Heroínas a contra corriente

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Cada cultura construye a sus héroes como un reflejo de la sociedad en la que nacen. Quizá por ello en la actualidad se confunde celebridad de pacotilla – llámese millonario ídolo deportivo, pseudo-cantante llegado a la fama efímera por la vía rápida, asalta camas coleccionista de amantes notorios… – con lo que debería ser un verdadero héroe, esto es, personas con cualidades extraordinarias, trayectorias vitales dignas de elogio, responsables de hazañas que benefician a sus contemporáneos, siempre con un trasfondo noble y altruista en sus actos. La transgresión y la valentía deberían ser máximas obligadas en todo héroe que se precie frente a la generalidad que estimula lo superficial y lo banal.

Frente a presiones islamistas, incomprensión de gran parte de una sociedad conservadora en exceso, miedo a un entorno hostil y rechazo de muchas congéneres, el mérito de lo conseguido por estas intrépidas mujeres es infinito.

Pero entre tanta estafa de ídolos serie B, afortunadamente de vez en cuando aparecen verdaderos héroes – en este caso heroínas – que devuelven las ganas de creer en el coraje de la raza humana. Mujeres ejemplo de superación a la adversidad que van a servir de estímulo a una generación femenina que va haciendo frente a una sociedad dominada por hombres. Se trata de las cuatro mujeres que han conseguido salir elegidas diputadas en las elecciones de la pasada semana en Kuwait. Hasta 2005 en este país las mujeres no podían votar – ese año se las reconoció el derecho al voto, cuarenta y cuatro años después que a los hombres – pero en tiempo récord, poco más tres años, no sólo han conseguido los cuatro escaños en el Parlamento, sino que se han involucrado activamente en campaña electoral y han demostrado ganas de estar presentes en la toma de decisiones de su país con una alta participación femenina en las urnas. Hace escasos días finalizó la exclusividad masculina en la democracia parlamentaria del Golfo Pérsico; además de las diputadas electas, en estas elecciones, de los poco más de doscientos aspirantes a conseguir escaño, dieciséis eran féminas. Con el añadido de que en Kuwait no existen partidos políticos – las candidaturas se presentan de manera individual – por lo que los aspirantes a llegar al Parlamento deben promocionarse, trabajar y conseguir los votos de manera individual. Frente a presiones islamistas, incomprensión de gran parte de una sociedad conservadora en exceso, miedo a un entorno hostil y rechazo de muchas congéneres – por desconfianza, inexperiencia e ignorancia impuesta por sus opresores físicos, morales e intelectuales – el mérito de lo conseguido por estas intrépidas mujeres es infinito.

Pero si han conseguido cambiar la conciencia política, podrán hacerlo con la conciencia social y cultural. Con voluntad férrea y un objetivo justo nada es imposible, incluso contra corriente.Las nuevas diputadas son pioneras en su ambiente – una profesora de Ciencias Políticas que fue la primera ministra en la historia del país, una economista educada en EE.UU., una doctora en Filosofía y una especialista en Educación, con estados civiles diversos incluyendo una divorciada – y están llamadas a ser responsables del afianzamiento de un rol femenino más activo y del fortalecimiento del papel de la mujer en una región del mundo demasiado complicada para este fin.Pero si han conseguido cambiar la conciencia política, podrán hacerlo con la conciencia social y cultural. Con voluntad férrea y un objetivo justo nada es imposible, incluso contra corriente. El camino será largo y lleno de obstáculos pero el primer paso, el más complejo, ya está dado y se avanza firmemente hacia la meta soñada.

La sociedad Kuwaití ha votado contra el status quo imperante en el mundo árabe, ha movido ficha a favor de lo nuevo frente al arraigo de unas tradiciones de obligado cumplimiento, ha flexibilizado miras contra una conciencia colectiva mayormente intolerante. Las mujeres han avanzado y los islamistas han retrocedido. Es histórico pero me da rabia que lo sea porque no debería ser noticia. El día que hechos como éste carezcan de interés para ser publicados significará que la normalidad de la igualdad ha triunfado.

 

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