesta. Ahora tengo la tranquilidad de dar lo mejor de mi misma compartiendo ambos, familia y trabajo”.

Igualdad de oportunidades en la Fundación ONCE
En el caso de Marta Val, 40 años, casada con una hija de 7 años, con formación superior y de postgrado una discapacidad física le hizo las cosas más complejas: “Mi discapacidad es congénita, así que he crecido, estudiado y trabajado con ella. He podido orientar mi trayectoria profesional a mi situación y nunca he sentido que fuese una dificultad para mi trabajo”. Desde 2007 es técnico experto de Marketing en Fundosa Grupo-Fundación ONCE, aunque ya suma 16 años en distintos puestos de la organización.

“También he sido madre con mi discapacidad y  en ese ámbito sí he encontrado diferencias con otras madres. La maternidad requiere un esfuerzo físico extra que se suma al cansancio profesional habitual y requiere una dedicación en tiempo que ha restado tiempo a mi necesario descanso. Por ello, conciliar trabajo, maternidad y descanso sofistica quizá la situación de otras madres”.

Dice que ha podido vivir evolucionar con la Fundación ONCE y el Grupo Fundosa -20 años de andadura- : “Muchos de los que hoy son directivos de esta casa eran jóvenes entonces y han ido creciendo, como yo; casándose, teniendo hijos….Es como si hubiésemos ido aprendiendo, casi sin querer, a conciliar trabajo, familia y discapacidad, pues la mayoría de nosotros tenemos alguna discapacidad”.

“Me encanta ser mujer,
ser madre, mi trabajo y mi empresa y nunca he tenido
la sensación de tener
que renunciar a ninguna
de estas facetas"

Lo que más valora hoy es la comprensión y flexibilidad propias de la cultura de su empresa. “Me encanta ser mujer, ser madre, mi trabajo y mi empresa y nunca he tenido la sensación de tener que renunciar a ninguna de estas facetas. Mis superiores saben que la implicación y el esfuerzo se favorecen con comprensión y flexibilidad. Trabajar, ser madre y tener una discapacidad, es duro, y cansado, pero quizá las cosas que requieren superación se saborean más"

Flexibilidad en el Museo Thyssen Bornemisza
Finalmente, María Ruiz-Rivas Onsés es madre de familia numerosa -3 hijos de 4, 3 y 1 año-  y es responsable de Promoción y Desarrollo Corporativo en el Museo Thyssen-Bornemisza. Recuerda  su vida antes de ingresar al Thyssen como la de una “post adolescente” haciendo la carrera. Antes de trabajar en el Servicio de Información del Museo trabajó, se formó, probó… “Supongo que como todos en busca de mi propia identidad profesional”.  

Hoy asegura que no tiene precio la sensación de formar parte de un proyecto en el que su situación familiar tiene cabida. “Valoro el apoyo y cariño de todos,  la tranquilidad que eso proporciona y poder integrar dos realidades, -trabajo y familia- de las que disfruto, sin que ninguna pierda”.

Y concluye diciendo que al poder atender, con dedicación, trabajo y familia “se crea un círculo de ánimo y ganas. Te sientes realizada en el trabajo, llegas contenta a casa, en casa cuentas con tiempo para los tuyos y ,al final del día, el balance, aunque agotador, es buenísimo”.

Ya son casi 200 las empresas efr que han validado su condición de comprometidas con la conciliación y la igualdad de oportunidades. En todos los casos, su alta dirección adquiere el compromiso de implantar y potenciar la cultura de responsabilidad hacia la vida de sus trabajadores y aceptan la verificación de que esto es una realidad a través de auditorias externas periódicas.

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