La infancia se acorta, la adolescencia llega antes

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Según el estudio "Infancia y familias. Valores y estilo de educación", llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Valencia, hoy la adolescencia llega antes. Se avanza hasta los 11 años, momento en el que los menores comienzan a tener sensaciones, por tradición, ligadas al periodo adolescente y a los adultos. Esto se traduce en las actividades que demandan a los padres y en su modo de vestir.

Según Petra María Pérez, coordinadora del trabajo, el motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, que provoca que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada. Estas demandas se convierten en la causa de conflictos más destacada por los progenitores, en un 22,3%. Esta pérdida de la infancia se da más en niñas, aunque la diferencia no sea muy significativa. Son ellas quienes, bastante antes que los chicos, empiezan a usar ropa de adolescentes.

Según Petra María Pérez, el motivo que conduce a menudo a este cambio es no haber jugado ni leído lo suficiente, provocando que los menores no sepan esperar y deseen las cosas de forma precipitada. Estas demandas se convierten en la causa de conflictos más destacada por los progenitores. Diferentes modelos familiares
Para hacer hincapié en la realidad social, el estudio ha tenido en cuenta los modelos familiares más habituales en la actualidad: familias nucleares o convencionales, que representan el mayor porcentaje (81,6%); monoparentales, es decir, con un sólo progenitor (13,5%); reconstituidas, en las que al menos uno de los dos miembros tiene un hijo de una pareja anterior (5,26%); y familias con hijos adoptados, que representan un 3,45% del total.

La descendencia de las familias reconstituidas tiene una mayor dependencia de consumo, ya que dispone de más bienes materiales, recibe más pagas y dedica más tiempo a comprar durante los fines de semana. Este grupo también se percibe como el más rebelde. Para estos padres y madres lo más importante es atorgarles apoyo efectivo y delegan en la escuela, con mayor proporción que los otros tipos familiares, la educación de los hijos. Además, son estos chicos quienes muestran menor interés por los estudios y reciben, según el estudio, una educación más permisiva y menos autoritaria.

Los hijos de familias monoparentales se muestran como los más maduros pero, a la vez, también más tristes. Son estos progenitores quienes se revelan más inseguros para saber cómo llevar la educación de los hijos. Respecto al consumo, los hijos de familias monoparentales tienen, entre otras cosas, un número inferior de teléfonos móviles del que cabría esperar.

Cuándo surgen los problemas
El grupo más problemático es el comprendido entre 12 y 14 años, frente a los menores de 9 a 11 años. Estos últimos carecen de los problemas típicos de la preadolescencia. Es en esta edad cuando se generan menos conflictos entre hermanos y se consideran más responsables. A partir de los 11-12 años, sin embargo, diversas actitudes hacen peligrar esa antigua responsabilidad preadolescente: la falta de esfuerzo en los estudios, la poca colaboración en casa, el aspecto (ropa, pendientes, escotes, etc.) y las salidas.  

La descendencia de las familias reconstituidas tiene una mayor dependencia de consumo, ya que dispone de más bienes materiales, recibe más pagas y dedica más tiempo a comprar durante los fines de semana. Este grupo también se percibe como el más rebelde.

El origen de los problemas en esta etapa se debe, sobre todo, a los cambios psicológicos, físicos y sociales. Respecto al aspecto físico, el proceso de aceptación será clave para la futura autoestima del preadolescente, así como para su integración y relación con los demás. Se dan durante los dos primeros años, con un cambio radical y un tiempo relativo para aceptar la nueva situación.

Los cambios psicológicos están relacionados con la aceptación de la nueva imagen física. También empiezan a formularse los primeros interrogantes sobre qué se quiere ser. De algún modo, se da cabida a un nuevo pensamiento más analítico y reflexivo, útil para resolver los problemas. Por último, hay un giro en la esfera social que está muy unida a los cambios psicológicos. La necesidad de aceptación llevará a establecer un nuevo tipo de relaciones y de situaciones sociales.

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