Merecido reconocimiento

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Fernández de la Vega reclama remover los obstáculos que dificultan el acceso de la mujer a las cátedras, la dirección de los grupos de investigación y los puestos de gobierno universitarios.

María Teresa Fernández de la Vega ha presidido, en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), el acto de homenaje a las diez mujeres que desempeñan o han desempeñado el cargo de rectoras en las universidades públicas españolas.

Junto a Fernández de la Vega, participaron en el acto el Rector Magnífico de la UNED, Juan A. Gimeno Ullastres; la Ministra de Igualdad, Bibiana Aído; y el Presidente del Consejo Social de la UNED, César Alierta.

En su intervención, la Vicepresidenta agradeció la labor de las rectoras, «fruto del compromiso, del tesón y del empeño», pero advirtió de que la Universidad, como en otros muchos ámbitos familiares y sociales, aún «no ha cumplido del todo con su vocación».

Así, señaló la necesidad de mantener la determinación para incrementar «el todavía pequeño número de mujeres que se cuentan entre el personal investigador y académico, así como entre los puestos de responsabilidad directiva.

Según Fernández de la Vega, «la Universidad no puede prescindir del talento de la mitad de la sociedad, ni en la investigación, ni en la docencia, ni en la gestión de sus asuntos». «De usarlo o no, de nuestra determinación de remover todas las barreras que aún siguen existiendo, dependen en buena parte nuestro futuro como sociedad del conocimiento», aseveró.

En definitiva, la Vicepresidenta insistió en que «la voz universitaria debe ser, democráticamente, el mejor motor de nuestra sociedad», por lo que «debe promover, con su pensamiento, con los frutos de su estudio, pero también con su propio ejemplo, la igualdad entre hombres y mujeres».

De esta manera, Fernández de la Vega hizo un llamamiento a remover los obstáculos que todavía hoy dificultan el acceso de la mujer a las cátedras, a la dirección de los grupos de investigación y a los puestos de gobierno universitarios. Igualmente, hizo hincapié en la necesidad de mejorar la transparencia de los procesos de selección, procurar la eficiencia del marco normativo y «trabajar por un cambio de mentalidad que entienda que sólo desde la igualdad podremos alcanzar todo nuestro potencial social».

«Porque la Universidad es uno de los mejores espejos en que toda sociedad puede mirarse y no puede ser que el espejo en que se mire la sociedad española le devuelva el reflejo sólo de su mitad», concluyó.

Las diez rectoras y ex rectoras homenajeadas son Elisa Pérez Vera (nombrada en octubre de 1982 primera rectora en la historia de España, en la UNED), Josefina Gómez Mendoza (Universidad Autónoma), María Luisa Tejedor Salguero (Universidad de la Laguna), Rosario Valpuesta Fernández (Universidad Pablo Olavide), Carmen Ortiz Lallana (Universidad de La Rioja), Rosa Viros Galtier (Universidad Pompeu Fabra), Araceli Maciá (UNED), Adelaida de la Calle Martín (Universidad de Málaga), Ana María Geli de Ciruana (Universidad de Girona), Montserrat Casas (Universidad Illes Balears)

La Universidad en España

La Universidad española se divide en 172 áreas de conocimiento y las mujeres, tras 800 años de historia, no lideran ninguna de ellas, es decir que en ninguna de ellas hay más catedráticas que catedráticos, según el Ministerio de Ciencia e Innovación (2006). Empatan en dos disciplinas tan minoritarias que casi son una anécdota: Antropología Física (cuatro y cuatro) y Didáctica de la Expresión Musical (uno y uno).

Por áreas
En Humanidades hay un 21% de catedráticas, un 5% más que en Ciencias Sociales y Jurídicas. La desigualdad es más evidente en Ciencias de la Salud (12,2%), Ciencias Experimentales (13%) y de lejos en Enseñanzas Técnicas (5,4%). En Obstetricia y Ginecología, por ejemplo, había en 2006 37 catedráticos y ninguna mujer.

Con el paso de los años las mujeres tienen una contundente presencia: el 80% termina el bachillerato o la Formación Profesional de grado medio, según la OCDE; contra el 64% de los chicos. Entre los jóvenes, el 38,5% de los varones tiene estudios terciarios -universidad o FP superior- frente al 56,8% de ellas.

Empatan en tesis leídas, pero las mujeres decaen en la enseñanza universitaria: 10.200 profesoras titulares frente a 17.800 profesores mientras por cada 8,4 titulares femeninas hay una catedrática y por cada 2,3 hombres titulares hay un catedrático.

Podría alegarse que las mujeres entraron más tarde en las facultades, pero ni así cuadran las cuentas. En el curso 1985-1986, las mujeres suponían un 25,8% de los titulares y 20 años más tarde, en 2006, eran el 36,5%, un 11% más. Un aumento que no se ha visto reflejado en las cátedras: en 1986 había un 7,6% de catedráticas y hoy no son un 18,6% -como cabría calcular por la progresión- sino un 13,9%.

 

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