Mujeres de Negro contra la Guerra

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Este año, en su comunicado por el Día Internacional de la Mujer por la Paz y el Desarme, la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la Guerra aboga por "el respeto a la soberanía de la sociedad civil Libia" y centra su repulsa en las ocupaciones, auténticas guerras como en Palestina, Libia y en Afganistán. "Ocupaciones llevadas a cabo con el motivo de ayuda humanitaria o de lucha anti terrorista lo que no hace más que revelar el cruel cinismo de la doble moralidad del poder patriarcal occidental con todo su menosprecio por las poblaciones civiles y su derecho a la autodeterminación".  

La organización llama a un "cambio radical de política de Paz por parte de nuestros gobiernos y de la UE. Una política de Paz que ningún Ejército pueda defender. Una política que responda a la Paz con justicia social, vinculada con una democracia integral sin presión de ningún tipo de interés ni de Estados ni de multinacionales. La Paz del respeto por la soberanía de los pueblos. La Paz libre de toda exclusión y discriminación para las mujeres y los hombres que configuramos las diferentes sociedades. La Paz sin armas".  

"La Paz libre de toda exclusión y discriminación para las mujeres y los hombres que configuramos las diferentes sociedades. La Paz sin armas".
En este sentido, solicitan que todos los Gobiernos, incluso el Estado español, "implicados en ventas de armas con los regímenes de Gadafi , Ben Ali y de Mubarak" envíen de inmediato ayudas humanitarias a la gran masa de refugiadas y refugiados que salen de Libia. Y, por último, expresan a los medios de comunicación su "deseo de la máxima transparencia y capacidad de respeto ante la realidad plural y viva de la resistencia civil", y que eviten cualquiera tendencia a focalizar las noticias desde "una óptica militarista y desde la sola perspectiva del interés occidental". 

Las mujeres y la Paz 
El Día Internacional de la Mujer por la Paz y el Desarme, que se celebra desde 1982, tras varios debates de activistas europeos, ha tenido como objeto poner en marcha programas para apoyar a las mujeres, fomentar la creación de organizaciones y luchar por la paz, además de expresar su rechazo contra las armas nucleares y la carrera armamentística. Desde entonces han surgido grupos de mujeres en todo el mundo que, a través de actividades públicas, conferencias y talleres han dado a conocer su labor, para tratar de poner fin a la violencia y transformar los conflictos en oportunidades de crecimiento y desarrollo para sus sociedades.  

Cuando hablamos de las aportaciones de las mujeres a la paz, de sus concepciones sobre la no violencia, el cuerpo y un futuro donde sea posible una paz para todas y todos, también para las mujeres, nos referimos a una postura crítica al sistema basado en un sustrato patriarcal, que en los conflictos amados se manifiesta con una monstruosidad inmensa. El feminismo como una alternativa global para hombres y mujeres de acabar con el patriarcado, como una necesidad para hombres y mujeres de incorporar esta dimensión en la necesaria abolición y alternativa al capitalismo neoliberal. 

Feminismo revolucionario 
Hoy en día, el 90% de las víctimas de conflictos armados son civiles y, de ellas, la mayor parte mujeres, niños y niñas, que representan además dos tercios de las personas desplazadas. A lo largo de la historia, hasta nuestros días, el cuerpo de las mujeres ha sido empleado como arma de guerra para humillar al adversario, violándolas, mutilándolas y permitiendo a los soldados que utilicen a las mujeres como esclavas sexuales. A esta violencia atroz contra las mujeres en situaciones de conflicto bélico, hay que añadir los feminicidios que en alguna zonas, como Ciudad Juárez o Guatemala, toma rasgos espeluznantes. Hay que sumar la postergación de las mujeres en las crisis económicas, la feminización de la pobreza, la trata de mujeres que acompaña a los procesos migratorios característicos de nuestra sociedad. 

El feminismo antimilitarista revolucionario es un proceso largo y difícil y aún muy minoritario. Sin embargo, conviene hacer un esfuerzo por visibilizar la labor de numerosas organizaciones que trabajan en la dirección que estamos mencionando, estableciendo redes de solidaridad y promoviendo nuevas estrategias para la paz; es imprescindible destacar posturas como la de las Madres de la Plaza de Mayo o las mujeres de Srebrenica o algunas madres de los soldados americanos que emprenden una lucha política a partir de la pérdida de sus hijos. Asimismo, cabe destacar el trabajo de la Red Internacional de Mujeres de Negro contra la Guerra, surgida en 1988 en Jerusalén Occidental; ocho feministas de la izquierda radical, que salen a la calle para manifestarse públicamente, vestidas de negro y en silencio, en protesta contra la ocupación de los territorios palestinos por parte de Israel. Su militancia ha llegado a numerosos países del mundo, incluyendo España

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