Female fever: ¿Cuánto te debo por aquella costilla?

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Presidentes varones. Gerentes varones. CEOS varones. Directores Generales Creativos, varones. Gerentes de Mercadeo varones. En el ámbito académico, Directores de Carrera varones. Rectores varones. Rabinos y Sacerdotes varones. Cineastas varones. Fotógrafos varones. Esa era la escena de un día cualquiera de la posmodernidad, si hasta las salas de parto están plagadas de primogénitos, pero las primeras hijas mujeres no hay cómo definirlas con propiedad. Hasta hoy. La buena noticia es que ha estallado la Female Fever.

(La mala es que habrá un montón de varones dando vueltas por ahí y muy difícilmente se inclinen por limpiar, bordar, tejer y amamantar….Socorro…¡¡¡qué haremos con ellos!!!) Pero ese es tema de otro debate.

Las calles de Londres son recorridas por taxis para mujeres, hay hoteles para mujeres, bancos para mujeres. Si la respuesta a éste fenómeno fuera aquella remanida estadística de las siete mujeres por varón…Presidentas o primeras ministros mujeres, de pronto emergen en la esfera pública en Europa, Latinoamérica, Norteamérica, Centroamérica, Oriente.
Las multinacionales tienen cada vez más directivas mujeres en el mundo entero. En Argentina, automotrices como Ford, que siempre fue sinónimo de auto para varones, acaba de relanzar el Ford Fiesta como un auto exclusivo para mujeres. El centro comercial más grande de Argentina, Alto Palermo, habla de "Pasión de Mujeres". El supermercado Disco habla de "Las mujeres argentinas son las más lindas del mundo", Falabella en España les rinde homenaje con testimonio de Miguel Bosé que es una obra de arte, "Que vivan las mujeres", después de que al mando de Juan Carlos Gomez de la Torre, en Lima, hoy DGC de Circus, se lanzara "Miedos", una película que desafía a la mujer peruana a atreverse y hacerse escuchar.

Las calles de Londres son recorridas por taxis para mujeres, hay hoteles para mujeres, bancos para mujeres. Si la respuesta a éste fenómeno fuera aquella remanida estadística de las siete mujeres por varón (creí que era un dato de Argentina pero en este momento estoy en República Dominicana y parece que el número es el mismo…) hace rato que esta tendencia hubiera asomado, pues desde que soy niña escucho este comentario.

Es que ellos compran para ellos. Nosotras compramos para nuestros hijos, nuestras madres, las madres de ellos, las maestras, los vecinos, el pediatra, el socio de nuestro marido, y hasta para la esposa del socio de nuestro marido.

Desde luego las marcas más alineadas con lo emergente, han comenzado a hablarle a las mujeres. Porque el otro dato, que no es menor, es que tal parece según investigaciones realizadas en los Estados Unidos, cuando van al supermercado, las mujeres consumen más que los varones. Es que ellos compran para ellos. Nosotras compramos para nuestros hijos, nuestras madres, las madres de ellos, las maestras, los vecinos, el pediatra, el socio de nuestro marido, y hasta para la esposa del socio de nuestro marido. (¡¡¡its a dirty work but somebody has to do it!!!!).

Las mujeres y el poder
Pero volvamos a Bachelet, Betancourt, Merkel, Zipi Livni, Hillary y tantas otras. ¿Podemos creer que ellas llegan a esas esferas de poder sólo porque consumen más?

En instancias del evento Máquina Creativa I (*) fui entrevistada por unas periodistas de un programa radial, y conversando con ellas, no es novedad que las mujeres conversamos mucho (¿será eso lo que nos ha hecho tan inteligentes?) surge una hipótesis que me resulta sumamente interesante: las mujeres son por excelencia mediadoras. Negociadoras. Negocian constantemente la calidad de los tomates que les da el verdulero, la grasa que tiene la carne, la guarnición que viene en la carta, los permisos de los hijos ante la autoridad de sus padres, las peleas entre los hermanos….

Hasta hoy, las grandes decisiones ante los grandes conflictos de la humanidad han estado a cargo de varones. Y la gran idea que han aportado ha sido siempre la misma: la guerra. Vietnam. El Golfo. Irán. Irak. Malvinas (y ruego disculpen mi subjetiva argentinidad si la considero a Margaret más masculina que femenina). La guerra es masculina.

¿Estaremos en instancias de una sociedad que busca cambiar la historia? Que se hartó de las bombas, la tortura, los atentados…? ¿Es la mujer una oportunidad para la paz? A mi personalmente esta teoría me gusta.¿Estaremos en instancias de una sociedad que busca cambiar la historia? Que se hartó de las bombas, la tortura, los atentados…? ¿Es la mujer una oportunidad para la paz? A mi personalmente esta teoría me gusta.
Me sienta cómoda. Imagino o intuyo (¿intuición femenina?) que esas empresas y esos países liderados por mujeres (ejem…hay excepciones), tal como lo adelanta Bauman, son más justos. Son más sensibles. Son más humanos.
Estoy orgullosa de estar en ese bando. Y tal vez por primera vez sienta que algo bueno tenía esto de ser mujer además de haberme dejado parir a mi princesa Uma.

¿Y las marcas? Cómo podrían aprovechar esta Female fever?
¿Haciendo menos agresivos sus procedimientos comerciales? ¿Haciendo comunicación más sensible? ¿Negociando las necesidades de sus usuarios con los beneficios que les dan? ¿Dándole paz y contenidos que le permitan contener todo ese repentino protagonismo? ¿Aprendiendo que el lavado y el aceite no están en sus prioridades? Y las agencias, les darán más espacio a las mujeres, sobre todo a las creativas, a las planners.
¿Y los medios? Cambiarán la dualidad entre telenovelas y futbol, estupidez y deporte, contenidos simplemente alineados a la venta de una pauta, ofreciendo en cambio, una grilla que de más herramientas para que la mujer madre y la mujer que trabaja, se unan, en vez de disociarse? Creo que compañías como Unilever advierten esa oportunidad, al menos en Argentina, marcas como Dove, Sedal o Skip, también Nike Woman con "Suda el Jamón" y hasta Procter me ha sorprendido con "Útero", el último comercial que Ogilvy desarrolló para Huggies (bravo por Gastón Bigio y su equipo) en el día de la madre.
Pero atención: todavía falta para la fiesta en esta parte del mundo. El camino por recorrer aún es largo, hasta que los géneros celebren su igualdad de oportunidades, al menos, y las mujeres dejemos de estar pagando esa maldita costilla, pagando con una disociación: o se es madre o se es profesional.

El camino por recorrer aún es largo, hasta que los géneros celebren su igualdad de oportunidades, al menos, y las mujeres dejemos de estar pagando esa maldita costilla, pagando con una disociación: o se es madre o se es profesional.La semana pasada una vez más desayuné en el Caracas Palace, donde me alojo cada vez que no
s convoca el Grupo Ghersy de Venezuela.
Al entrar al salón, miré a mi alrededor para decirle a la señorita que cada cinco minutos me ofrece café, que ahora sí quería mi taza caliente. En mi paneo de 360 grados, me crucé con muchas mujeres; muchísimas. Sólo que todas estaban vestidas iguales, paradas allí, firmes, con una jarra de jugo en sus manos. Pero en las mesas de este hotel para gente de negocios, todas las personas que estaban sentadas, llevaban corbata.

(*) Máquina Creativa es un evento que convoca la vanguardia de la ESCP en Caracas, producido por Grupo Ghersy Comunicaciones.

*Fabiana Renault
es argentina, Analista en Medios de Comunicación Social, Consultora Creativa, colaboradora para medios del sector y madre de Uma.

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