Hambre de triunfo

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Profundizando en el éxito del equipo español, podemos hacer una serie de observaciones que nos sirvan para analizar los factores que hacen posible los magníficos resultados. Así, podríamos preguntarnos: ¿existe espíritu de equipo en esta selección?, ¿trabajan con una cultura organizativa donde predomina la cooperación, la confianza y el trabajo en equipo?

A mí, como al resto de los aficionados, me alegra mucho, percibir  la planificación y creación de lo que podemos llamar un EQUIPO DE TRABAJO EXCELENTE. Disfrutaran ustedes, como yo, de la concentración de cada jugador en las jugadas que en equipo desarrollaron; se entusiasmaran con la optimización del rendimiento.

No se trata de trabajar mucho, sino de trabajar organizadamente, donde la mejora del rendimiento profesional sea compatible con la calidad de vida laboral.He titulado este artículo "Hambre de triunfo", porque considero que es una frase que no identifica, ni refleja la esencia del cambio transformador que ha conseguido el seleccionador y el equipo técnico, que muy acertadamente apostaron por la profesionalidad y el trabajo planificado, donde la cultura de trabajo en equipo predomine ( y con diferencia) de la cultura del individualismo y la competencia entre compañeros.

Todos sabemos que en este país hay muy buenos profesionales, en todos los ámbitos y en todas las actividades. Y qué decir en el ámbito deportivo, ¡cuánto mejoran nuestra imagen corporativa, de país competitivo! Es un error valorar y apreciar todo lo que viene de fuera y despreciar y marginar lo que tenemos cerca; y también lo es, seleccionar a los trabajadores por la imagen o por el nombre.

El equipo técnico y el entrenador, han aplicado técnicas de organización del trabajo y de gestión estratégica de los recursos humanos propias del siglo XXI, donde la cultura de la EXCELENCIA organizacional aumenta la productividad. No se trata de trabajar mucho, sino de trabajar organizadamente, donde la mejora del rendimiento profesional sea compatible con la calidad de vida laboral.

El ÉXITO INTELIGENTE
, no ansía comerse nada ni a nadie, no pretende alcanzar los objetivos profesionales compitiendo deslealmente con los compañeros; el éxito inteligente es la consecuencia de trabajar con la mentalidad GANAR, GANAR, donde todos podamos beneficiarnos del trabajo en equipo.

Los expertos en marketing y publicidad, conocen muy bien nuestros puntos débiles; saben que las emociones pueden traicionarnos, debilitarnos con la dichosa ansiedad que nos genera un hambre de triunfo, que no conseguimos saciar. El triunfo, desde mi punto de vista, no se come, ni se compra, se logra trabajando con valores de integridad, honestidad, transparencia, respeto, etc.

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