Imagen: Tu carta de presentación

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¿Has pensado alguna vez, la importancia que tiene cómo te arreglas por las mañanas? Tu imagen es tu carta de presentación, y el efecto que provoques en los demás perdurará para siempre.

Las personas solemos juzgar a otras según la idea que nos hemos hecho de ellas en el primer segundo en que las vemos, basándonos exclusivamente en la imagen que nos transmiten. Y ese primer impacto quedara en la retina para futuras interacciones. De hecho la receptividad con la que te van a escuchar y llegado el caso recibir es correlativa a la imagen que transmites. Por eso hay que darle la importancia que se merece y no banalizar el concepto de imagen.

Es clave encontrar tu imagen y definir tu look acorde a tu personalidad. Es increíble la facilidad que tenemos para juzgar según lo que nos inspira la imagen que vemos, muchas veces acertamos y en otras ocasiones la vida de la persona que tenemos en frente a la que hemos juzgado brutalmente no se corresponde en nada con la realidad.

En la comunicación, la apariencia, influye en un porcentaje altísimo. Cuando nos comunicamos menos de la mitad del mensaje va a ser escuchado y procesado, el resto lo componen la manera en que hablamos, el tono de voz, la postura que tenemos, la firmeza con la que damos la mano, la figura y el aspecto.

La apariencia no es sólo relevante de cara a los demás, si no para nosotros mismos también, cómo nos vestimos y arreglamos influye en nuestro estado de ánimo. Hay días en los que te levantas más cansada de lo normal, y parece como si al cuidar tu aspecto y esmerarte un poco más, te animara el verte guapa.

Por todo ello es clave encontrar tu imagen y definir tu look acorde a tu personalidad. Qué ropa me pongo, cómo me arreglo, la cara el pelo, la higiene. No tiene porqué ser el eje fundamental de nuestra vida, pero sí igual que te cultivas en otros aspectos que le otorgues el tiempo necesario.

Con sonreír, que no cuesta nada, el conjunto mejora considerablemente, y los beneficios son múltiples.Revisa tus estrategias
Te animo a que reflexiones sobre ello, que pienses la última vez que te presentaste a alguien, cómo lo hiciste. Analiza mentalmente ese momento, ¿cómo podrías mejorarlo? ¿Qué podrías modificar? ¿Hubiese cambiado algo el que hubieses preparado con antelación ese encuentro pensando en los mínimos detalles? Dedícale un momento también a repasar tus armarios. No es cuestión de ponerse a comprar como locos, sobre todo con la crisis actual, muchas veces es saber que tienes, con que cuentas, y tener unos modelos hechos y prefijados de antemano para cada situación. El orden como para casi todos los campos de la vida, es fundamental. Ordena de manera que no te cuesta nada ver lo que tienes.

Los colores son importantes, hay días en los que te levantas y estas más cansado y un toque de color te anima. El naranja es el color de la energía, el amarillo el de la inteligencia, el rojo el del amor, el azul el del conocimiento, el verde el de la salud, etc.

Ojo, que hay gente que vive por y para su imagen, y esto es peligroso. Los extremos nunca son buenos. Hay que tratar de encontrar un equilibrio y simplemente ser consciente de que una buena imagen, siempre ayuda. Por último añadir que tan sólo con sonreír que no cuesta nada, el conjunto mejora considerablemente, y los beneficios son múltiples.

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