Muere Lucia Bosé a los 89 años de coronavirus

La actriz Lucia Bosé, musa del neorrealismo italiano y español, madre de una saga de artistas, muere en Segovia a los 89 años de una neumonía causada por el virus del coronavirus.

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Lucis Bosé

Lucia Bosè, madre del cantante Miguel Bosé, ha fallecido este lunes a los 89 años. De joven tuvo una larga carrera como actriz en su país natal, Italia, pero tras su matrimonio con el torero Luis Miguel Dominguín la aparcó, dedicándose por entero a su familia. Es madre también de la actriz Paola Dominguín y de Lucía Dominguín.

Bosè participó en medio centenar de películas, entre ellas ‘Muerte de un ciclista’, de Juan Antonio Bardem

Lucia Bosé residía en Brieva y en el 2000 abrió el primer Museo de Ángeles del mundo en el pueblo segoviano de Turégano. Este cuenta con más de ochenta obras de artistas contemporáneos procedentes de diversos países, así como diversas esculturas angelicales.

Nacida en Milán, Lucia Bosé trabajaba en una pastelería cuando ganó el concurso de Miss Italia 1947, un trampolín que la llevó hacia el cine. En la industria del séptimo arte participó en medio centenar de películas en una carrera profesional que arrancó en 1950. Ese año debutó como protagonista de un largometraje en Non c’è pace tra gli ulivi (1950) de Giuseppe de Santis, al lado de actores tan prestigiosos como Raf Vallone y Folco Lulli.

Entre sus cintas más conocidas destaca Los extraviados, de Francesco Maselli o Muerte de un ciclista, obra maestra de Juan Antonio Bardem. Fue precisamente durante su estancia en España para el rodaje de este filme cuando conoció a Luis Miguel Dominguín en una fiesta celebrada en la Embajada de Cuba.

Artista prolija

Siguió con su carrera cinematográfica a las órdenes de cineastas como Luis Buñuel (Así es la aurora, 1956), Jean Cocteau (El testamentoi de Orfeo, 1960), Pere Portabella, exponente destacado de la escuela de Barcelona, con Nocturno 29 (1968), o Federico Fellini en una breve escena en Fellini Satiricon, 1969). Pero el gran papel de su vida fue el de La señora García se confiesa, la serie escrita y dirigida por Adolfo Marsillach, coprotagonista además de la historia.

Su fuerte personalidad y su temprano divorcio en una España franquista (fue en 1968), hicieron de ella un personaje habitual de las revistas de los años sesenta y setenta. La actriz se fue alejando de las pantallas en los años ochenta y se centró en la pintura y en su faceta espiritual. Su última aparición pública, con el característico pelo azul de sus últimos años, fue el 15 de marzo en la final de Prodigios, el programa de TVE presentado por su gran amigo Boris Izaguirre.