La `pálida´ del desempleo.

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No hay nada que lo evite: el desempleo es un torrente de emociones y altibajos impredecibles. Aunque uno cuente con ahorros a granel, buenas perspectivas laborales y un buen paquete de indemnización, son pocos los que logran escaparle a “la depre” del desempleo. Si bien no está en sus manos modificar la naturaleza impredecible de este inestable trayecto, hay pasos que puedes seguir para manejar mejor tus reacciones ante las mesetas y montañas que inevitablemente vas a atravesar. He aquí  sugerencias para ayudarte a dominar la ansiedad del desempleo y retomar tu normal vida laboral lo más rápido posible!

  1. Llama al enemigo por su nombre y domínalo: en lugar de dar vueltas con una sensación de ansiedad vaga pero constante, trata de dilucidar cuáles son las cosas específicas que más te preocupan. Al enfrentar lo que de hecho más temes (léase inestabilidad financiera, inquietudes respecto de que nunca vas a volver a encontrar un puesto comparable, etc.), verás qué tan razonables son tus miedos y así empezarás a elaborar un plan para enfocar esos temas. Con el apoyo de especialistas (coachers de carrera) lo harás en forma rápida.

    Si bien no puedes cambiar los acontecimientos, sí puedes cambiar tu forma de reaccionar ante ellos. En vez de concentrarte en los puntos negativos de tu situación, ten en cuenta el lado positivo del desempleo

  2. Huye de las personas negativas: la gente pesimista y tóxica lo único que hará es reafirmar y reforzar tus peores temores. Júntate con amistades y colegas que piensen más en ti que tú misma: sus sugerencias te inspirarán, habilitarán y animarán para seguir adelante ante los contratiempos. Sin embargo, hay veces en que los más bienintencionados no saben qué decir y terminan diciendo algo equivocado. Quienes estamos entrenados para dar esa contención, reemplazamos consejos vagos por instrucciones prácticas.
  3. Concéntrate en lo positivo: si bien no puedes cambiar los acontecimientos, sí puedes cambiar tu forma de reaccionar ante ellos. En vez de concentrarte en los puntos negativos de tu situación, ten en cuenta el lado positivo del desempleo. Ya se trate de la oportunidad de pasar más tiempo con tus hijos, la posibilidad de explorar nuevos rumbos para tu carrera laboral o simplemente poder dormir hasta más tarde de las 6 de la mañana, no hay duda de que siempre hay algo positivo para reconocer durante esta difícil transición.
  4. Mantente ocupada: no hay nada más deprimente que mirar una agenda vacía. Programa tus actividades de búsqueda laboral (por ejemplo: de 10 a 12 de la mañana, hacer llamadas a posibles empleadores; de 2 a 4 de la tarde, trabajar en la revisión del C.V., etc.) como si fueran compromisos profesionales normales. Si tienes espacios de tiempo vacante, lee libros o artículos sobre la nueva forma de buscar trabajo. Si optaste por tener “ayuda” profesional, es parte del día seguir los consejos de tu coach.

  5. Nunca te compares con otras personas: el impacto de la pérdida del empleo varía según quién la experimente. Lo más probable es que un chico soltero de 25 años que todavía vive en casa de los padres y está pensando en hacer un doctorado reaccione ante la pérdida de manera diametralmente opuesta a la de una madre viuda de 40 años a la que despiden del único empleo que tuvo jamás. Y también es cierto que dos personas que atraviesan situaciones similares pueden tener reacciones diametralmente opuestas ante una pérdida en común. Cada individuo es único y reacciona a través de una amplia gama de emociones y conductas; no hay una sola manera correcta de manejar esta transición.
  6. Se sincera en cuanto a tus emociones: admitir tu enojo, su temor y sus frustraciones ante un coacher de carrera constituye el primer paso para manejar sus emociones en vez de dejar que ellas lo controlen a usted.
  7. Reconoce que la suerte desempeña su papel en este proceso: si bien es difícil no preguntarse por qué tu amigo consiguió empleo enseguida mientras tú sigues buscando, la respuesta es que la búsqueda de cada persona tiene su propio ritmo. La suerte, la oportunidad, los tiempos y coyunturas del mercado y cientos de otros factores inciden para conspirar de manera misteriosa. Recuerda la consigna: “Dios, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar aquellas cosas que puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.

  8. Por último, si tu tristeza es demasiado profunda y no parece mejorar, trata de buscar ayuda psicológica profesional. El costo de ignorar la depresión puede llegar a ser mayor que el de seguir un tratamiento. Averigüa qué servicios profesionales ofrece tu prepaga o tu obra social y consiga contención tanto para ti como para aquellos familiares que se vean afectados por tu falta de empleo.

*Cristina Mejías es Coacher de Carrera

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