Europa… ¿es cosa de hombres?

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Asisto estupefacta a las llamadas de atención de las parlamentarias europeas al respecto de la formación de la nueva comisión, la segunda liderada por Barroso. Al parecer, como las ocho mujeres que había parecían muchas, en la nueva lista inicial dejaban sólo tres… ¿Cómo se llega a esta situación?

Son los distintos Gobiernos los responsables de estar presentando a Barroso sólo candidatos masculinos para los distintos puestos. La comisión es el órgano ejecutivo de Europa. Sus principales misiones son: proponer legislación al Parlamento y al Consejo, gestionar y aplicar las políticas de la UE y el presupuesto, hacer cumplir la legislación europea y representar a la Unión en la escena internacional. La fuerza de la UE como potencia internacional ha dependido siempre del equipo de gobierno compuesto por los 26 de la Comisión y además y sobre todo por su líder. Cuando ha habido un líder fuerte y que ha sabido dirigir la política europea, es cuando se ha podido percibir a Europa como un “key player” en la escena internacional (acuérdense de la etapa Delors).

El Presidente es elegido por los Gobiernos de los Estados miembros de la UE, y debe ser aprobado por el Parlamento Europeo. Los demás miembros son nombrados por los gobiernos de los Estados miembro en consulta con el presidente entrante, y también deben ser aceptados por el Parlamento. Son por tanto los distintos Gobiernos los responsables de estar presentando a Barroso sólo candidatos masculinos para los distintos puestos.

Cuando llevaba recibidas 20 candidaturas, sólo 3 eran mujeres… O sea, que no sólo no aumenta el número, sino que tiende a diminuir si no hay presiones. ¿Por qué?

Barroso está trabajando duro en su afán de conseguir que los países propongan candidatas mujeres, reiterando recientemente en el Parlamento su mensaje de octubre en este sentido, incluso mencionó que recompensaría con los mejores “trabajos” a los países que presentaran candidatas, como ya hizo en su día con Neelie Kroes. Pues cuando llevaba recibidas 20 candidaturas, sólo 3 eran mujeres… O sea, que no sólo no aumenta el número, sino que tiende a diminuir si no hay presiones. ¿Por qué?

Parece que la cosa se ha enderezado un tanto con el nombramiento de uno de los dos altos cargos, la alta representante, Catherine Ashton. Que por cierto, ha sido recibido con más críticas que otra cosa. La pregunta es, ¿las habría recibido igual si en vez de una inglesa, hubieran nombrado a un inglés? Las parlamentarias más senior advirtieron que el Parlamento podría rechazar la Comisión propuesta si ésta no tenía al menos tantas mujeres como la anterior, ocho. Ocho… ¿No es triste? “Después de los problemas con Irlanda y con la república Checa ¿tendrá el Parlamento las agallas de tirar para atrás la comisión?” Se pregunta uno de los parlamentarios más activos en conseguir una Comisión equilibrada en cuanto al género de sus componentes.

Los organizadores de la petición “Gender Balanced Comission”, con recogidas de firmas en Internet, fans en Facebook y manifestaciones en diversos países, quieren que se hable de mujeres de carne y hueso, no solo de números y cuotas. Por eso han elaborado una lista alternativa en las que todos los candidatos gubernamentales son mujeres.

 

Estamos hablando de gobernar a millones de ciudadanos europeos, de los que al menos la mitad son mujeres.

Esta muy necesaria iniciativa demuestra, según dijo EmilieTurunen, parlamentario europeo por Dinamarca, que hay un montón de mujeres excelentes e inteligentes en Europa que podrían perfectamente desempeñar dichos puestos.”

Estamos hablando de gobernar a millones de ciudadanos europeos, de los que al menos la mitad son mujeres. Y nos encontramos con que el propio Presidente de la Comisión tiene que presionar a los Gobiernos para que presenten candidatas…

Es verdaderamente una lástima que de este tema se hable en concepto de cuotas, tres mujeres, ocho mujeres… sin hacer hincapié en la valía y la preparación de los montones de personas profesionales o políticas pero sobradamente preparadas que, además, son del género femenino en todos los mencionados países.

Lo que está claro, y una vez más se ha puesto de manifiesto en toda esta operación es que no somos visibles. No estamos en las listas. ¿Porque no sabemos ´vendernos´? Es muy posible. Algo hay que cambiar, para que el nombre que venga a la mente sea no el de un hombre, no el de una cuota, sino el de la persona adecuada para el puesto que, además, puede perfectamente ser mujer.

*Marta Pérez Dorao es socia de Feged Business Advisors en Madrid

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