“Una revolución en marcha”

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El informe "Una revolución en marcha", del Banco Mundial, analiza el cambiante rol económico de las mujeres durante diez años en Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá, y encuentra que, a pesar de su baja participación en la fuerza laboral, la contribución de las mujeres a la economía ha crecido considerablemente en la región.

"Una revisión rápida revela tres tendencias contradictorias sobre género en Centroamérica", dice Renos Vakis, economista sénior de la Unidad de Pobreza, Género e Igualdad del Banco Mundial para Latinoamérica y el Caribe, y líder del equipo autor del estudio. "Por una parte, solo un 40% de las mujeres en edad para trabajar están en la fuerza laboral en Centroamérica; no obstante, las mujeres contribuyen más que nunca a la economía: ellas aportan un 30% del ingreso familiar en la región, una tendencia que ha crecido significativamente durante la década pasada. Y aún más impresionante es que, por primera vez, las mujeres ganan más que los hombres en Centroamérica".

El estudio identifica tres razones principales para estas tendencias:

  • Avances en la educación han abierto más posibilidades para las mujeres en el mercado laboral. Hacia 2006 se cerraron algunas brechas de género en educación y en la mayoría de los países del Istmo las mujeres superaron a los hombres en términos de logros educativos.
  • Dinámicas de la estructura familiar, como menores tasas de fertilidad y el incremento de hogares donde una mujer es jefe de familia, han jugado un rol en la reducción de barreras o el cambio de preferencias de las mujeres respecto a su participación en el mercado laboral.
  • Cambios en actitudes y normas sociales en la región con respecto a mujeres trabajadoras pueden haber tenido un impacto en la remuneración y oportunidades laborales para las mujeres.

"Ellas aportan un 30% del ingreso familiar en la región, una tendencia que ha crecido significativamente durante la década pasada. Y aún más impresionante es que, por primera vez, las mujeres ganan más que los hombres en Centroamérica".

Avances femeninos en Centroamérica

Asimismo, el estudio muestra que las mujeres pobres han sido las más beneficiadas. Mientras que mujeres pobres en Honduras y Nicaragua han experimentado reducciones más rápidas en las brechas de género con respecto a los ingresos; mujeres pobres en El Salvador y Panamá han igualado a los hombres tanto en ingresos como en participación en el mercado laboral. Guatemala es la única excepción, pues las mujeres pobres experimentaron una reducción en su participación en la fuerza laboral y un aumento de la brecha de ingresos con respecto a los hombres.

Aún así, los avances podrían ser mayores. El estudio señala que la participación de las mujeres en las actividades económicas se ha visto impedida por el limitado dinamismo del mercado laboral y la débil demanda de mano de obra producto del lento crecimiento que ha experimentado Centroamérica durante la década analizada. Otros obstáculos identificados por el estudio son la concentración de mujeres en industrias que son menos productivas o rentables y la limitada generación de plazas de trabajo.

"Reducir las barreras para que las mujeres participen en el mercado laboral tiene gran potencial para la reducción de la pobreza, y esto puede ser clave para la región", indica Felipe Jaramillo, Director del Banco Mundial para Centroamérica. "Si la fuerza laboral femenina en Centroamérica estuviera a los niveles de otros países con desarrollo económico similar, hasta dos millones de personas saldrían de la pobreza en la región".

¿Hacia dónde pueden apuntar los gobiernos y formuladores de políticas públicas?

El estudio identifica varias áreas para posibles intervenciones:

  • Políticas activas que reduzcan barreras de acceso al mercado laboral, combinando capacitación e intermediación laboral o servicios de empleo. De la misma manera, una mayor disponibilidad de centros de cuidado infantil (guarderías) en todas sus modalidades -desde públicas hasta subsidiadas- reducirá las restricciones de tiempo y ocupación en el hogar de las mujeres. Finalmente, sistemas de microcrédito enfocados en mujeres empresarias pobres aliviarán las limitaciones crediticias, y serán más efectivos al ser combinados con programas de capacitación para mejorar sus habilidades comerciales.
  • Políticas que modifiquen la asignación de recursos al interior de los hogares, poniendo más dinero en manos de las mujeres; incluyendo programas de transferencias monetarias condicionadas.
  • Programas que faciliten interacciones sociales al aumentar la comunicación entre las mujeres beneficiarias, líderes y miembros de la comunidad pueden tener grandes impactos. Estas interacciones pueden promover el intercambio de conocimientos y cambios en comportamientos y actitudes, que a su vez puede traducirse en mejores resultados económicos.

El estudio destaca además la necesidad de hacer más investigación en características específicas de la región. "Fenómenos nuevos como la creciente migración femenina y su impacto en las asignaciones de recursos y responsabilidades en los hogares merecen un mayor análisis, para establecer sus implicaciones en la formulación de políticas", señala Fabrizio Zarcone, Representante Residente del Banco Mundial en El Salvador.

Centroamérica es una región conocida por su abundancia de iniciativas privadas en pequeña escala y de programas de pequeñas organizaciones no gubernamentales (ONG) y otras organizaciones de la sociedad civil. Una mayor evaluación sistemática para entender cuáles iniciativas funcionan y cuáles no funcionan puede revelar rutas para mejorar el acceso de las mujeres a las oportunidades económicas en la región.

 

 

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