La mujer en la empresa familiar

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Al incorporarse a las empresas, sobre todo en los países latinos, las mujeres todavía enfrentan una serie de desventajas que derivan de ciertos prejuicios y tradiciones que persisten. Una de ellas es la supuesta incompatibilidad de los roles que desempeña la mujer en la familia y la empresa; es decir el rol de esposa y madre por una parte, y el de gerente o consejera por la otra.

Muchos piensan que la mujer es muy vulnerable a los conflictos entre estos roles por su constante lucha para satisfacer las expectativas de su rol familiar, frente a lo que se espera de ella en la empresa. Estos roles están influenciados por una serie de factores sociales y culturales que influyen en las expectativas y responsabilidades que se esperan de las mujeres en la familia y en la empresa

En muchas empresas también existen los denominados “techos de cristal”
para las mujeres. Esto se refleja en que las carreras profesionales de las mujeres suele ser más lenta que la de los hombres, que sólo pueden acceder hasta ciertos niveles de dirección y que muy pocas veces llegan a los cargos de máxima responsabilidad.

Por otra parte, también es cierto que debido a la necesidad de cuidar y educar a los hijos, sobre todo cuando son pequeños, la mujer decide desacelerar o poner límites a su carrera profesional, al hacer prevalecer sus responsabilidades de madre.

Por qué crean nuevas empresas

No hay duda que la situación de la mujer en el mundo empresarial ha mejorado en las últimas décadas, aunque no de igual manera en todas partes. Así cada día crece el número de mujeres que egresan de las escuelas de negocios y ocupan cargos de mayor jerarquía en las empresas. En los países europeos las mujeres ocupan aproximadamente el siete por ciento (7%) de los puestos directivos y en el mejor de los casos el diez por ciento (10%) en los consejos. En los Estados Unidos las mujeres ocupan el dieciséis por ciento (16%) de los puestos directivos y representan el cuarenta por ciento (40%) de los emprendedores. La creación de nuevas empresas atrae a las mujeres porque les permite conseguir la coherencia entre su vida familiar y profesional, y la flexibilidad para lograr llevar bien las dos. Además, las mujeres generalmente están menos seducidas que los hombres, por el poder y el dinero que ofrecen las grandes empresas.

Esta figura cada vez más frecuente de mujer emprendedora,
habitualmente inicia su empresa por los mismos motivos que los hombres, aunque con el estímulo añadido de querer dejar de ser empleadas en un mundo laboral dominado por el hombre.

En general, también suelen tener más dificultades para sacar adelante su empresa. En un mundo caracterizado aún por estereotipos tradicionales, deben resistir una cierta reticencia de proveedores e instituciones bancarias a tratar con mujeres empresarias, aspecto paradójico, puesto que normalmente son más prudentes que los hombres en los temas financieros. Una característica nueva en esta modalidad de empresario, es el apoyo moral e incondicional que suelen recibir de sus madres, especialmente en el cuidado de sus hijos pequeños.

A medida que ha ido aumentando la presencia de la mujer en el mundo empresarial, también ha aumentado la presencia de ellas en las empresas familiares. Sin embargo, las hijas mujeres todavía muchas veces no reciben el estímulo, las oportunidades y la educación, que reciben sus hermanos varones.

El rol de la mujer en la empresa familiar es, a la vez de importante, muy poco conocido. La mujer contribuye directa e indirectamente en la construcción de la empresa familiar, ayudando a mantenerla y prepararla para el futuro, aunque en la mayoría de los casos no sean visibles en las gerencias o consejos.