La ¨cuota rosa¨se llama Emma

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Habita en un país donde prolifera una imagen de mujer asociada a las azafatas de shows televisivos y a las bailarinas de variedades. Se llama Emma Marcegaglia y a los 42 años ha roto con décadas de machismo cultural al convertirse por elección mayoritaria en la primera mujer que preside Cofindustria, la patronal con más peso en Italia. Eso la convierte también en una de las féminas más poderosas del país de Silvio Berlusconi . Y en la segunda persona más joven de Europa que ocupa un cargo de similar importancia.

En una muestra de apoyo sin precedentes, Marcegaglia obtuvo en febrero pasado el respaldo del 95% de los delegados de Cofindustria para suceder en el cargo a Luca Cordero di Montezemolo, el sexagenario presidente de Fiat y Ferrari.

Nadie duda de que esta empresaria de Mantua tiene sobrada cualificación para el puesto: graduada en estudios empresariales por las Universidades de Milán y Nueva York, cabeza de una empresa familiar líder en productos de acero con 6,500 empleados y 47 plantas de producción en todo el mundo, primera mujer en llegar a presidenta de la confederación de jóvenes industriales, un cargo en el que se ganó el apodo de "Black & Decker" por su determinación y tenacidad.

Pero en un país que es el segundo por la cola de la Unión Europea en cuanto a la presencia de mujeres en cuadros directivos, no deja de sorprender su apabullante elección. Tampoco que Montezemolo maniobrara entre bambalinas para lograr que Marcegaglia ocupase el sillón de mando y se convirtiera en la cara empresarial de Italia.

El magnate argumentó entonces que la única manera de invertir el crecimiento negativo de la alicaída economía italiana era impulsar "los recursos humanos infrautilizados": los jóvenes y las mujeres. No era el único en considerar que esta "reina del acero" será capaz de aportar una visión más dinámica, moderna y globalizada que sus precedecesores.

"Para entender la elección de Emma hay que conocer el tejido empresarial italiano", señala Sergio Romano, analista del diario Il Corriere della Sera. "Muchas compañías italianas son familiares y es una tradición que el heredero más listo y preparado de la familia toma las riendas . Si resulta que la hija es más inteligente que el hijo, el control pasa a la fémina y a veces a la esposa. Eso explica la fuerte presencia de las mujeres en el mundo corporativo en Italia, sobre todo en la pequeña y mediana empresa. Yo he asistido a reuniones empresariales donde casi todos los asistentes eran mujeres, casi todas viudas" .

España, sigue la zaga

En España, donde el gobierno del Presidente Zapatero presume de haber concedido a las mujeres espacios inéditos de poder, no hay ninguna Emma Marcegaglia. Las cifras indican además que en el poder económico, las españolas siguen por debajo de la media europea y muy por detrás de los mínimos que plantea la Ley de Igualdad introducida en la anterior legislatura. A finales del 2007, según el estudio Discriminación en los Consejos de Administración en España , sólo el 6,6% de los puestos directivos de las 1085 primeras empresas del país estaban ocupados por mujeres.

"En este campo, España no puede dar muchas lecciones", dice Leslie Crawford, corresponsal jefe del diario Financial Times en Madrid. "En Italia, las mujeres tienen más visibilidad en los negocios que en España . En especial en las empresas familiares del Norte donde hay féminas que son auténticos ‘capitanes de industria’ y que tienen un perfil muy elevado".

En febrero pasado dos mujeres escalaron hasta los puestos más altos de dos imponentes empresas españolas: Magda Salarich fue nombrada directora general del Banco de Santander mientras que Eva Castillo se convertía en primera consejera de Telefónica desde la privatización de la compañía. Pero estos casos siguen siendo excepciones.

"En el mundo de los negocios en España hay una discriminación clara en favor de los hombres. Además de que los horarios tan largos hacen que a muchas mujeres les resulte imposible conciliar su vida laboral y familiar, y muchas acaban auto-excluyéndose de los puestos de responsabilidad", dice Crawford. "Se trata también de un mundo de relaciones muy masculino, en el que los directivos salen juntos a cazar, o a jugar al golf o al club. Son entornos en los que a las mujeres les cuesta mucho penetrar".

Por MARIAN HENS para Soitu.es

 

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