Las empresas femeninas aguantan mejor la crisis

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Los emprendimientos femeninos son altamente rentables, sin embargo sólo el 8% de los créditos otorgados por bancos son para mujeres. Así lo sabe la sueca Inger Berggren, creadora del Banco Mundial de la Mujer, que decidió crear la entidad al darse cuenta que la mayor dificultad para las mujeres era crear sus propias empresas.

Inger Berggren llegó a España hace 22 años y quedó impresionada de la poca cantidad de mujeres que trabajaban fuera de casa. Así, decidió abrir una sede del Banco Mundial de la Mujer en España.

Dice Berggren que el mayor problema que se les presenta a las mujeres a la hora de montar un negocio es el de encontrar un aval. La razón es que la mujer tiende a la pequeña empresa en sectores, como el textil o el alimentario, que a los bancos no les parecen rentables.

Hablando de la rentabilidad de estos comercios, Berggren indica que en muchas ocasiones son incluso más rentables que los sectores tradicionalmente regentados por hombres. “La clave es que las mujeres crean empresas que pueden controlar. Se esfuerzan más en consolidarlas. Son más modestas que los hombres, nunca piden más de lo que necesitan. Son menos ambiciosas y gracias a ello han aguantado mejor la crisis. De hecho, las empresas más afectadas han sido las relacionadas con el transporte y la construcción, sectores tradicionalmente masculinos” explica.

Las mujeres piden lo que necesitan, crean empresas que puede controlar y por eso soportan mejor la crisis. Un dato muy curioso es que de las 54.000 empresas que quebraron durante los cinco primeros meses de 2010, solo 9.000 eran de mujeres.

En relación al Banco Mundial de la Mujer, apunta que no es un banco en sí, sino una fundación que potencia el acceso de las mujeres al mercado laboral como empresarias autónomas y donde se les asesora para gestionar una inversión.

Este Banco tiene convenios con Caja Madrid y La Caixa, la directora explica lo complicado que fue convencer a los bancos de que se involucrasen en este proyecto.

A pesar de que dentro de la fundación no han notado excesivamente la crisis, Berggren admite que son menos las mujeres que acuden a pedir créditos, que hay más miedo a montar un negocio y que han tenido que suprimir la cuota anual que se pedía a algunas de las socias.

El perfil de mujer que acude a estas empresas también ha cambiado, si bien antes la mayoría eran extranjeras, ahora son las españolas las que acuden en busca de estas ayudas.

En estos momentos la Fundación está desarrollando unos cursos sobre educación financiera y asesoramiento sobre el endeudamiento.

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