Las mujeres gestionan el 70% de las explotaciones ganaderas

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Aunque sólo el 49% figuran como jefes de la granja, más de un tercio de instalaciones agropecuarias funcionan en manos de mayores de 65 años. Grandes problemas: atraso en ayudas, bajada de la leche y falta de conciliación laboral-familiar.

Transitan doradas por las callejuelas de la India, recibiendo los mejores cuidados y atenciones. Todo un símbolo de la cultura no violenta, extraño para la visceralidad occidental. Vacas sagradas, ordeñadas por las mujeres y artífices del país con mayor producción láctea del mundo. Desde tiempos inmemoriales, Galicia también asiste a su particular Revolución Blanca: similar a la expansión hindú de la leche durante los 70. En nuestra comunidad, el 70% de los trabajos en explotaciones ganaderas se encuentran en manos de las mujeres. Pero muchas todavía no cotizan, y sólo el 49% ejercen como jefas de explotación.

Casi 45.500 mujeres trabajan oficialmente en las instalaciones agropecuarias gallegas, según datos del Instituto Nacional de Estadística. Aunque sindicatos como Unións Agrarias reconocen que la cifra real es sensiblemente superior, "xa que moitas mulleres traballan nas granxas familiares, pero non figuran como titulares". Asombra la elevada edad en un campo con jóvenes en franca huida. Más de la tercera parte de las explotaciones funcionan en manos de mayores de 65 años, con casi 16.000 mujeres veteranas llevando las riendas de ganado y terrenos.

Contra mil paredes se pelean las campesinas. Sufren los atrasos en las ayudas de las administraciones públicas, y la reducción en los precios de la leche mientras suben los costes en producción. "Cando desaparecen as axudas ou tardan en chegar, a actividade gandeira deixa de ser rendable", calcula Carmen Rodríguez Baño, técnico de la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales de Galicia (Fademur). También afecta al sector "o abandono do rural e o envellecemento da poboación, as mulleres máis novas buscan outras posibilidades de emprego".

Y gran parte de la batalla se encamina a la conciliación de la vida familiar y laboral. Según Carmen Rodríguez, "falta un servizo para atender ós nenos e ós maiores, garderías, centros de día ou residencias". Las mujeres rurales ejercen así de madres, cuidadoras y ganaderas a tiempo completo.

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