La mujer en los medios de comunicación

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Aunque las mujeres son mayoría en las aulas y obtienen mejores resultados en los exámenes u oposiciones, a la hora de contratar a los y las periodistas, las mujeres con mejores curriculum son contratadas para ocupar los puestos de redacción más bajos, con horarios de media jornada y peor remunerados, mientras que los hombres acceden más fácilmente a los puestos fijos, horario completo y nivel de responsabilidad y dirección. ¿Por qué?

Aunque los medios son escritos, en buena parte, por mujeres periodistas, no reflejan el acontecer de la actualidad sino sólo el que los hombres que los dirigen quieren reflejar. Los medios de comunicación son un hueso muy duro de roer para las mujeres que quieren trabajar en ellos y acceder a los puestos directivos, teniendo que romper un techo de cristal blindado.

Según los últimos datos, recogidos por la Fundación Internacional de Mujeres Periodistas a través de un estudio, que se ha completado en 522 medios de 59 países de los 5 continentes afectando a 170.000 trabajadores/as, las mujeres figuran en un 35% en las empresas pero solo ocupan el 27% de los cargos directivos.

Si las mujeres, al menos en Europa, están en el mundo del trabajo y en los ambientes sociales superando el 40%, ¿por qué esa realidad no queda reflejada en las noticias que diariamente leemos o escuchamos en los medios? Las cifras según los países
Las cifras varían mucho de unos países a otros y de unas zonas a otras. Las mujeres en los países europeos ocupan el 36% de los altos cargos mientras que en Asia y Oceanía solo el 13%.

En el Norte de África y Oriente Medio los hombres ganan entre 3 y 5 veces más que las mujeres y en las redacciones hay dos hombres por cada mujer.

En Asia y Oceanía la composición de las redacciones es de cuatro hombres por mujer, aunque existe la excepción de China, Fiji y Nueva Zelanda en que se da casi la paridad. En la Europa del Este, excepto Hungría, existe la paridad en puestos directivos y también los salarios son equivalentes.

Como extraña excepción, hay países aislados como Sudáfrica y Lituania en los que las mujeres directivas son el 80% y el 74% respectivamente.

En América Latina las diferencias son muy grandes. Van desde Chile, con solo el 8’6% de acceso de las mujeres a los cargos directivos, hasta Venezuela que llega al 43’5%. En Argentina las mujeres ocupan el 21’4% de los puestos superiores. En los sueldos, los hombres duplican los de las mujeres y además éstas son contratadas, el 70’7%, a tiempo parcial.

En Europa occidental las mujeres ocupan el 50% de las redacciones pero solo el 25% de los cargos directivos. En el norte de Europa la situación es mejor ya que la mitad de las empresas han adoptado políticas de equidad. Así, en Finlandia y Suecia las mujeres tienen acceso al 50% de los puestos superiores, mientras que en Dinamarca y Noruega ocupan el 35% de los cargos de dirección.

En España el estudio se realizó con 11 medios (4 cadenas de televisión, 3 de radio y 4 diarios) que suponían 11.910 trabajadores y trabajadoras de los que el 59’2% son hombres y el 40’7% son mujeres. Pero a la hora de ocupar niveles de dirección las mujeres están por debajo del 20%. También las mujeres llevan la peor parte a la hora de ser contratadas a jornada completa: solo el 36’2% mientras que los hombres son el 63’8%. Y en cuanto a la jornada parcial, las mujeres suponen el 87’6%.

Las barreras que se establecen de forma automática hacen que las cifras de empoderamiento de las mujeres avancen en cuenta gotas. En el IV Congreso de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género celebrado en Fez, el pasado octubre, se dijo que “a este paso hasta el año 2050 no nos acercaremos a la paridad”.

A ellas se les busca también para dar una buena imagen pública como presentadoras de informativos o de programas de entretenimiento.Si las mujeres, al menos en Europa, están en el mundo del trabajo y en los ambientes sociales superando el 40%, ¿por qué esa realidad no queda reflejada en las noticias que diariamente leemos o escuchamos en los medios? ¿Por qué en la política, en la economía, en la ciencia, en los deportes, en el arte o en la literatura el protagonista es casi siempre el hombre? ¿Por qué en muchísimas tertulias políticas no aparece ninguna mujer? ¿Por qué la mujer solo figura en las noticias de la moda, de los sucesos, de la cocina, o de temas relacionados con el cuidado de los niños, de los ancianos o del hogar? ¿Por qué los médicos especialistas que opinan son hombres y las mujeres que aparecen suelen ser enfermeras?

A ellas se les busca también para dar una buena imagen pública como presentadoras de informativos o de programas de entretenimiento. Mientras que ellos son los encargados de tomar las decisiones importantes: qué noticia es la que abre, qué extensión tiene cada trabajo, qué lugar ocupa, qué enfoque se le da a cada tema y a quién se le encarga. En definitiva, los hombres mandan y las mujeres obedecen.

Aunque los medios son escritos, en buena parte, por mujeres periodistas, no reflejan el acontecer de la actualidad sino sólo el que los hombres que los dirigen quieren reflejar. Se ha pedido que se practique la paridad y se apliquen las políticas de igualdad pero la voluntariedad no funciona. Los hombres solo ceden el mando cuando no tienen más remedio. Y si las empresas públicas están obligadas a implantar esas políticas, a las privadas no las obliga nadie y mucho menos en los tiempos de crisis que corren.

Por tanto, tendremos que seguir insistiendo en la aplicación de las políticas de igualdad en todas las empresas, públicas y privadas, y convencer a las periodistas de que mantengan altas sus exigencias profesionales, sin vergüenza ni miedos y sin sacrificar su ambición de dirigir el medio, si eso es lo que quieren. Y también habrá que reclamar la necesaria incorporación del periodismo con visión de género, para lo que se requerirá que hombres y mujeres periodistas sean debidamente formados, a fin de que no acabe por triunfar la rutina clásica de seguir escribiendo las noticias con la O a que nos tienen tan malamente acostumbradas.

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